"No es bueno que haya ministros del Tribunal que estén cuestionados", asegura Raúl Bertelsen, respecto de la polémica tras el arribo de Nelson Pozo y Cristián Letelier. "Un ministro de Ángela Merkel renunció porque su tesis doctoral tenía un plagio", sostiene a propósito del caso de uno de los abogados.
Publicado el 16.01.2015
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Al entrar a la oficina del ex ministro del Tribunal Constitucional (TC), Raúl Bertelsen, ubicada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes, donde es profesor de derecho constitucional, se vislumbran varias cajas de cartón  entre los más de 1500 libros que están ordenados en diferentes estantes. “Perdón por el desorden, hay muchas cajas aún por ordenar, todavía estoy trasladando mis cosas de mi antigua oficina”, dice Bertelsen antes de iniciar la conversación con “El Líbero”. Y es que hace dos semanas el abogado constitucionalista terminó su período como ministro en el TC después de nueve años, al igual que Hernán Vodanovic.

Bertelsen realiza un balance de su paso por el TC, analiza el nombramiento de los nuevos ministros que juraron el pasado lunes de 12 de enero, y se refiere el rol que ha tenido el TC durante el primer año del segundo mandato de Michelle Bachelet. En reemplazo de Bertelsen asumirá el ex diputado de la UDI Cristián Letelier y el abogado penalista Nelson Pozo tomará el lugar de Vodanovic, ex senador PS. Sin embargo, ambos ministros asumieron en medio de diferentes cuestionamientos.

Por un lado, a Letelier se le ha vinculado al denominado Caso Penta, luego de que se filtrara un correo electrónico donde pedía ayuda económica a Carlos Alberto Délano, el controlador del Grupo Penta. En tanto, Pozo está involucrado en un supuesto plagio de un libro que escribió en 1986, cuestión que él desestimó en una entrevista en “El Líbero“. Frente a estas situaciones, Bertelsen, afirma que prefiere “no realizar juicios condenatorios respecto a los nuevos ministros”, pero reconoce que “no es bueno que haya ministros en el Tribunal que estén cuestionados”.

– Usted fue miembro y presidente del TC. A dos semanas de haber dejado su cargo, ¿cuál es el balance personal que hace sobre su paso por el TC?

– Estuve nueve años en el TC, un período completo. Para mí como profesor de derecho constitucional es como la culminación de una vida, porque siendo un joven alumno, hace medio siglo, cuando tuve que elegir el tema para mi memoria de licenciado escogí el control de constitucionlidad de la ley cuando en Chile en los ’60 no había TC y apenas había control de constitucionalidad en la Corte Suprema, de modo que fue una combinación de una vida dedicada al estudio, pero sobre todo, una experiencia profesional interesantísima. Es muy distinto comentar sentencias que otros dictan, que dictarlas uno. Además, en estos nueve años el Tribunal Constitucional tuvo desde la reforma en 2005 atribuciones mucho más abundantes y frecuentes. Tocaron asuntos interesantes desde el punto de vista del derecho constitucional.

 – El nuevo gobierno que asumió en marzo de 2014 llegó con un sello reformista. Usted alcanzó a estar unos diez meses en el TC mientras se comenzaban a tramitar cambios en varias de las áreas más relevantes para la sociedad. ¿Cómo se vivió esto en el TC? ¿Se discutió el rol que debiera tener el TC frente al proyecto reformista del Gobierno?

– No, porque el TC, como todo tribunal, tiene que preocuparse de los asuntos que le llegan. Cuando fui presidente del TC insistí muchas veces en que el Tribunal no tiene programa, no debe tener programa propio. La responsabilidad del Tribunal es preocuparse de los asuntos de su competencia, que se someten a su conocimiento y fallo. Los primeros meses del gobierno de la Presidenta Bachelet, si bien, han sido muchos los temas que han estado en la agenda pública, al TC han llegado pocos. La reforma tributaria, por ejemplo, se anunció que iban a haber requerimientos al Tribunal Constitucional, pero al final hubo negociaciones y no hubo requerimientos. Sí llegó un tema educacional, el nombramiento de administrador provisional de las instituciones de educación superior y ahí sí hubo un asunto polémico, que dividió al tribunal, y  que terminó rechazándose con el voto dirimente que tiene el presidente.  Está ahora el tema con la eliminación del copago, la gratuidad, pero no ha habido requerimiento, pero ahí en  algún momento tiene que llegar al TC haya o no requerimiento, porque es materia de ley orgánica constitucional. Está el tema del sistema binominal, pero no ha habido requerimiento, sino que llega al final cuando es ley orgánica constitucional. Entonces, si bien hay muchos temas en la discusión de la agenda pública motivados por este proyecto tan amplio que tiene el Gobierno, lo que ha llegado al TC hasta ahora, es muy escaso.

– En el Congreso existe mayoría en el oficialismo para aprobar todos los proyectos de ley, de manera que el TC se ha convertido en una suerte de esperanza o de última estación para la oposición. ¿El TC será capaz de ser independiente y declarar inconstitucionales reformas del Ejecutivo? ¿Tendrá la capacidad para enfrentar a un oficialismo empoderado?

– Hay dos aspectos en este tema. Uno, la posición que tiene el TC, que es la que tienen en todos los países, porque los que recurren al TC son las minorías, las mayorías no se complican la vida recurriendo al Tribunal Constitucional porque simplemente no aprueban o rechazan los proyectos de ley. Y el Tribunal Constitucional está entre sus funciones resguardar los derechos de las personas y también de las minorías, lo que no es extraño que al TC recurran las minorías. Ahora, si el Tribunal va a ser capaz de tener una visión jurídica independiente frente a las distintas posiciones partidistas, no sabría decirlo, porque depende mucho de los ministros y habiendo dos ministros nuevos que todavía están inéditos, por así decirlo, en sus pronunciamientos, es muy aventurado decir cómo van a resolver casos que además son hipotéticos.

– ¿Hay incertidumbre entonces al interior del Tribunal Constitucional?

– Efectivamente. Hay incertidumbre, expectativas, puede haber requerimientos que sean muy polémicos, pero mientras no lleguen no sabemos.  El Tribunal, salvo en las leyes orgánicas constitucionales, en un requerimiento contra un proyecto de ley sólo debe conocer los artículos que están cuestionados.

– En este marco reformista y donde el TC tendrá un rol importante, como usted mencionó se nombraron dos ministros nuevos, el ex diputado de la UDI, Cristián Letelier, quien fue el candidato de la UDI y quien lo reemplazará a usted, y Nelson Pozo, quien fue el candidato de la Nueva Mayoría.  Con respecto a este último se le ha cuestionado  por un supuesto plagio de un libro. ¿Qué sabe sobre este caso? 

 Lo que yo puedo decir es que se analice el tema, comparando, cotejando, porque mientras no se pruebe algo uno no puede pronunciarse en forma definitiva. Yo no soy profesor de derecho procesal, de modo que no conozco el libro del señor Pozo, por lo que no me puedo pronunciar.  Con respecto a la acusación es efectivamente grave. En Alemania un caso parecido llevó a un ministro de Ángela Merkel a renunciar porque su tesis doctoral tenía un plagio.

No quiero formular juicio condenatorios respecto de los dos ministros que asumieron en sus cargos. Uno, el ministro Letelier, se muestran mails pidiendo recursos, si hubo sólo eso, muy bien. Y con respecto al ministro Pozo, a quien no conozco personalmente, me he informado sobre lo que ha salido en la prensa, y si ha ocurrido, es un asunto grave, pero yo no puedo emitir una opinión personal porque no he hecho el análisis.

– ¿Pero cuáles serían los principales efectos que podrían producirse en el TC si llega un ministro cuestionado por un tema de este tipo?

– No es bueno. No es bueno que haya ministros del Tribunal que estén cuestionados. Yo creo que el Senado no lo hizo bien. Al Senado se le comunicó por parte del presidente del Tribunal Constitucional, Carlos Carmona, antes del plazo de 30 días, el mes de noviembre, que se iba a producir una vacante. El Senado sabía que tenía que hacer esto, y no lo hizo a tiempo, y lo hizo en una sesión rápidamente. De hecho yo y Hernán Vodanovic terminamos nuestros cargos como cinco o seis días antes que juraran los ministros reemplazantes.  El Senado actuó apresurado. El Senado es el órgano constitucional que interviene en nombramientos de autoridades como la del Banco Central,  Consejo Nacional de Televisión, confirma nombramientos, entonces debiera hacerlo con mayor profundidad, con mayor rigor.

En una entrevista yo dije hace algunos días que hay un tema que se ha descuidado, la constitución aparte de exigir quince años de antigüedad en el ejercicio de la profesión de abogado, exige haber destacado en la vida universitaria. A mi juicio lo que debió haberse analizado más en el Senado, el haber destacado en la vida universitaria y profesional. Cuál es la idoneidad de un ministro del Tribunal Constitucional, que va a tener que resolver con independencia. Los ministros del Tribunal Constitucional no son agentes u operadores de los partidos políticos.  La independencia y calidad de los nuevos ministros se va a probar en su sentencia.

– Con respecto a la situación de Letelier, quien ha sido cuestionado por el denominado caso Penta. ¿Cuál es su impresión?

– Yo lo que conozco es el mail que se ha reproducido. Ése mail no tiene nada de ilícito, todos sabemos en Chile los senadores, diputados, alcaldes, concejales, en época de elecciones, primarias, necesitan ayuda. Pedir ayuda no es ilícito.

– Teniendo esto en cuenta, ¿cómo debiese actuar el TC durante los próximos años de gobierno de Bachelet?

– La respuesta está en los fallos que dicte el Tribunal Constitucional, que haya ministros que al ser nombrados sean cuestionados, la idoneidad se va a demostrar en su  participación en las sentencias que dicte el TC. Ahí se va ver, son personas independientes. Yo creo que entre las cosas que faltan en Chile, es que haya mayor análisis del contenido de la sentencias del Tribunal Constitucional  y de quiénes son los que concurren en un sentido o en otro de los fallos. Hernán Vodanovic y yo, a pesar que venimos de doctrinas distintas, muchas veces coincidimos en nuestros puntos de vista, unas veces formando mayorías y otras formando minorías.  En los ministros del Tribunal su idoneidad y su independencia se muestran en las sentencias que dicten.

Con respecto a la independencia de la cual usted habla, los nuevos ministros han sido tildados que tienen un carácter, más bien, “político”.

– Yo prefiero dar ejemplos pasados. En el pasado, en los años iniciales que yo estuve en el Tribunal hubo ministros que venían del mundo demócrata cristiano, Jorge Correa, que había sido subsecretario y Mariano Fernández, y ellos demostraron una gran independencia en el ejercicio de su cargo. También ha habido ministros que eran figuras nacionales, en los noventa, grandes juristas como José Luis Cea y Juan Colombo y sin duda, tuvieron su independencia. Para quienes vienen del mundo político el asunto es más complicado, porque tienen que demostrarar en sus fallos que son realmente independientes.