El ex jefe de la fiscalía metropolitana oriente califica a Jorge Abbott como una persona “seria, acuciosa, prudente, versada en el derecho, que sabe escuchar”, y defiende su capacidad para enfrentar los desafíos del Ministerio Público.
Publicado el 16.10.2015
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La Presidenta Michelle Bachelet designó ayer al director ejecutivo nacional del Ministerio Público, Jorge Abbott, como fiscal nacional en reemplazo de Sabas Chahuán, decisión que deberá refrendar 2/3 del Senado durante los próximos 10 días.

Abbott, de 67 años y ex fiscal regional de Valparaíso, obtuvo la menor cantidad de votos (7) en la quina de la Corte Suprema junto al persecutor José Morales, y se impuso a los otros candidatos con mayor votación (11), los fiscales regionales de O’Higgins, Luis Toledo, y Metropolitana Sur, Raúl Guzmán, y  al decano de Derecho de la Universidad Diego Portales, Juan Enrique Vargas (9 votos).

Para analizar su nombramiento, la gestión de Chahuán y los desafíos del Ministerio Público, entre ellos la investigación de financiamiento de la política, “El Líbero” conversó con Xavier Armendariz, decano de Derecho de la Universidad San Sebastián y ex fiscal regional metropolitano oriente entre 2005 y 2011, y quien trabajó junto  a Jorge Abbott durante varios años.

-¿Cuál es su opinión sobre la designación de Jorge Abbott como fiscal nacional?

-Me parece una excelente decisión. Por  su trayectoria y trabajo, y por sus cualidades personales me parece que está bien designado.

-¿Cuáles son los desafíos que deberá enfrentar  en el Ministerio Púbico?

-Tiene tres grandes ejes de desafíos. El primero, la coordinación institucional del MP en los aspectos básicos de su misión, que es la persecución penal. Tiene que liderar las proposiciones estatales, y no imponer su voluntad, sino de poner temas, discusiones arriba de la mesa y buscar aunar la voluntad estatal en torno al control del delito.

-¿Las cifras que muestra el NM son suficientes, insuficientes?

-En cifras gruesas en el entorno internacional es un MP sano, con equilibrio entre los ingresos y términos de causas y las archivadas. Algunos índices se disparan como fiscales por número de causa pero está en vías de solución por el proyecto de modernización que incorpora más fiscales.

-¿Qué el 47% de las causas se archiven es un buen indicador?

-Es un estándar internacional. Hay que sumergirse un poco en los números. El porcentaje de archivos es absolutamente comparable con otros ministerios públicos pero hay ciertos pozos de impunidad.  Hay ciertos delitos en que hay demasiado archivo provisional, como los robos. No hay una voz disidente.

-¿Cuáles son los otros dos desafíos institucionales?

-El MN es autónomo constitucionalmente y en su labor, como es obvio, se tiene que coordinar con organismos públicos de poderes distintos  -el judicial y el Ejecutivo-, como las policías y el Servicio Médico Legal, entre otros. Es decir, todos los servicios con los que trabaja el MP son estatales y no le pertenecen. Entonces el MP tiene que liderar en lo que le corresponde políticas estatales en estos puntos, por ejemplo, la labor legislativa. El segundo desafío, entonces, es la gestión interna en ejes  estratégicos de política criminal. Tiene que ocupar el espacio  de impunidad de los delitos contra la propiedad, que se están archivando demasiadas causas, históricamente. Es el delito que más preocupa. También debe tener coherencia al interior del MP. Siempre que hay elecciones hay efervescencias, tiene que aterrizar la ley de fortalecimiento, y la última tarea y la más difícil y ardua es diseñar una política criminal para el MN. No se puede llevar adelante política criminal si no estás coordinado con los otros servicios.

-¿Qué fortalezas y debilidades tiene Abbott para enfrentar esos tres desafíos que Ud. plantea?

-Tuve la fortuna de haber trabajado con Jorge Abbott mientras él era fiscal regional de Valparaíso y yo de la RM Oriente. Nos tocó trabajar bastante y antes trabajé con él en la fiscalía nacional y conozco su modo de trabajo. Es una persona seria, acuciosa, prudente, versada en el derecho, sabe escuchar, es ponderado. Es una buena designación.

-Se menciona que Abbott es el heredero de Chahuán. ¿Es así?

-No sé qué tanto se puede ser dentro del MP una suerte de heredero. Son trabajos públicos que están definidos en la ley. Pero si Jorge va a mantener o no los estilos de dirección o lineamientos de Sabas eso no lo sé, normalmente siempre hay una especie de revisión de los lineamientos principales.

-El cargo que hoy tiene Abbott es de la confianza plena de Chahuán.

-Sí, sí, por supuesto. Es director ejecutivo nacional, que es la segunda cabeza del MP y es quien está a cargo de la parte administrativa de gestión.

-¿Qué cree que pasará con las causas sobre financiamiento político?

-No conozco cómo se están trabajando esas causas en términos de cuáles son las prioridades investigativas, qué se ha resuelto perseguir, qué tipo de salida se están pensando, si de juicio u otro. Por tanto, no podría opinar y mal podría decir si las va a mantener o cambiar.

-¿Cuál es su evaluación de la gestión de Chahuán?

-Creo que su gestión estuvo marcada por el plan de fortalecimiento institucional. Creo que pagó costos altos pero sacó el plan de financiamiento. Y en cuanto a la gestión específica, basó su acción en un plan estratégico, cuyos resultados están siendo evaluados en forma independiente. Antes de hacer cualquier evaluación del fiscal Chahuán habría que consultar esos documentos que no están terminados.

-¿Qué nota le pondría?

-No me atrevería. En este caso la escala de evaluación es la misma que se puso el fiscal nacional en su plan estratégico y, por tanto, me gustaría ver qué tanto se cumplió. Creo que Sabas tuvo dificultades fundamentales, como los convenios de gestión  institucional, que me da la impresión de que para el nivel de recursos que ocupan no tienen una gravitación importante en los resultados de la persecución penal. Es decir, absorben demasiados recursos para los resultados que entregan. Me parece que es construir una matriz de indicadores para saber si se da o no un bono.

-Algunos fiscales en su discurso en la C. Suprema hablaron de divisiones y caudillismos. ¿Abbott  podría mejorar ese ambiente interno?

-Hay temas complejos porque las formas de nombramiento de los fiscales nacionales y regionales se prestan para que al interior del MP existan conflictos entre grupos. Eso hay que tenerlo claro. Cuando se nombra un fiscal nacional o regional no sólo se nombran a ellos sino se nombra implícitamente a todo un equipo de personas. Por tanto, es evidente que en esas conformaciones de equipos haya roces, tensiones y codazos. El diseño institucional de designación contribuye para fomentar estas divisiones. No me cabe la duda de que Abbott es una persona que escucha, concilia y que sabe llegar a consensos pero también es una persona que tiene los grados de firmeza necesario para actuar. De eso no me cabe la menor duda.

-¿Quién debe designar los fiscales regionales vacantes, Chahuán o Abbott?

-Dependerá en qué momento estén las ternas. Es función del fiscal que esté. Ahora, no me cabe duda de que siempre existirá algún diálogo en los nombramientos internos.

-¿La elección de Abbott es un triunfo para Chahuán?

-Es mejor que lo conteste el propio Chahuán. Encuentro que es una buena designación, pero qué tanto es el continuador de Sabas Chahuán lo dirá el mismo Jorge Abbott en su gestión en cuanto a cómo mantener los estilos y énfasis de Chahuán. En mi visión Abbott va a construir su propio personaje de fiscal nacional. Tiene las herramientas para ello.

-En la quina de la Corte Suprema, Abbott fue el menos votado junto con José Morales. ¿Eso dice algo?

-Dice que está de acuerdo con la breve historia del MP, donde nunca ha salido el más votado. En las quinas caben cinco y cualquier es elegido. Es un dato que imagino la Presidenta lo habrá tenido en cuenta.