Mikel Uriarte, quien dirigió el organismo por más de tres años, explica que en menos de un año la deuda hospitalaria aumentó de $30 mil millones a $250 mil millones.
Publicado el 04.01.2015
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“Yo lo único que pido es que sea un ministro que trabaje seriamente”, dice el ex director del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), Mikel Uriarte, al preguntarle sobre quién debería asumir el cargo que el pasado martes quedó vacante tras la renuncia de Helia Molina.

Uriarte explica a “El Líbero” que a pesar de que la ex ministra de Salud no alcanzó a estar un año al mando de la cartera, la gestión que se ha realizado no va en la dirección correcta y es muy estatista. Además, cuenta que la deuda total de los hospitales pasó en 10 meses de $30 mil millones a $250 mil millones y que tras el cambio de mando en La Moneda en Fonasa se despidió a gran parte de los funcionarios. “Veo con preocupación que mucha gente de carrera de la primera y segunda línea, casi toda diría yo, fue despedida”, indica.

– ¿Qué le pareció la gestión de Helia Molina como ministra de Salud?

– Es muy poco tiempo para evaluar su gestión, puesto que además estuvo con licencia médica durante parte del período. Lo que uno ha visto es que las grandes medidas que se anunciaron rápidamente no se cumplieron y desde el punto de vista de mi experiencia la deuda hospitalaria creció exorbitantemente, ya supera los $250 mil millones. Cuando salí de Fonasa, la deuda total alcanzaba $30 mil millones y ya va en $250 mil millones. Es un período de tiempo muy corto para juzgar técnicamente, pero sí creo que las distintas declaraciones públicas no han sido muy felices, porque uno puede discrepar de las políticas e incluso tener posiciones distintas respecto al aborto, pero el llevar a los chilenos a separarlos es algo que creíamos olvidado. Por otro lado, ha hecho declaraciones públicas con abierta contradicción con la directora de Fonasa, esto nos lleva a preguntarnos qué está pasando. Por una parte, va contra la autonomía que tiene que tener Fonasa de acuerdo a la ley dándole instrucciones, algo que es absolutamente indebido. Fonasa es un organismo autónomo que se relaciona con el Ministerio de Salud (Minsal), pero no depende de él.

– Pero el nombre de ella sonaba dentro de un posible cambio de gabinete…

– Yo creo que por las mismas razones. Aquí se anticipó, probablemente, a ciertas medidas que el mismo gobierno había estado implementando en el último tiempo de distinta índole y se iban a ver perjudicadas, por ejemplo, por este cambio obligado que todos sabemos que era una de las cartas más probable de cambio. Recordemos todo lo que pasó con el proyecto de la ley de isapres, que un ministerio de Salud esté preocupado de un 15% de los chilenos y no del 85% que es la salud pública, ya nos causa extrañeza y preocupación. Aquí el eje debe estar en los más pobres, en los 85% de la salud pública más que preocuparse de un segmento que es privado. La salida de la Helia Molina, quien ha reforzado una posición estatista en la salud, nos va a llevar a que finalmente se termine con la idea de tener un solo asegurador público, que en ningún otro país del mundo es así, y nos vamos a acercar a un esquema más parecido a lo que pasa en Alemania y más coherente con nuestra realidad. Confiamos en que los cambios puedan ser más positivos.

Hemos visto que distintos gobernantes chilenos, desde Frei Montalva, que inició el complemento público privado con la libre elección en ese tiempo sólo para empleados, después el Presidente Lagos con el Auge, que también lleva al uso de los privados cuando el sector público no puede cumplir con las garantías, fueron ideas estupendas de lo que debe ser la complementación público privada que fueron muy mejoradas por la gestión posteriormente. A nosotros nos tocó implementar una mejor gestión. El último tiempo yo no veía este tipo de complementos público privados en el Ministerio de Salud. Confío que esto sea un punto de inflexión positivo.

– En ese sentido, ¿cuál debería ser el perfil de la próxima persona que asuma el mando del Ministerio de Salud? ¿Quién cree usted que será?

– Yo lo único que pido es que sea un ministro que trabaje seriamente, que se centre en la persona, en el asegurado de salud más que en la oferta de servicio. Tenemos muy buenos profesionales de la salud en todos los ámbitos, pero tenemos mala gestión de salud. En ese sentido, hay que fomentar la autonomía de Fonasa para centrarse en el asegurado como persona y solucionar los problemas técnicos como la gran deuda que tienen los hospitales públicos, que está creciendo, y los problemas de gestión. Quien sea el que asuma ojalá tenga una mirada técnica, pero centrada en la persona que hoy está pidiendo que le solucionen los problemas. Nosotros terminamos las listas de espera históricas del Auge y vimos en terreno como agradecía una persona que se atendía en el sector privado y cómo la atendían en su horario cuando había sido citada. También vimos muchas mujeres modestas, más de 60 mil año en un año, que a través de los programas de Pago Asociados al Diagnóstico (PAD) tuvieron a sus hijos en las mejores clínicas privadas y fueron atendidas como se merecen. Terminar con el sector privado es una aberración, hay que buscar lo mejor.

– ¿Algún nombre de reemplazo para el ministerio de Salud?

– No, usted sabe que hay muchas personas ya dando nombres, pero eso depende de la Presidenta y de los partidos políticos, quienes ejercen presión. Un nombre que te podría dar es Enrique Paris, presidente del Colegio Médico de Chile, me parece que conoce y tiene las sensibilidades. Sin embargo, la Presidenta es quien elige y jamás tendría la “patudez” de estar proponiendo nombres al Presidente de la República.

– La ex ministra vivió ciertas crisis durante su gestión, como el caso del paro del Hospital El Salvador y algunas decisiones que levantaron polémica como el fin de las concesiones de los hospitales, ¿cuál era la dirección que llevaba?

– Aquí hay un problema de conocimiento, porque se discute mucho sobre que las concesiones no deben ser privadas que no deben ser públicas y se confunde la construcción de los hospitales que puede estar en manos del Minsal o el MOP, pero al final se van a licitar y van a ser los privados quienes tienen que construir los hospitales. Y tal como lo hemos visto, el retraso que se lleva en la construcción de este tipo de infraestructuras va a ser imposible de remediarlo y cumplir con lo que se ha planteado en el programa en los próximos años, porque ya están retrasados. Yo me inclino más por utilizar la infraestructura que ya se tiene y complementarla verdaderamente con el mundo privado en la medida que existan vacíos y brechas que solucionar. En ese sentido, se ha avanzado muy poco e incluso estamos atrasados. Llevamos un año de Gobierno y se ve que hay hospitales que no van a poder cumplir con lo que se había previsto.

– La deuda que me nombró en principio, ¿en cuánto tiempo aumentó y por qué específicamente?

– Los hospitales de Chile y los servicios públicos de salud tienen autonomía para endeudarse con capital de trabajo y hoy no más allá de 40, 45 días. Pero aquí se han excedido y eso habla de que hay problemas de gestión, cuando hay este tipo de inconvenientes los mismos hospitales en vez de ceñirse en el presupuesto de la nación empiezan a contraer deudas con laboratorios y con terceros. Eso una vez que se inicia ya no se puede parar.

“El paciente está impaciente”

El próximo 8 de enero el ex director de Fonasa lanza su libro “El paciente está impaciente” de ediciones LyD. En él relata la gestión que se tuvo en el organismo durante el gobierno anterior. “Entrego una visión del tema de salud, pero no desde el punto de vista de un médico ni de la oferta médica, sino lo que debiera ser la estructura del Minsal de aquí en adelante”, explica.

Mikel Uriarte agrega que en esta materia la actual administración debiera dar mayor autonomía al asegurador público y permitir que otras patologías que no están en el Auge, como cirugías, se incluyan para que las personas puedan optar a este tipo de procedimientos en el mundo privado.

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO