En conversación con “El Líbero”, el ex titular de Transportes se refiere a la baja en la evasión anunciada por la actual ministra y a los desafíos que deberá enfrentar la próxima administración.
Publicado el 11.02.2018
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Cuando Felipe Morandé era ministro de Transportes y Telecomunicaciones en el primer gobierno de Sebastián Piñera, la subsecretaria de la cartera era la ingeniera civil Gloria Hutt. Sin embargo, el próximo 11 de marzo será ella quien ocupe el lugar del economista. “Tiene muy claros los desafíos”, dice el ex secretario de Estado, quien además comparte militancia en Evópoli con la próxima autoridad.

En conversación con “El Líbero”, Morandé analiza la gestión del actual gobierno, la reciente baja en la evasión del Transantiago anunciada por la ministra Paola Tapia, y los desafíos que deberá encabezar Hutt.

– ¿Qué le parece la noticia sobre la evasión del Transantiago, que cayó a 23,7%?

– Es una buena noticia, porque además quiebra una tendencia al alza que traía desde hace unos cuatros años. Sin embargo, todavía es una cifra alta para estándares internacionales, que se ubican más cerca de 10%.

– Raimundo Cruzat dijo a El Mercurio que “el gobierno va a entregar la evasión con el mismo nivel que la recibió y que sigue siendo escandalosa, en un ciclo político con casi ninguna alza. La gestión global del gobierno es pésima”. ¿Qué le parece esa afirmación?

– La gestión ha sido insuficiente para, con el enorme subsidio del que se dispone, hacer sentir a la gente que tiene un sistema de transporte de superficie razonable para que no se siga bajando del bus. La alta evasión es en parte un síntoma de lo anterior. Al final, todos esperan que en algún momento les pase una línea de metro cerca, la que les garantiza el tiempo de desplazamiento en una ciudad muy extendida y donde los empleos suelen estar muy lejos de las viviendas. Pero eso no es viable, por lo que es indispensable son modos alternativos al metro, como los buses, pero ciertamente con un servicio de mejor calidad. En esto, el actual gobierno no avanzó mucho.

– ¿Por qué en todos estos años del Transantiago aún no se puede controlar la evasión, o tenerla en niveles bajos?

– La alta evasión se concentra en unos cuantos recorridos, no es elevada en todas las líneas y empresas. Ahora último, en que la mayoría de las empresas han puesto torniquetes, la evasión ha tenido un brusco descenso. En esta dirección se puede perseverar. Donde no tiene una disminución es en Alsacia, empresa que está saliendo del Transantiago. Desgraciadamente, la licitación en marcha (y congelada) contempla una vuelta atrás en cuanto al incentivo de las empresas a controlar la evasión, al privilegiarse un pago por kilómetro recorrido en lugar de por pasajero transportado.

– ¿El Estado debe seguir poniendo plata en el Transantiago o hay que cambiar el modelo actual?

– Creo que el planteamiento del programa del Presidente Piñera es correcto en cuanto a priorizar un sistema de transporte público que contemple más metro, más trenes de cercanía y eventualmente también tranvías. Pero buses van a tener que seguir existiendo y seguramente todo el sistema va a requerir de un subsidio de un orden de magnitud similar al actual por un tiempo largo. Sin embargo, se debe introducir más competencia en el transporte de superficie, con más operadores que los actuales, con acceso libre a los terminales y con más libertad en el diseño de recorridos. Si los buses son el transporte menos preferido, es necesario crear más competencia para que mejore la oferta y calidad del servicio. Solo así se podría descongestionar las horas de saturación del metro y lograr que, aunque la gente siga comprando autos conforme aumenta el ingreso nacional, los deje para su uso el fin de semana.

– Hace un tiempo debutó la línea 6 del metro y hace algunas semanas anunciaron que se abrió la licitación para la linea 7. ¿Debe el metro transformarse en la matriz del transporte en Santiago?

– En cierto modo ya lo es, y con las líneas 3 y 7 lo va a ser aún más. Sin embargo, más que llegar con el metro cada vez más lejos, es mejor impulsar la opción de los trenes de cercanía. El tren a Nos ha sido un éxito, y también debiera serlo el de Padre Hurtado y el de Batuco. Son además soluciones más baratas en tanto usan terrenos que pertenecen al Estado y transitan por la superficie y no por túneles. Debiera explorarse también la opción de líneas de superficie transversales en zonas como Chicureo-Colina.

– ¿Qué evaluación hace de la gestión del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones del actual gobierno?

-Digamos que no ha habido grandes desastres, lo que ya es algo para el récord general del gobierno actual. Pero tampoco ha habido grandes avances, más allá de la continuación de la expansión del metro y la habilitación del tren a Nos (y Rancagua), proyectos que venían de la administración anterior. La licitación de nuevos contratos para los buses de superficie se hizo muy tarde y con un grado de improvisación, al punto que hoy está congelada por una orden de no innovar del TDLC por no haberse cumplido con la condición de terminales de libre acceso para disminuir los costos de entrada a nuevos competidores. En telecomunicaciones no ha habido tampoco nada memorable, como en su momento lo fue la portabilidad numérica.

– Gloria Hutt, que fue subsecretaria cuando a usted le tocó comandar el ministerio, asumirá como nueva ministra en marzo. ¿Cuáles son los principales desafíos futuros de esa cartera?

– Ella tiene muy claros los desafíos. Es una gran experta en transportes. Su principal motivación es la mejora en la calidad del servicio del transporte público y, ojo, no sólo en Santiago, sino que también, y sobretodo, en regiones, donde hay mucho espacio de mejora. También tendrá que resolver de manera inteligente la competencia al transporte público que representan opciones desreguladas, como Uber, y menos reguladas, como Cabify, sin menoscabar el aprecio de la gente a estas opciones nuevas de transporte que permite, ellas sí, bajarse del auto propio. También tiene desafíos en el terreno portuario, sobre todo en cuanto a competencia, rol de las empresas portuarias del Estado y costos en general de la logística.

– ¿Le daría algún consejo?

-No, ella sabe mucho más que yo. Tal vez lo único sería que se apoyara en telecomunicaciones con algún experto como subsecretario que sea tan realizador como en su momento fue Jorge Atton.