“Ahora habrá que rehacer conversaciones, esto es terrible, ahora (Bachelet) va a tener que pedirle a Piñera que hable con Macri”, bromeó Carlos Correa Bau.
Publicado el 26.10.2015
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El sorpresivo empate técnico entre Daniel Scioli y Mauricio Macri (ver nota aquí) que se produjo en la primera vuelta de las elecciones argentinas, también dejó una herida abierta en La Moneda. Y es que el jueves pasado, la Presidenta Michelle Bachelet sostuvo una conversación telefónica con el candidato del oficialismo al que todas las encuestas daban por ganador.

De hecho, Scioli hizo pública la conversación con la Mandataria a través de un comunicado, en el que señaló que habían hablado de la “agenda binacional” y el “fortalecimiento de la integración regional”, dando a entender entre líneas que Bachelet apoyaba su postulación. A fines del año pasado, la Presidenta incluso lo recibió en La Moneda (en la foto), igual como lo hicieron en sus respectivos países otros presidentes de izquierda de la región.

Para el ex director (s) de la Secretaría de Comunicaciones del Gobierno (Secom), Carlos Correa Bau, el llamado de Bachelet fue una “desgracia”.

En conversación con radio Infinita, señaló esta mañana que “la Presidenta habló con Scioli el jueves, porque la tesis que había dentro de los círculos del gobierno era que había que acercarse a los gobernantes, a raíz de los problemas limítrofes. La lección del fallo de La Haya era que había que conversar con los gobernantes antes que asumieran y poder fijar posiciones. Como parte de esa estrategia fue la conversación con Scioli”.

A renglón seguido, y debido a que Mauricio Macri fue el que quedó en mejor pie para enfrentar una segunda vuelta, Correa bromeó: “Ahora habrá que rehacer conversaciones, esto es terrible, ahora (Bachelet) va a tener que pedirle a Piñera que hable con Macri”.

En ese sentido, el ex Secom agregó que La Moneda se la jugó por Scioli porque “sacaron los cálculos que sacaron todos: que el gobierno de Cristina había repuntado, que Scioli en las encuestas marcaba bastante, que el fenómeno Macri se veía como un fenómeno de Buenos Aires, de las zonas más urbanas (…). Lo que pasó no estaba en los cálculos de nadie”.