En conversación con "El Líbero", Carlos Correa Bau, ex subdirector de la Secom en el gobierno de Michelle Bachelet, analiza la tensa semana en La Moneda, y sostiene que "los ministros representan al Gobierno, y si ellos hablan, la única que los puede contradecir es la Presidenta y eso yo no lo vi en ninguna parte. Vi a la Presidenta haciéndolo con Aleuy, pero no con Barraza."
Publicado el 08.10.2017
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La última semana fue intensa en La Moneda. El subsecretario Mahmud Aleuy tomó vacaciones luego que la Presidenta Michelle Bachelet revirtiera la determinación de perseguir como delito terrorista los atentados contra iglesias en La Araucanía, pero además luego de las declaraciones del ministro comunista de Desarrollo Social, Marco Barraza, quien criticó la “Operación Huracán” donde fue detenido el líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul. Pese a que los rumores sobre la renuncia fueron inmediatos, la Mandataria salió en un improvisado punto de prensa a decir que “él no me ha presentado ninguna renuncia. Pediría que no hagamos de una no situación una situación. Aquí no hay ninguna crisis en La Moneda”, pero además se refirió a su relación con “Pancho” -como le dicen a Aleuy sus cercanos-, explicando que “somos amigos de muchos años nos conocemos muchísimo, nos tenemos gran afecto, pero por sobre todo gran respeto, porque yo sé que es un hombre muy trabajador que ha hecho un trabajo estupendo” y agregó que “lo que él me ha planteado es que necesita descansar, porque en el verano por los incendios no pudo tomar vacaciones y por tanto necesita tomar vacaciones”.

Pero pese a eso, Bachelet fue clara y lanzó: “Él considera que la Presidenta tiene todas las atribuciones. Él tiene muy claro quién es el Presidente de la República y quién es el subsecretario o ministro, no está molesto por eso. Él necesitaba descansar”.

En conversación con “El Líbero” el ex subdirector de la Secom en el gobierno de Michelle Bachelet, Carlos Correa Bau, analiza las palabras de la Mandataria, explicando que su expresión de autoridad no es “baladí”, ya que “tiene una intención política de dejar claro que la que manda es ella”.

– ¿Hay una crisis en La Moneda?

– No, una crisis no es. Una situación de descoordinación y un asunto mal llevado comunicacionalmente, sí. Una crisis es algo mucho más grande. De hecho la agenda ya cambió.

– Pero es una evolución de la misma agenda…

– Si, pero no es una crisis. Además de eso varios desaciertos comunicacionales. El manejo de los desencuentros entre el subsecretario Aleuy y el ministro Barraza…

– ¿Cuáles son los desaciertos comunicacionales?

– El principal desacierto creo yo que es que los medios empezaron a decir que el subsecretario había renunciado, eso se basa en información en off que transmitían funcionarios de La Moneda a los medios, no a uno solo, sino que a varios. Por tanto, después sale la Presidenta a desmentir lo que los mismos funcionarios de La Moneda, varios que tienen funciones de comunicaciones, le contaron a los periodistas. Entonces, en qué afecta eso, en que queda en duda la credibilidad de la Presidenta. De hecho, un periodista de una radio puso en Twitter que ahora existe una verdad presidencial, que es una verdad que no era verdad, o sea, llega a cuestionar las propias palabras de la Presidenta debido a las desinteligencias de los equipos de comunicaciones de La Moneda.

– ¿Le hace mal a la Presidenta.?

– Sin duda, le hace pésimo a la Presidenta, porque queda su propia palabra en entredicho.

– ¿De quién es la responsabilidad de que eso ocurra?

– Creo que varios funcionarios con responsabilidad en las comunicaciones del gobierno filtraron en off a varios medios que el subsecretario Aleuy había renunciado sin esperar una verdad oficial. En general, los equipos de comunicaciones -eso prueba que hay un desorden comunicacional en La Moneda-, tienen desaciertos varios.

– Ha quedado la sensación de que el problema es más grave porque el protagonista fue Aleuy…

– Si, evidentemente ellos tienen -la propia Presidenta lo dijo- una larga trayectoria juntos dentro del PS. Pero para efectos institucionales es un subsecretario más y así tiene que ser. Ella lo dijo, la Presidenta tiene un cierto rol, es la que manda, y los ministros y subsecretarios están subordinados a ella y no puede haber otra interpretación posible. Cualquier otra cosa que se salga de esa linea lleva a golpear directamente a la Presidenta, daña a la figura presidencial.

– Pero se ha dicho que él es mucho más que un subsecretario del Interior…

– Un subsecretario del Interior tiene que hacer esa tarea, su responsabilidad es la seguridad pública, pero también en el Gobierno es un cargo importante. En el gobierno de Piñera Ubilla cumplía un rol parecido, en el anterior de Bachelet fue Harboe. O sea, los subsecretarios del Interior tienen un cargo extremadamente importante y normalmente tienen redes en todas partes.

– ¿Lo de Aleuy no es definitivo? Por el tiempo que estuvo en La Moneda, ¿cómo ve el panorama?

– Yo no sé, eso ya forma parte de las decisiones personales de él. Lo que La Moneda disponga. Pero yo creo que las palabras de la Presidenta, la expresión de marcar su autoridad no es baladí. Por algo lo dijo. Ella tiene una serie de expresiones, habla bien de Aleuy y usa palabras que suenan a despedida, entonces después ella dice que la que manda es ella, y no Aleuy. Esa frase deja claro que está imponiendo una autoridad y que esas vacaciones no fueron tan voluntarias. Son palabras de la propia Presidenta. ¿Por qué la Presidenta tiene que recalcar la autoridad? O sea, la expresión “el jefe soy yo”, es por algo.

– Entonces, a su modo de ver, la Presidenta lo “mandó” de vacaciones…

– Hay una situación complicada. Con esa expresión, recalcando autoridad, la Presidenta lo puso en una situación compleja, que podría decidir no volver. ¿Por qué la Presidenta recalca su autoridad? Es tarjeta amarilla. En cualquier libro de comportamiento organizacional, cuando el jefe tiene que recalcar la autoridad y además de manera pública -ella lo hace por la prensa-, es tarjeta amarilla.

– ¿Fue acertada su declaración?

– Yo creo que tiene una intención política de dejar claro que la que manda es ella.

– Pero ella dice que él se va de vacaciones porque no las ha tenido; sin embargo, un artículo señala que sí lo había hecho en febrero…

– Sí, pero ese tema administrativo de vacaciones no es importante, lo que sí lo es, es que a través de un medio de comunicación haya tenido que recalcar su autoridad y eso no es cualquier cosa. En el fondo, la Presidenta le mandó una señal a Aleuy bastante dura, después de todas las frases de mucho cariño, le dice que ella es la que manda. Es una despedida.

– De acuerdo con eso, entonces, la Presidenta toma el camino de mostrar su autoridad a Aleuy y no cuestionar a Barraza, quien dio esas declaraciones, pese a que era un tema de Interior.

– En sus palabras no se refiere nada al tema de Barraza. Ella solo habla de que Aleuy se fue de vacaciones. Ahora, él tendrá que decidir si vuelve o no, pero la Presidenta se la puso difícil. En cualquier organización, cuando el jefe muestra autoridad, es también mostrarte la puerta de salida.

La recalificación de la querella

– ¿Por qué se toma la decisión de recalificar la querella?

– Yo creo que la Presidenta tuvo en cuenta lo que implica la muerte de un comunero mapuche, eso es un hecho. Se habría manchado toda su gestión. Además, el reclamo de los mapuches detenidos es porque se les estaba aplicando una ley que este gobierno prometió no aplicar. No sé si la ley está bien o está mal, pero el Gobierno considera que está mal, de hecho envió en su momento al Parlamento una reforma a la ley antiterrorista y en la campaña de Bachelet se dijo que no se iba a ocupar la ley antiterrorista para los temas mapuches y el Gobierno finalmente la aplica. El reclamo tiene cierta lógica, uno puede criticarlo o no, pero ellos están reclamando por la aplicación de una ley que además los mantiene en prisión preventiva por periodos muy largos. Imaginemos en medio de esta discusión que uno de ellos se hubiese agravado y finalmente fallecido, habría sido una situación muy difícil de explicar. Incluso Piñera, que no prometió nada, en una situación similar también suspendió la aplicación de la ley antiterrorista.

– ¿Le habría afectado a la etapa final del gobierno?

– Habría sido una situación terrible para la evaluación completa del gobierno, es un hecho histórico que un huelguista se muera y habría una mancha en la historia de la Presidenta. Eso es lo que ponderó la Presidenta, y me parece que es correcto.

– Algunos insinuaron que tiene que ver también con el cargo que asumirá en la ONU luego de dejar la presidencia…

– Evidentemente, la comunidad internacional no habría entendido esa forma de actuar. Habría sido difícil de explicar, considerando tres hechos importantes para entender la lógica de la Presidenta. 

El ministro Barraza y la Presidenta

– ¿Cómo ve la actuación del ministro Barraza, que en público cuestionó actuaciones sobre el tema mapuche?

– La Presidenta le llamó la atención a través de los medios a Aleuy, yo no he encontrado ninguna palabra de ella para llamarle la atención a Barraza. Por ende, está claro cuál de las dos posiciones tiene el apoyo presidencial.

– ¿Es comparable con lo que pasó con Valdés y Mena?

– En ese caso en particular dijo claramente que no apoyaba el desarrollo, contradijo al ministro de Hacienda y se fue por la línea del ministro Mena. En este caso, la Presidenta le tiene que recordar la autoridad al subsecretario del Interior y no hay ninguna palabra de reprimenda al ministro de Desarrollo Social, por lo tanto lo que se puede suponer es que lo que Barraza expresó es la línea del gobierno. Los ministros representan al Gobierno, y si ellos hablan, la única que los puede contradecir es la Presidenta y eso yo no lo vi en ninguna parte. Sí vi a la Presidenta haciéndolo con Aleuy, pero no lo vi con Barraza.

– Es paradójico, porque justamente la semana pasada la Presidenta estaba en la ONU con el ministro Mena y Barraza…

– Si, andaba en la ONU con ellos, pero nuevamente creo que el hecho llamativo acá es que a nadie le haya llamado la atención que un ministro, que es representante del Gobierno, dice algo y nadie lo contradice… Es porque es la posición del gobierno. A lo que quiero ir, es que la línea del gobierno es más parecida a lo que piensa Barraza que a Aleuy, eso lo dejó claro la Presidenta.

– Algunos han dicho que eso tiene que ver con el poder de los comunistas en el Gobierno…

– No es que el ministro Barraza se volviera el nuevo niño símbolo, tiene que ver con la posición que la Presidenta tomó respecto de los mapuches.

Guillier y sus criticas

– ¿Se equivoca Guillier con sus dichos?

– Los candidatos presidenciales respecto al tema mapuche tienen una posición conocida. Lo que pasa es que sus declaraciones causaron algunas molestias en el PS, pero por otras razones, porque cuando pasa lo de Aleuy nadie del PS sale a defenderlo en ese momento -y yo tengo información de que en su entorno había molestia de aquello-, y el PS en general no cuida mucho a sus funcionarios de gobierno. Por tanto, pasó un día y el presidente del PS, Álvaro Elizalde, dice que son amigos, entonces él está saliendo a defenderlo.

– Pero ha sido un tema que ha polarizado las diferencias entre Goic y Guillier, en una semana donde el último ha intentado concretar acercamientos…

– Quizás no debió haberse metido, pero mi impresión es que lo que él hizo fue apoyar a la Presidenta. Y eso me parece correcto, que el candidato oficialista apoye a la Presidenta.

– Por otro lado, Carolina Goic salió a pegarle al PC…

– Con respecto a Carolina Goic, la DC de manera constante lleva un tiempo diciendo como que todo es culpa del PC y me parece una posición bastante cómoda, cuando no reclamaron al principio y apoyaron una candidata que estaba con el PC. El PC no apareció de la nada, estuvo siempre. En la posición de la DC hay una hipocresía encubierta enorme, porque yo no los escuché reclamar al principio y el PC estaba siempre. Cuando iba a ser Presidenta e iban a estar en el Gobierno e iban a tener un montón de cargos que repartir no escuché a nadie reclamando contra el PC, ahora que se está terminando el Gobierno es fácil. En ese sentido la posición de Andrés Velasco me parece mucho más honesta.

– ¿Rompió la Presidenta con la última persona de confianza que le quedaba?

– He leído varios reportajes sobre cadáveres políticos alrededor de la Presidenta, es una larga lista, y cada vez que aparece alguien los medios hacen la lista, y suman uno más, como esta sensación de que alrededor de la Presidenta la mortalidad política se dispara. Pero todo eso es porque se ha permitido instalar una tesis que es súper complicada para la Presidenta y quienes ven las comunicaciones en La Moneda deberían tomar conciencia de ello, que es esta tesis de que la Presidenta tiene círculos de confianza y no ministros. Que su círculo de confianza pesa, y sus ministros no. Eso le hace un daño tremendo a la propia Presidenta, porque en un régimen presidencialista la aprobación del Presidente es lo que sostiene el gobierno. Por tanto, el Presidente es lo que hay que cuidar, tomando el ejemplo del ajedrez, todas las piezas tienen que jugar en función del rey. Los ministros y ministras actúan como fusibles, si hay una crisis ellos son los que dan la cara. Esta filosofía enredada de decir “los íntimos”, en vez de decir “funcionarios o responsabilidad”, provoca varias intuiciones.

– ¿Cómo cuáles?

– En primer lugar que cuando cae alguien del círculo íntimo le pega directamente a la Presidenta, lo segundo es que la responsabilidades institucionales se dividen, porque quienes están en el círculo íntimo no tienen responsabilidades, un ministro sí, y en este círculo íntimo uno paga costos por las decisiones que toma, entonces toda esta tesis ha dañado profundamente la gestión del Gobierno y por desgracia algunas personas que se autodenominan como del círculo de confianza hacen gala de ello. Sobre todo los personajes del segundo piso. Por eso creo que por lo menos al final deberían dejar el Gobierno tenga un cauce institucional.