El general (r) Andrés Avendaño sostiene que la función operativa de la Agencia la debieran hacer policías o militares en comisión de servicio para que puedan ser controlados.
Publicado el 16.09.2014
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Los dos últimos bombazos en el Metro que obligaron al Gobierno a aplicar la Ley Antiterrorista han generado un amplio debate sobre el rol y las atribuciones que tiene la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) para anticipar dichos actos criminales.

Incluso, el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, anunció un plan para reformar el sistema de inteligencia que autorice la inclusión de agentes encubiertos en las investigaciones, lo que gatilló el rechazo de la UDI, RN, el PC y de varios parlamentarios de la Nueva Mayoría.

general Andrés Avendaño

General (r) Andrés Avendaño, ex director de Inteligencia del Ejército

El general (r) Andrés Avendaño, ex director de Inteligencia del Ejército entre 2009 y 2010, y actual jefe del Centro de Estudios Estratégicos de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (Anepe), conversa con “El Líbero” sobre el nuevo escenario que enfrenta la ANI y las políticas de seguridad del país.

– ¿Cómo se debe mejorar el rol de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) tras los últimos atentados terroristas en el Metro?

– Está de moda echarle la culpa de todos los males en seguridad a la inteligencia. Hay confusiones entre el rol de la Agencia Nacional de Inteligencia y las acciones de la fiscalía para perseguir o investigar delitos, son dos cosas muy diferentes. Una es la diligencia de los fiscales que buscan investigar un delito para poder efectuar la persecución penal  y, la otra, la de la ANI, que es la producción de inteligencia de largo plazo, que investiga con mayor distancia, es preventiva y se anticipa para que los hechos no lleguen a suceder. La inteligencia asociada a la persecución penal de los delitos es más reactiva, se produce un hecho determinado y se busca investigar quién lo hizo, pero el hecho ya ocurrió. La inteligencia debe anticiparse, debe saber quién puede llegar a realizar estos hechos y desarticularlos antes que los mismos sucedan, idealmente, antes que actúen.  En las críticas públicas que hemos escuchado en estos días se tiende a confundir los roles. Por lo mismo, más que hacer énfasis en la carencia de capacidades operativas de la ANI, los esfuerzos se deben orientar a mejorar la ley. La ley vigente no le entrega a la ANI  las herramientas que necesita para dirigir la Inteligencia del Estado. La ley es débil y su fortalecimiento no pasa por tener o no capacidades operativas.

– ¿Qué atribuciones debería tener la ANI?

– La ley actual establece que los organismos integrantes del sistema de inteligencia son independientes entre sí, y que los objetivos particulares los establecen directamente los comandantes en Jefe de las FF.AA. o el director general de Carabineros o de la Policía de Investigaciones. El rol que le deja a la ANI como coordinador es poco profundo, se debe tender a una mayor y mejor relación operativa con los medios de búsqueda. Claramente la ANI debe tener mayores atribuciones.

– ¿Qué cambios propone?

– Mejorar las atribuciones para dirigir el Sistema de inteligencia del Estado, tener atribuciones para definir objetivos con mucha más potencia. Debe tener un rol directivo más potente, que oriente la búsqueda de información a nivel nacional.

– ¿La ANI debe tener agentes encubiertos?

– Me parece que no es un asunto central. Lo relevante es mejorar la producción de inteligencia y el que la ANI disponga de agentes encubiertos no necesariamente conduce a producir más y mejor inteligencia. Además, se generan una serie de problemas prácticos tales como la formación de los agentes, su control, etc.

-¿Se debiera entonces contratar ex militares y ex policías?

– No necesariamente la ANI debe contratarlos. Si es que efectivamente los requiriera pueden ser enviados en comisión de servicio por parte de las instituciones. Pero más allá de esto, hay que tener presente que una cosa es el rol directivo de la Agencia, el que no necesariamente debe ser mezclado con los roles ejecutivos de los servicios. Me parece que la separación de funciones es más eficiente. El punto es que la autoridad directiva (la ANI) efectivamente tenga las atribuciones para dirigir los esfuerzos de búsqueda.

– ¿Qué implicaría dotar a la Agencia de capacidades operativas?

– Implicaría la construcción de una carrera profesional que, a través de un proceso de reclutamiento, selección, capacitación, entrenamiento y egreso, permita llenar los cargos que se establezcan. Implicaría disponer de instancias de educación y entrenamiento a fin de transformar a los postulantes en verdaderos agentes de Inteligencia, entrenarlos y educarlos de tal forma, que más allá de las competencias profesionales deseadas,  éstos sean efectivamente depositarios de una carga disciplinaria, valórica y ética que respalde y oriente su actuar. Además, todo ello, lleva consigo aspectos previsionales y de salud similares a los de las policías o de las Fuerzas Armadas. Como se ve, estos cambios tienen resultados a muy largo plazo, y que no necesariamente aseguran más y mejor inteligencia que la que hoy podemos obtener.

– ¿Así se reduce el riesgo que los agentes pudieran tener los no deseados usos políticos?

– Las modificaciones que se efectúen a la ley deben contener normas que impidan que las capacidades del sistema sean utilizadas para otros fines distintos a los previstos por la ley. Por lo tanto, la formación profesional y valórica de los integrantes del sistema es un asunto central, así como también los mecanismos de control que aseguren un adecuado uso de los medios y de las capacidades.

– ¿Cómo lo hacen otros países?

– Depende del país. En Brasil y Argentina tienen más tradición y han creado sistemas de inteligencia civiles con formación, entrenamiento, planta profesional, que los convierten en agentes de inteligencia. Tiene una institucionalización. Esos modelos son diferentes a los aplicados en Chile. También hay otros modelos, que al igual que en Chile consideran agencias nacionales, como organismos directivos, de análisis, y la parte ejecutiva la dejan a las fuerzas armadas y policiales.

-¿ Qué modelo debería tener Chile?

– Son dos modelos diferentes. Chile tomó un camino donde la formación de los agentes operativos en inteligencia la hacen  las policías y las FF.AA. No se trata de desechar lo que hicimos sino perfeccionar lo que hay. Perfeccionemos la capacidad de producir inteligencia, eso no pasa por de quién dependen los agentes encubiertos, si de la ANI o la policía. Lo que importa es la capacidad de producir inteligencia, para ello hay que darle más atribuciones a la ANI y así se va a mejorar la producción de inteligencia.

frase general

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIA UNO