A juicio del ex timonel del PS, los empresarios generan “un escenario en que se producen hechos políticos muy delicados en que muchas veces el jefe de Estado se tiene que hacer cargo de una interpelación que no corresponde”.
Publicado el 22.10.2015
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Tras la molestia que generó en la Sofofa que la Presidenta Michelle Bachelet no haya asistido a la Cena Anual de la Industria 2015, realizada anoche en Casa Piedra, el ex presidente del PS, Camilo Escalona, salió a respaldar a la Mandataria.

En su habitual participación en el programa “El primer café” de Radio Cooperativa, el ex senador se refirió a las palabras de Hermann von Mühlenbrock, quien en su discurso cuestionó la decisión de Bachelet de no haber asistido.

“Detrás de la intervención de Hermann von Mühlenbrock está la idea del intercambio de opiniones, que en el fondo es entregar directamente una interpelación a través del discurso que él tenía preparado como presidente de la Sofofa. Es decir, que la persona que en este caso tiene la responsabilidad de ser jefe de Estado, tenga que escuchar esa interpelación, lo que no necesariamente es justo ni correcto, porque muchas veces esas interpelaciones pasan cierto límite y se transforman en un pliego de peticiones, en una serie de exigencias y hay veces en que se han transformado en un ultimátum”, dijo Escalona.

El ex timonel socialista agregó que con ese estilo discursivo se pone a la Presidenta “en una posición muy difícil y muy compleja. Yo creo que el empresariado no ha tomado nota de la delicada situación que ellos generan. Ellos generan un escenario en que se producen hechos políticos muy delicados en que muchas veces el jefe de Estado se tiene que hacer cargo de una interpelación que no corresponde. Ellos tienen que aceptar que quien dirige el país puede perfectamente no ir, porque va a tomar una decisión política”.

En ese sentido, explicó: “(La Presidenta) dice ‘mire, yo evalúo el estado de la relaciones entre este sector y mi gobierno y evalúo lo que se me va a decir y creo que no es conveniente que yo esté presente, y no voy’. Es un hecho que está perfectamente dentro de lo calculable y lo predecible. Por lo tanto debiera pensarse que la vía principal del diálogo entre gobierno y empresarios no es el intercambio de estos discursos totalizantes, sino que el diálogo debiese ser concreto, público en algunos aspectos y privado en otros, pero no necesariamente con discursos que siempre conllevan el riesgo de transformarme en un ultimátum”.

 

FOTO: AGENCIA UNO