En entrevista con El Líbero, quien fuese ministro de RR.EE. durante el gobierno de Eduardo Frei, opina que los abogados contratados por Evo Morales realizaron muy buenos alegatos en los dos primeros días de exposiciones, intentando generar un impacto comunicacional con sus argumentos.
Publicado el 21.03.2018
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Dos días tuvo Bolivia para presentar sus alegatos en la Corte Internacional de Justicia por la demanda marítima que presentó contra Chile. Según distintos análisis, sus argumentos fueron más políticos que jurídicos. Tras la última exposición boliviana de esta primera ronda, el canciller chileno, Roberto Ampuero, aseveró que Bolivia “para justificar esta planteamiento ha construido una narrativa alimentada de citas, notas, declaraciones que están fuera de texto y contexto, lo que constituye desvirtuar la historia real”.

El martes 13 pasado, antes de que viajara la delegación chilena a La Haya, llegaron hasta el ministerio de Relaciones Exteriores 10 ex cancilleres para discutir los últimos detalles de la presentación de Chile ante el tribunal internacional. Uno de los asistentes fue Carlos Figueroa Serrano, quien, en entrevista con “El Líbero”, analiza los alegatos presentados por Bolivia. A su juicio, el país vecino desarrolló una buena exposición, con fuerte énfasis comunicacional. No obstante, estima que Chile está en condiciones de “responder en derecho y en buena forma la demanda boliviana”.

– ¿Cómo vio la primera ronda de alegatos de Bolivia?

– Me parecieron buenos alegatos y cumplieron la estrategia boliviana que es ir más allá de la Corte Internacional de Justicia. Su pueblo está muy comprometido y firme detrás de la postura del gobierno de Evo Morales. Propusieron impacto internacional respecto de su enclaustramiento y de su pérdida, como ellos la llamaron, por una invasión de los territorios que eran bolivianos. También causaron impacto en la opinión pública chilena a través de un recuento muy detallado y muy profundizado de las veces que Chile y Bolivia tuvieron conversaciones respecto de una posible salida al mar. Yo creo que ellos centraron muy bien sus alegatos en estos puntos y buscando producir una impresión no necesariamente jurídica sino que bastante comunicacional.

– Y ese impacto internacional que señala, ¿cómo podría repercutir en los alegatos de Chile?

– Creo que los objetivos de ellos están claros, pero no nos podemos olvidar que estamos en una Corte Internacional de Justicia, que fundamentalmente es un tribunal de derecho. Es cierto que el derecho en sí mismo tiene elementos de equidad, pero en este caso el tema está jurídicamente planteado. O sea Chile no tiene la obligación de negociar con Bolivia una salida al mar con soberanía. La postura de Bolivia y sus alegatos lo que intentan es perjudicar la posición chilena, no cabe ninguna duda, pero en términos internacionales ellos han ido por otro lado. Han ido por una campaña comunicacional desde hace tiempo, tres o cuatro años y bien mantenida.

– Dentro de esa campaña comunicacional, ¿la demanda en La Haya le podría beneficiar al Presidente Morales internamente?

– Por supuesto, yo creo que él ha hecho un trabajo en esta materia brutal, porque la verdad es que el grado de compromiso del pueblo boliviano respecto del tema del mar es una cosa impresionante, muy fuerte, desde niños y absorbida como la leche materna. Creo que va a ser difícil oponerse a la campaña de Evo Morales, separar este tema, este momento, estos alegatos. Lo que podría arruinar esa campaña es un fallo desfavorable para Bolivia. O sea, aquí él se está jugando por que este fallo seguramente va a salir el año 2018, y entiendo que la nueva elección presidencial en que participaría Evo Morales es en 2019.

– ¿Qué le parece la presencia de Evo Morales en La Haya?

– En mi opinión y en general a los jueces les produce una mala impresión que pretendan intimidarlos o que pretendan presionarlos, son muy celosos en esa materia. Yo me imagino que los jueces de la Corte Internacional de Justicia de La Haya serán tan celosos como los ministros de los tribunales chilenos, que no les gusta para nada que las partes o los niñitos o las señoras con vestido negro estén en la audiencia.

– El lunes tras los argumentos bolivianos se expresó que éstos tenían un corte más político que jurídico…

– Yo diría que más que políticos fueron comunicacionales, en el sentido de trascender el problema mismo y mostrar un país enclaustrado. Segundo, tomar cada una de las instancias en que Chile y Bolivia conversaron sobre este tema con mucha profundidad, con detalles históricos, profundizaron en los personajes, los textos fueron leídos ahí en la audiencia. En ese sentido hicieron unos buenos alegatos.

– ¿Cuál es el trasfondo histórico que le podría favorecer a Bolivia en sus alegatos?

– En el tema histórico Bolivia hace su relato de lo que pasó. Entonces le da una connotación. Cuando ellos dicen que Chile invadió, que es el país que los tiene enclaustrados, el país que no cumple el tratado, porque las salidas al mar no son lo suficientemente expeditas y se paralizan… Toda esa parte es sensible para las opiniones públicas, pero esas cosas no impresionan a un tribunal como el de La Haya. Los otros argumentos históricos son cada una de las conversaciones entre ambos países. O sea, la idea es sacarles el jugo a las cosas fácticas para convertirlas en elementos de derecho.

– Dentro de sus alegatos sostuvieron que fueron víctimas de una agresión, lo que les generó un desmembramiento territorial y que el país ha vivido 139 años de una injusticia. ¿Esos argumentos son parte de una victimización?

– No es un elemento nuevo. Es parte de los argumentos que he comentado.

– El abogado de la parte boliviana Antonio Remiro Brotóns lanzó una advertencia contra Chile diciendo que “realmente Chile tiene que escoger: la buena o mala vecindad, por los siglos”. ¿Esta frase es una presión contra Chile?

– Viniendo de quién viene es simplemente una observación, porque si esto lo hubiera dicho una autoridad política de Bolivia tendría otro valor. Pero viniendo del abogado que trata de reforzar su postura y que además fue el “inventor de los derechos expectaticios” yo no le daría mayor relevancia.

– En ese sentido, ¿la demanda boliviana sólo podría ser una esperanza para ese país?

– Los derechos expectaticios son los que surgen a través de un compromiso unilateral de un Estado. En eso hay fallos que se citan ahí, el fallo de Australia y Nueva Zelanda con Francia, el fallo de Burkina Faso o el fallo de Nicaragua con Colombia; esa es la teoría de los derechos expectaticios, pero es una novedad que la Corte tendría que resolver si esto tiene la categoría de crear una obligación el que un país haya hecho una gestión o haya hecho una declaración. Eso es precisamente lo que está sujeto a la revisión de la Corte y como consecuencia de este supuesto derecho expectaticio nacería para Chile la obligación de negociar una salida al mar soberana para Bolivia.

– ¿Cuál debería ser la estrategia de Chile para responderle a Bolivia?

– La estrategia de Chile está prefigurada, está aprobada, conversada en relación con este mismo tema. La tesis de Chile es que si la Corte fallara a favor de Bolivia la diplomacia se acabaría. ¿Por qué?, porque usted no podría conversar con nadie, porque entonces usted estaría adquiriendo una obligación. La vía diplomática es precisamente el encuentro entre quienes tienen dificultades para resolverla, entre quienes miran cómo darle solución a los problemas. Esa es la diplomacia. En consecuencia si yo he tenido conversaciones sobre un tema con otro país y ese país me dice esto es obligación para usted, se acabó la diplomacia, y los países no conversarían más entre ellos, no tendría negociaciones. Las conversaciones y acuerdos son parte de la vía diplomática, en consecuencia se acabaría la diplomacia con la tesis de Bolivia.

 

– ¿Cómo ve el escenario al que se enfrenta Chile el jueves y el viernes cuando le corresponda alegar?

– Por los antecedentes que tengo y por lo que me ha tocado participar creo que estamos bien preparados. Tanto en lo oral como en lo escrito nosotros estamos en condiciones de responder en derecho y en buena forma la demanda boliviana.