Sylvia Eyzaguirre plantea que el foco de la reforma educativa del gobierno de Bachelet no apunta a mejorar la calidad, y que es un error cerrar los liceos de excelencia académica, porque sólo aumentará la brecha entre las escuelas municipales y las particulares.
Publicado el 27.12.2016
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La brecha entre los liceos municipales y los colegios particulares pagados volvió a aparecer, como cada año, con los resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) que entregó ayer el Demre.

Este año la diferencia sólo en matemáticas fue de 139 puntos -dos puntos más que el año pasado- entre ambos sistemas educativos, ya que los colegios privados promediaron 607 puntos, versus los 468 de los municipales. En lenguaje la diferencia fue de 124 puntos y en historia de 129.

resultados-psu-2016-y-207En tanto, los estudiantes de colegios particulares subvencionados sacaron 30 puntos más, en promedio, que los de liceos públicos. De hecho, los alumnos de colegios particulares y subvencionados mejoraron su puntuación este año respecto del año pasado, pero no así los municipales, que retrocedieron tres puntos.

En los puntajes nacionales se observó la misma brecha académica, ya que de los 163 alumnos con mejor resultado PSU, 112 provenían de colegios privados.

Algunos, como el senador del PPD, Jaime Quintana, culpan directamente a la PSU del problema: “la PSU es un fracaso por donde se le mire”, ya que es una prueba de conocimientos y en “nuestra sociedad normalmente el que tiene más conocimientos es el que puede pagar por ellos”.

Sin embargo, algunos especialistas, como Sylvia Eyzaguirre, investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP), aclaran que la PSU es un instrumento o termómetro que mide “la fiebre”, al igual que el SIMCE y la prueba internacional PISA, que muestran la misma diferencia de resultados.

A su juicio, para mejorar la calidad educativa se requiere, entre otras medidas, mantener y desarrollar liceos de excelencia que puedan “desarrollar al máximo las potencialidades de niños y jóvenes altamente talentosos en las esferas de las artes, el deporte y la academia”, como planteó en el paper “Por qué liceos de excelencia”.

En entrevista con “El Líbero”, Eyzaguirre aborda la polémica.

– ¿Qué lectura hace de los resultados de esta PSU?

-Los resultados que están saliendo no son para nada novedosos, se parecen bastante a los resultados del año pasado y de años anteriores, en que la brecha de los liceos municipales con los colegios particulares pagados es muy grande, y como es la brecha que reflejan el Simce y las pruebas PISA. Es lamentable que no hayamos podido reducir esa brecha.

– ¿Hay algún indicador que le llamó la atención en los puntajes PSU?

-La gran mayoría los puntajes nacionales son estudiantes de colegios particulares pagados. Y de los liceos municipales que sacaron puntajes nacionales la mayoría de los alumnos provienen de liceos de excelencia, que elimina la ley de inclusión. Me preocupa que con las enormes inequidades que tiene el sistema escolar, y con un sistema selectivo de ingreso a la educación superior, el fin de los liceos de excelencia sólo va a aumentar esa brecha.

– ¿Cómo se puede reducir la brecha?

-Cualquier intervención en educación es de largo plazo. Importa mucho la calidad de la educación que entrega el Estado vía subvención, es clave la calidad de los profesores y una institucionalidad que sea funcional a la calidad de la educación y no a otras funciones. El que dice que en cuatro años mejorará no es creíble, lo que sí puedes hacer, como se hizo con los liceos Bicentenario en un corto tiempo, es desarrollar o promover liceos de excelencia. Para afectar al sistema en su conjunto se requiere más tiempo.

– ¿La ley de inclusión ayudará a reducir las brechas?

-No veo cómo ayudará a reducir las brechas, porque la ley de inclusión no toca los colegios particulares pagados, y la brecha es entre ellos y no entre los subvencionados y los municipales.

– ¿Y esa reforma ayudará a subir el nivel de los liceos municipales?

-No. Entrega un 20% de más recursos a la SEP (Subvención Escolar Preferencial), a los niños vulnerables y eso sí podría tener un impacto en su desarrollo, pero la ley de inclusión no tiene como foco la calidad y nunca lo tuvo. Como lo dice su nombre, su foco es que los padres tengan más opciones de elegir y no que los colegios elijan a sus alumnos. Ese es el foco, no es la calidad y por tanto no va a reducir las brechas. En la reducción de brechas lo que debería tener impacto en la calidad es la ley de carrera docente, pero la ley de inclusión es muy difícil que tenga impacto.

Sylvia Eyzaguirre: “Es un instrumento que mide una cierta temperatura, y la que está midiendo es la misma que miden PISA y el Simce, en que las diferencias por nivel socioeconómico son enormes, y eso es un problema de nuestro sistema educativo. Echarle la culpa a la PSU es una mirada bastante populista y reduccionista del problema que tenemos como sociedad”

– El senador Quintana asegura que “la PSU es un fracaso por donde se le mire”. ¿Qué opina Ud.?

-Me parece que están culpando al termómetro y no a la realidad. La PSU es un instrumento, que es perfectible. Se han hecho dos estudios al respecto y hemos visto las falencias del instrumento y una reticencia del Demre por mejorarlo. Es un instrumento que mide una cierta temperatura, y la que está midiendo es la misma que miden PISA y el Simce, en que las diferencias por nivel socioeconómico son enormes, y eso es un problema de nuestro sistema educativo. Echarle la culpa a la PSU es una mirada bastante populista y reduccionista del problema que tenemos como sociedad.

– ¿La ley de inclusión qué impacto tendrá en los colegios subvencionados?

-La ley de inclusión se está aplicando por primera vez con los niños de Magallanes para los niños de kínder. Es imposible evaluar su efecto en calidad y es muy difícil verlo porque, no tiene frontalidad. La ley de carrera docente que debiera tener impacto en la calidad todavía ni siquiera parte la implementación. Vamos a ver impacto en 10 años más si es que los tienen.

– ¿Por qué defiende los liceos emblemáticos?

-Me interesa que haya liceos de excelencia, y tenemos liceos de excelencia académica pero no tenemos eso mismo en deporte, arte y música. He visto las dificultades que tienen niños tremendamente capaces en el deporte y que el país no les ofrece una opción real para desarrollarse. Eso es lamentable porque solo lo pueden hacer los que tienen los recursos económicos. No se deben terminar los liceos de excelencia académica. El problema de la brecha no es entre el colegio subvencionado y el municipal, sino entre el municipal y el particular.