Ejecutivo chileno, muy cercano al fallecido presidente del Grupo Santander, relata su aporte en las inversiones hispanas en nuestro país.
Publicado el 14.09.2014
Comparte:

El pasado miércoles falleció de un repentino infarto al corazón Emilio Botín, presidente del multinacional Grupo Santander, que tiene casi 14 mil sucursales y 103 millones de clientes en Europa, América Latina y Estados Unidos.

El banco se instaló en nuestro país con una pequeña sucursal en 1978, cuatro años después compró el Banco Español, en 1989 estrenó el nombre Santander de Chile y la emblemática antorcha roja de la marca, y desde entonces tuvo un rápido crecimiento que lo llevó a ser uno de los bancos más grandes del país y un relevante actor, además, en el sector de los seguros, las inversiones y las AFP. En paralelo, el banco se ramificaba por varios países y se convertía en un imperio financiero.

Desde 1989 y hasta 2005, Gerardo Jofré fue un ejecutivo clave en el grupo, llegando a ser vicepresidente, y uno de los chilenos que mejor conoció al banquero español fallecido a los 79 años, quien venía religiosamente a nuestro país dos veces al año durante las décadas de los 80, una vez al año durante los 90 y últimamente cada dos años.

“Él tenía una gran admiración por nuestro país. Siempre decía que Chile era el buque insignia de América Latina y  un bombón”, relata Jofré, ex presidente de Codelco y actual director de la cuprífera.

Botín fue el precursor y promotor de los inversionistas hispanos en Chile, que después llegaron en masa en los 90 a los sectores eléctricos, sanitarios, construcción y a las concesiones de  infraestructura pública. “Hizo una gran contribución a Chile como promotor de inversión y en posicionar nuestra imagen en España y Europa. También hizo un gran aporte al mercado financiero chileno”, señala su ex brazo derecho en el país.

Visita a la sede más austral del Santander

Cuando venía a Santiago, la agenda era muy apretada porque incluía la visita al Presidente de turno, al ministro de Hacienda, el presidente del Banco Central y a varios superintendentes, “porque estaba muy interesado en tener la mejor comprensión sobre lo que estaba pasando en el país”. Sin embargo, se hacía tiempo para ir a jugar golf puntualmente, a las siete de la mañana, con el fallecido Antonio Vicuña. Eso sí, después de cada swing, en vez de caminar trotaba para hacer más corto el juego y comenzar cuanto antes la jornada laboral. Entre medio era común verlo sacar una lata de sardinas para desayunar.

Los restaurantes de mariscos eran parte de su afición santiaguina, donde una vez decidió un millonario proyecto de inversión mientras tomaba distendidamente el aperitivo con los ejecutivos chilenos. “Era un visionario de muy buen trato, y generaba confianza”, dice Jofré.

El banquero español, que tenía especial pasión por la Fórmula Uno, la educación y la cultura, viajó una vez en su avión privado directo a Punta Arenas para ver cómo atendían los empleados en la sucursal más austral del mundo, y para el almuerzo estaba en la sede de Valdivia.

Los vínculos de la heredera con Chile

Ana Patricia Botín, la hija que tomó la presidencia del Grupo Santander, es una asidua visitante a nuestro país, el que conoce desde los 90 cuando se internacionalizó el banco.

“La conozco bastante. Estuvo muy relacionada en la compra del Banco Osorno. Tiene una larga trayectoria en el grupo y ha sido directora general de varios bancos. Es una ejecutiva brillante y muy bien preparada, tiene la escuela del padre y es muy agresiva en los negocios. No tengo dudas de que hará una excelente gestión en la presidencia”, añade Jofré.

Foto: Creative Commons Photos vía Flickr