Pedro García denuncia graves problemas de gestión en el Minsal, que han impedido cumplir la meta de Bachelet de terminar 20 hospitales, dejar otros 20 en construcción y 20 en licitación. Además, acusa razones ideológicas para desechar las concesiones. "A la persona que está enferma le importa un rábano cómo se financió el hospital, simplemente quiere que lo atiendan", afirma a este diario.
Publicado el 11.05.2017
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Los hospitales públicos volvieron, una vez más,  a estar en el tapete público por dos temas contingentes: Las críticas al Gobierno de la senadora Carolina Goic por desechar el mecanismo de concesión, y la muerte de 25 mil pacientes mientras esperaban ser atendidos por un especialista o recibir una cirugía.

Las concesiones hospitalarias han sido un “anatema” para el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, que desechó los cinco hospitales que estaban en dicho proceso cuando asumieron en marzo de 2014, y se comprometió a construir 20 nuevos recintos, dejar otros 20 en construcción y 20 más en licitación, lo que se conoce como el 20/20/20.

Qué pasó con la promesa 20/20/20

Sin embargo, a menos de un año de terminar la administración, la realidad muestra que de lo prometido sólo se han terminado cinco recintos de menor complejidad y que se adjudicaron en el gobierno anterior (Puerto Williams, Puerto Natales, Porvenir, Puerto Aysén y Salamanca), hay otros 22 están en construcción y 20 en licitación.

Al ruedo entra el doctor Pedro García, ex ministro de Salud del gobierno de Ricardo Lagos, quien fue el pionero de las concesiones hospitalarias en Chile, luego de que el Mandatario le pidiera en 2003 que estudiara el mecanismo para el complejo hospitalario El Salvador.

Desde entonces es uno de los mayores conocedores de dicho mecanismo, pero advierte que las concesiones “no son un fin en sí mismo, sino que lo importante es que se construyan hospitales públicos”.

García es uno de los asesores de la senadora Goic en materia de salud y la acompañó en la actividad cuando ella acusó a La Moneda de “ideologismo de café”. En 2015 fue víctima directa del Partido Comunista, que pidió su salida como coordinador de la concesión del hospital El Salvador, en medio de amenazas de movilización gremial.

El via crucis de las concesiones hospitalarias

Desde ese 2003 en que se decidió avanzar con las concesiones hospitalarias, el ministro García desarrolló las bases de precalificación de empresas para licitar El Salvador, y en febrero de 2006, un mes antes de dejar el gobierno que asumía Bachelet, la ministra designada Soledad Barría le dijo que ella seguiría con el proceso.

Sin embargo, una vez en el cargo se opuso tenazmente a dicho mecanismo y paralizó la concesión. Luego llegó el ministro socialista Álvaro Erazo, quien las retomó y licitó y adjudicó los nuevos hospitales de Maipú y La Florida y dejó otros en carpeta, que luego continuó el ministro Jaime Mañalich bajo la administración del Presidente Sebastián Piñera.

Pero tras la llegada de Bachelet en 2014, sus dos ministras, Helia Molina y Carmen Castillo, mantuvieron la veda para las concesiones, alinéandose con la postura del PC.

En conversación con “El Líbero”, el doctor Pedro García aborda el debate de las concesiones hospitalarias, y la promesa 20/20/20 de Bachelet.

– ¿Por qué surgió la idea en Chile de concesionar hospitales?

– Porque se vio que era absolutamente necesario, en un contexto donde nos estábamos comprometiendo con urgencias y el Auge en un nivel de calidad y exigencias mayores, y las competencias y capacidades de la estructura profesional del sistema público eran limitadas. Por lo mismo, era una herramienta interesante y exitosa que se usaba en otros países para adelantar flujo financiero, y para endosar capacidades y competencias profesionales a este proveedor privado, reservándose el Estado el buen diseño de los contratos y fiscalización.

– ¿Cuáles son las ventajas comparativas de los hospitales concesionados respecto de los administrados por el Estado?

– Está demostrado que se resuelven los temas de flujos financieros, lo que no es menor. El concesionario está obligado a devolverle al estado la gestión del hospital, a menos que se renueve el plazo, en las mismas condiciones en que lo inauguró. Es obliga al concesionario a construir con los mejores materiales y condiciones porque así la mantención, que es parte de su trabajo, será más eficiente. La concesión incorpora algunas áreas externalizadas en hospitales, como el aseo, lavandería, seguridad, la mantención del edificio. Todo eso se agrupa en una sola contraparte, no en varias. Por lo cual, el director del hospital tiene que interactuar con un solo proveedor. Cuando se va a construir un hospital, hay que ver por qué método sale más barato hacerlo, porque no es que todo sea concesionado o tradicional.

– ¿Cuál es la clave para que la concesión hospitalaria funcione?

– Para que una concesión funcione bien es evidente que debe haber un buen contrato, que permita ganar/ganar para las dos partes. La esencia del éxito es que el concesionario debe darse cuenta que debe atender bien a su mandante, que es el Servicio de Salud, quien, a su vez, no debe abusar de su posición porque al final no habrá interesado. La pregunta a quienes son contrarios a los hospitales concesionados es: cómo construirán los hospitales que la gente necesita si no usan esta herramienta. La otra cosa buena de las concesiones es que cuando licitas puedes decirles a los postulantes que incorporen las más innovadoras prácticas constructivas, para que compitan de acuerdo a sus propias ingenierías. Hay empresas que traen las mejoras prácticas de otros países sobre el diseño de los hospitales, que define mucho los procesos.

Pedro García: “Para que una concesión funcione bien es evidente que debe haber un buen contrato, que permita ganar/ganar para las dos partes. La esencia del éxito es que el concesionario debe darse cuenta que debe atender bien a su mandante, que es el Servicio de Salud, quien, a su vez, no debe abusar de su posición porque al final no habrá interesado”

– ¿Cuál es su opinión sobre la decisión del gobierno de no continuar la concesión de hospitales?

– Que fue una decisión errada y mal consultada, y las evaluaciones que se hicieron estuvieron mal hechas, porque se compararon peras con manzanas. Cuando se hizo en 2014 la evaluación financiera de los hospitales concesionados, que se usó para decir que eran más caros, se comparaba el costo completo de la concesión, que incorporaba la mantención del edificio y la gestión de algunos servicios, con la construcción del edificio del sistema tradicional. En el sistema público no están los recursos suficientes para la mantención de los hospitales. Esa decisión de no seguir concesionado estuvo sustentada en algo muy ideológico, que los privados iban a lucrar con la salud, pero las cosas cuestan dinero. Se puede evaluar para que sea una ganancia justa, pero decir que no se hacen las concesiones hospitalarias porque otro ganará plata es una cuestión ideológica. A la persona que está enferma le importa un rábano cómo se financió el hospital, simplemente  quiere que lo atiendan. Tampoco se trata de pagar el alma pero la impresión que existe es que no es mal negocio, y por eso países con bastante más dinero que Chile, como Francia, Canadá, Inglaterra, Italia, España, han usado esta herramienta de inversión.

Pedro García: “Esa decisión de no seguir concesionado estuvo sustentada en algo muy ideológico, que los privados iban a lucrar con la salud, pero las cosas cuestan dinero. Se puede evaluar para que sea una ganancia justa, pero decir que no se hacen las concesiones hospitalarias porque otro ganará plata es una cuestión ideológica (…) A la persona que está enferma le importa un rábano cómo se financió el hospital, simplemente  quiere que lo atiendan”

– ¿Cuál ha sido el costo para Chile de desechar las concesiones hospitalarias?

– Que estamos muy atrasados en infraestructura hospitalaria pública, y eso tiene costos porque no se está satisfaciendo bien la demanda de la gente, que queda postergada. Soy partidario de comprar servicios de salud a los privados cuando no hay capacidad, pero cuando no tienes infraestructura y podrías tenerla haces un mal negocio. Eso es una mala gestión y lo pagamos todos a través de nuestros impuestos. Quienes más la pagan es la gente que no es atendida. La otra cosa grave es que la formación de estudiantes de medicina hay que hacerla e hospitales con la tecnología actual, no de 1950, porque si no se forman profesionales en nivel de obsolescencia. Los pabellones deben tener otro diseño. Estamos atrasados en circunstancias que Chile era pionera en tecnología en la década del 2000. Venían a ver lo que hacíamos acá y eso se ha detenido.

– ¿Cuál es la propuesta de la senadora Goic?

– Ella dice que las inversiones en salud deben estar en una unidad de gestión del MOP, que tiene más condiciones y experiencias en licitaciones de infraestructura, y que allí haya participación del Minsal para las evaluaciones de temas epidemiológicos y demográficos, definir qué tipos de hospitales se deben hacer, y que herramienta es la más pertinente para ser usada.

– ¿Cuál ha sido la experiencia de los hospitales concesionados de La Florida y Maipú?

– De dulce y de agraz. Hay que ver qué tipo de ejecutivos se ponen, cómo funcionan los trabajos mixtos entre el concesionario y el servicio de salud, y preguntarles a los pacientes. Debe haber un proceso de educación a los usuarios. La casuística hay que llevarla a los números grandes. Por ejemplo, si se atendieron 10 mil personas y hubo 20 reclamos, hay que evaluar y hacer el levantamiento. Por eso habrá que ver si prospera la evaluación que se le pidió al Banco Mundial de ambos hospitales.

– ¿Cuál es su evaluación de la promesa hospitalaria del gobierno de 20/20/20?

– Que no se cumplió y era previsible que no se cumpliera.

– ¿Por qué no se cumplió la promesa?

– Por varios motivos. Se sabía que habría restricción financiera por el bajo crecimiento y del precio del cobre. Además, cuando hay capacidad instalada en el Minsal para hacer 10 hospitales, por ejemplo, y se promete duplicarlos o más, y diseñar el triple, debe haber un aumento de la planta funcionaria para los análisis de ingeniería, arquitectura y diseño, si se quiere hacer por la vía tradicional, y eso no ocurrió. Si ves cuantos funcionarios trabajan en las unidades de inversión del Ministerio de Salud ahora versus hace ocho años es prácticamente el mismo número y eso no es lo que cualquier empresa necesitaría para duplicar su producción.

-La Contraloría ha objetado varias licitaciones por errores administrativos

– Así es y eso muestra que, al final, la pega no se hace bien porque no están las condiciones. Eso es pura gestión.