El sociólogo y profesor del establecimiento cree que la única opción de que la casa de estudios pueda sobrevivir es transformándose en escuela de postgrados: “Va a ser muy difícil que pueda subsistir en estas condiciones”.
Publicado el 14.12.2016
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“Este es el reflejo de un problema de la izquierda chilena que no ha tenido la capacidad para poder llevar adelante un proyecto con un diseño muy interesante, pero que fue muy mal administrado”. Cuando habla de “izquierda chilena”, lógicamente también se incluye Tomás Moulian, quien fue rector de la U. Arcis entre los años 2003 y 2004: “Todos los que hemos tenido alguna participación en la dirección de la universidad, somos responsables”.

El sociólogo y premio nacional de humanidades 2015 fue contactado por “El Líbero” para profundizar sobre la crisis institucional que está viviendo la U. Arcis, junto a otros académicos y ex profesores del establecimiento, como la periodista María Olivia Monckeberg, el fiscal Carlos Gajardo, el ex candidato presidencial Jorge Arrate y el sociólogo Manuel Antonio Garretón. Tanto el fiscal Gajardo como María Olivia Monckeberg y Jorge Arrate declinaron referirse a la situación de la universidad, mientras que Garretón no respondió a los llamados de “El Líbero”. Tomás Moulián, en tanto, cree que la crisis de la U.Arcis obedece a un mal manejo administrativo que viene desde la época en que él estaba al mando del establecimiento.

– ¿Cuáles son las razones de esta agonía que vive la Universidad Arcis?

– Este el resultado de una crisis de largo tiempo. Yo fui elegido rector el año 2003 y ya en ese momento tuvimos que acudir a inversionistas para poder pagar los sueldos. Esta no es una crisis de ahora y que se ha agravado porque nunca se ha producido el ajuste entre el número de estudiantes y el número de funcionarios. Cuando yo era rector, había cerca de 2800 estudiantes y hoy hay poco más de 530.

– ¿Cómo vislumbra el futuro de la universidad?

– Yo veo difícil que en las actuales condiciones, al convertirse en un hecho noticioso, pueda conseguir en el futuro el número de estudiantes que necesita para mantenerse. La posibilidad de sobrevivencia es como escuela de postgrados, porque tiene un doctorado y varios magister que le han dado buenos resultados. Pero no como pregrado.

Va a ser muy difícil que el pregrado pueda subsistir en estas condiciones, por cuando no está acreditada y la primera pregunta que hacen las instancias acreditadoras es la situación financiera de la universidad. Si no está acreditada, no hay posibilidad de becas ni de CAE.

– ¿Quiénes son los responsables de la crítica situación de la universidad?

– Somos responsables todos los que hemos tenido alguna participación con la dirección de la universidad.

-¿Y qué responsabilidad tuvo la Fundación ICAL, vinculada al Partido Comunista?

– En el año 2003, cuando yo era rector, la Fundación ICAL invirtió en la universidad y, posteriormente, cuando yo ya no era parte de la dirección, retiró su plata. Lo único que puedo decir es que no estoy en condiciones de asegurar si la plata que retiró corresponde a la plata que invirtió. Lo que sí creo es que ICAL retiró su plata en un momento inadecuado y eso yo lo critiqué en su momento. Pero no se puede responsabilizar únicamente al partido Comunista o a ICAL de la crisis de la U. Arcis porque somos todos responsables.

– Usted dijo el año 2014 que se ejerció el lucro por parte de militantes del Partido Comunista en  la Universidad Arcis, ¿sigue opinando lo mismo?

– Después estudié más detenidamente el problema. Lo que sí es que hubo un retiro de fondos y es posible que hayan sacado más plata que la que pusieron, pero eso tiene que investigarse.