Julio César Fariñas y Roberto Díaz, residentes en La Habana y dirigentes de fundaciones que apoyan a las incipientes Pymes cubanas, ven a Chile como referente en la materia y buscan llevar de vuelta a la isla ideas incubadas en el país. La UDD impulsa un proyecto en este sentido bautizado como "CubaEmprende".
Publicado el 11.12.2017
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Durante medio siglo, el régimen cubano mantuvo un férreo control sobre la economía, que era estatal en casi todos los rubros y prohibía y castigaba la iniciativa privada. Pero desde 2008 comenzó una apertura con Raúl Castro, que permitió algunas actividades comerciales, especialmente ligadas al turismo y la gastronomía.

Actualmente, en dicho país hay medio millón de “cuentapropistas” (personas autorizadas por el gobierno para trabajar en forma particular), de los cerca de cinco millones de trabajadores cubanos.

En este contexto han surgido algunas organizaciones no gubernamentales y fundaciones que dan respaldo y asesoría a dichos emprendedores, entre las cuales están el Centro de Estudios Políticos y Alternativas para la Transición Democrática de Cuba (CEPATD) y Fundación Logos, cuyos dirigentes Julio César Fariñas y Roberto Díaz, visitaron nuestro país para conocer la experiencia chilena del emprendimiento.

En su recorrido de más de una semana en Santiago y Valparaíso, ambos conocieron el trabajo de Libertad y Desarrollo (LyD) y de la Universidad del Desarrollo, que tiene el proyecto “CubaEmprende”.

Esta iniciativa “busca colaborar con los cubanos mostrando el ecosistema emprendedor tanto a nivel de nuestra universidad como a nivel nacional”, según explica a “El Líbero” Cristián Larroulet, vicerrector de postgrado, educación continua y extensión de la UDD.

“Al capacitar a cubanos de la isla estamos sembrando las semillas de la libertad y el esfuerzo, pilares del emprendimiento y la innovación. En los últimos dos años hemos enviado académicos y recibido en Chile a tres cubanos que promueven el emprendimiento en ese país. Hay que redoblar estos esfuerzos porque las condiciones en la isla son desastrosas para los emprendedores, a pesar de lo cual se observa la fuerza y creatividad de los cubanos”, sostiene el ex ministro de la Segpres.

Bettina Horst, gerente general de LyD, expresa que para “LyD es muy importante estar insertos en el contexto latinoamericano y conocer de cerca la realidad de países donde la libertad no pasa de ser un anhelo. De la misma forma, dar a conocer nuestra experiencia en la promoción de la libertad en los distintos campos a través de propuestas de políticas públicas, es parte de nuestra labor y nuestra forma de contribuir al desarrollo de Latinoamérica”.

Emprendedores: “Este sector puede generar un cambio democrático en Cuba por una vía pacífica”

En conversación con “El Líbero”, ambos cubanos comparten sus impresiones sobre nuestro país y lo que está pasando en Cuba con el emprendimiento, y si podría ser una puerta de apertura en una dictadura comunista que cumplirá 59 años el 1 de enero próximo.

Respecto a este último punto, Julio César Fariñas plantea que su centro de pensamiento sostiene que “el sector de los emprendedores es uno de los catalizadores que pueden generar un cambio democrático en Cuba por una vía pacífica, ordenada y unido a otros sectores, como el artístico, el agrícola. El emprendedor es sumamente importante en el contexto actual. Formalmente, el gobierno reconoce a medio millón de emprendedores haciendo diferentes actividades que están aportando a las arcas del Estado, y en el largo plazo  generará un compromiso inverso, no solo del Estado hacia ellos sino de ellos hacia el Estado”.

En la misma línea, Roberto Díaz agrega que el emprendimiento es “una de las puertas, para no decir ‘la’ puerta de una nueva percepción de lo que puede ser una Cuba diferente. Esto motivado no por la capacidad generadora de riqueza, sino por la capacidad de poder aglutinar en torno a los emprendedores a una masa social, que pueda convertirlos en lo que ya son, líderes de criterios, de opinión y este liderazgo puede en un futuro, quizás no lejano, disputar los esquemas de liderazgo gubernamentales, por qué no”.

Díaz se pregunta por qué un emprendedor que “hoy tiene éxito, mañana no puede decidir ser emprendedor en el mundo de la política y también tener éxito. Todo esto es posible. Hay que trabajar duro, mucho, quizás exista la tendencia al fracaso, pero si pensamos en el fracaso como la única posibilidad viable al trabajo que hacemos, entonces mejor nos vamos de Cuba porque no vamos a poder solucionar las cosas, y ese no es el espíritu. El espíritu que tenemos es solucionar las cosas desde la perspectiva del cubano, con las herramientas del cubano, con la potencialidad que se ha abierto en el sector emprendedor y sobre todo la movilidad social que genera hoy en el país”.

Chile como modelo de emprendimiento para Cuba

En su viaje, ambos cubanos quedaron impresionados por el apoyo del gobierno chileno al emprendimiento, cosa que allá no existe, así como el financiamiento de la banca pública y privada, y los programas universitarios.

Por ejemplo, el estatal Banco de Cuba es el único que entrega créditos a los cuentapropistas pero por un monto máximo de US$120 y una tasa anual de entre 12% y 14%, muy superiores a las chilenas.

“Chile es un país de referencia para entender cómo se puede realizar el emprendimiento de éxito, y como puede ser un punto de inflexión en lo que queremos conseguir para Cuba. Chile nos parece un buen lugar para aprender y comprender la realidad del emprendimiento y cómo podemos hacerla realidad dentro de Cuba”, sostiene Díaz.

“Eso me resultó muy interesante y ojalá en Cuba podamos también comprender que la figura del emprendedor puede ser vital para el desarrollo económico de la nación”, agrega Fariñas.

En qué está el emprendimiento en Cuba

Las facilidades que ha dado el régimen de Raúl Castro para tener algunos negocios privados tienen enormes limitaciones, como la cadena de abastecimiento, que es insuficiente y controlada por el Estado, y que no existe mercado mayorista privado, sino sólo estatal. Además, hay una lista detallada de las actividades que sí se pueden hacer y toda la reglamentación al respecto. Todo lo que no está autorizado queda prohibido.

Hay limitaciones en el desarrollo de una actividad emprendedora creativa que coarta las actividades que se pueden hacer. Están listadas y cada una tiene definido estrictamente la labor que se puede lograr. La política fiscal es bien estricta, el acceso al financiamiento es puramente estatal y sumamente restringido. Se limita muchísimo desde el punto de vista sociopolítico el crecimiento del trabajador por cuenta propia, asociado a la ideología del régimen, de que la economía próspera sostenida y sustentable ha de ser socialista y que el término de trabajador por cuenta propia viene a complementar una economía que está en decadencia y necesita un catalizador que la ayude a salir de ese hoyo”, sostiene Julio César Fariñas.