Frente a los últimos cinco atentados que ocurrieron en la región de La Araucanía y del Biobío, en sólo tres días, el tesorero de la AVRU dice que a su juicio la Presidenta Bachelet al no visitar nunca la zona está siendo "cómplice", de alguna manera, de la situación por la que atraviesan.
Publicado el 14.10.2015
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A sólo metros de la Granja Lumahue, lugar donde falleció el matrimonio Luchsinger-Mackay tras un atentado incendiario, ocurrió el doble ataque registrado la madrugada del lunes en Vilcún, región de La Araucanía. Estos hechos se suman a la serie de atentados que se registraron durante el fin de semana largo y que también afectaron a la provincia de Arauco en la región del Biobío.

Tras lo ocurrido, diversas autoridades salieron a enfrentar la situación, entre ellas el actual intendente de la novena región, Andrés Jouannet, quien no quiso calificar este tipo de actos como “terroristas”. Los dichos disgustaron a Ewald Luchsinger, tesorero de la Asociación de Víctimas de Violencia Rural (AVVRU), quien explica a “El Líbero” que aquí Ewald Luchsinger“evidentemente no se quiere incriminar al movimiento mapuche de una forma tal de asumir de que entre ellos -porque aquí no estamos hablando de todos los mapuches- existen facciones violentas. Hay tipos violentos, que son derechamente terroristas”.

Además, Luchsinger se refiere al sufrimiento que existe en las víctimas de violencia en la región y acusa un abandono por parte de la autoridad. Incluso sostiene que de alguna manera la Presidenta Michelle Bachelet es cómplice de todo lo que ha ocurrido al no ir hasta la zona para frenar la situación.

– ¿Cuál es el ánimo en el sector tras los atentados que ocurrieron durante el fin de semana largo? Uno de ellos muy cercano a los predios de su familia…

– El ánimo que existe aquí en La Araucanía, y especialmente en nuestro sector, es de absoluto pesimismo. Pesimismo en el sentido de que las instituciones hoy no funcionan en su totalidad. La institucionalidad chilena está prácticamente cooptada ideológicamente y eso se hace presente en cada una de las acciones de las cuales no solamente hemos sido nosotros como familia víctima, sino que también mucha otra gente en otros sectores de General López, como de Ercilla y otros de la región de La Araucanía y del Biobío.

– ¿Estaba en el sector cuando ocurrieron los ataques?

– No, estaba en Temuco. Sin embargo, luego fui y vi lo que había ocurrido. Son vecinos nuestros y gente conocida, era importante estar con ellos y darles nuestro apoyo.

– ¿Cómo calificaría la reacción que ha tenido la autoridad y específicamente el rol del nuevo intendente Andrés Jouannet (en la foto)?

– Aquí es un poco más de lo mismo, donde evidentemente no se quiere incriminar al movimiento mapuche de una forma tal de asumir de que entre los mapuches -porque aquí no estamos hablando de todos los mapuches- existen facciones violentas. Hay tipos violentos, que son derechamente terroristas. Hay que decirlo con todas sus letras: estos son actos terroristas, aunque al intendente no le guste. Si bien han existido aciertos mientras él ha estado en el cargo, aún no es capaz de definir esto como actos terroristas.

– Según lo que señaló el fiscal Luis Arroyo, de la Fiscalía de la Alta Complejidad de La Araucanía, sí se encontraron en Vilcún panfletos alusivos a la causa mapuche…

– Así es, eso ha ocurrido prácticamente en todos los hechos de violencia en que se han encontrado panfletos, lienzos y todo tipo de consignas en función de la causa mapuche, que hoy día, insisto, está capturada ideológicamente por una minoría violenta que ya no persigue tierras, sino que otras cosas que están fuera del alcance de cualquier país razonable.

– El 27 de agosto pasado los camioneros llegaron hasta La Moneda para demostrar su descontento frente a los ataques de los que son víctima. Frente a estos nuevos acontecimientos el ministro Jorge Burgos repudió los hechos, ¿se ha visto algún cambio por parte del gobierno desde ese acontecimiento hasta la fecha?

– Yo quiero creerle al ministro Burgos y a la gente, pero lamentablemente aquí las confianzas no están, ni siquiera están rotas. Aquí no existe confianza y cuando pasa esto, lo primero que uno tiene que hacer como autoridad es dar señales positivas que vayan en busca de recomponer esas confianzas perdidas. Para los que somos víctimas de esto, lo primero que debería hacerse es ponerle un freno decisivo y claro a los hechos de violencia. Y no como dice el intendente de que no pueden tener un policía detrás de cada árbol, eso es verdad, no estamos pidiendo eso; sino que se persiga a los criminales, algo que no se está haciendo.

– Frente a estos últimos ataques, Juan Pablo Swett, presidente de la Multigremial de los Emprendedores, señaló en “El Mercurio“: “Llegó el momento de que la Presidenta hable del tema”. ¿Cuál es tu opinión frente al rol de la Mandataria? Ella aún no ha visitado la región de La Araucanía para referirse a este tema…

– La primera autoridad del país debe tener presente de que el país es uno solo y que cuando hay una región que sufre, como lo está haciendo La Araucanía, debería haber sido visitada hace mucho tiempo como una señal de que se preocupa de todos los hijos de esta patria, no sólo en aquellas regiones donde es bien recibida, sino que también donde hay problemas que son muy profundos y que de alguna u otra forma con esta actitud lo que está haciendo es hacerse cómplice, en alguna medida, de una situación que le está afectando a muchos chilenos y a toda una región en particular.

– En ese sentido, ¿qué han realizado ustedes como AVVRU?

– Se está trabajando muy fuertemente con pequeños parceleros, con gente de muy bajos recursos, que han sufrido de violencia en carne propia. Les hemos estado haciendo un seguimiento y uno se da cuenta de que hay un nivel de daño psicológico más allá de las pérdidas materiales y un abandono aberrante por parte de las instituciones del Estado chileno que uno no lo puede entender, son personas que no le han hecho daño a nadie y hoy están siendo víctimas de un proceso violento e inexplicable a mi juicio. Uno puede tener mucha razón en sus preceptos, pero la violencia no conduce absolutamente a nada, todo lo contrario, genera más violencia, odio, alejamiento. Aquí necesitamos nosotros una autoridad -llámese Presidente de la República, intendente, o como sea- que una, que aglutine, que llame al consenso, a un lenguaje participativo y de respeto; hoy eso no se está dando. Esto lo pudimos ver en La Moneda el 27 de agosto pasado. Yo estuve presente cuando nos apedriaron, nos tiraron escupos y botellas, etc.; y la verdad es que el gobierno no hizo nada. Eso no puede ser. Ahí hay una complicidad del gobierno, del Estado de Chile, respecto de situaciones de quien se expresa en contra de cualquier cosa que hace el gobierno en seguida lo tildan de lo peor. Entonces hay unas hordas orquestadas, porque son perfectamente organizadas, que atentan contra tu integridad física y tus propios derechos y eso es inadmisible.

– En caso de que se lleve a cabo una próxima movilización a La Moneda, como adelantó Swett, ¿ustedes se unirán nuevamente?

– Por supuesto. Esto no ha terminado, recién está empezando. Tenemos que pensar que de alguna manera la violencia no es muy extraña. Nosotros no participamos de la violencia, somos personas educadas y que queremos el bien. Queremos emprender en tranquilidad, en libertad y que se respeten los derechos de todos. Pero no podemos entender que la violencia sea una forma de extorsión para que el Estado de Chile vaya incluso por un camino equivocado. La Ley Indígena tiene mucho que ver en esto, ya que es una ley -al margen de ser expropiatoria- que induce a la violencia y debe ser derogada o al menos modificada. Ahí tenemos que poner el acento y es donde tenemos que seguir trabajando.

 

FOTO DE ARCHIVO: AGENCIAUNO