El embajador de Chile en Argentina vio y escuchó al Sumo Pontífice en La Moneda y en el Parque O´Higgins. En conversación con "El Líbero" aborda las críticas que se la han hecho a Francisco sobre la generalidad en el contenido de sus mensajes, diciendo que "a él no le compete tomar una posición en materias contingentes, lo que hace es señalar un camino conforme a ciertos principios y valores universales".
Publicado el 19.01.2018
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En el Palacio de La Moneda y en la misa del Parque O´Higgins. En esas dos ocasiones el embajador de Chile en Argentina, José Antonio Viera-Gallo, vio y escuchó al Papa Francisco.

El ex ministro de la Segpres es católico, y en estos días que pasa en Chile previo a sus vacaciones aprovechó de escuchar los mensajes del Sumo Pontífice en el país. Reconoce que le llamó la atención en la misa que presenció “cómo el Papa en una multitud tan grande puede producir un ambiente religioso, de recogimiento, de respeto”.

Pero además comenta que “he quedado muy satisfecho, porque la ha hecho bien al país”, ya que “paseándose por distintas realidades sociales, culturales y geográficas ha llevado básicamente un mensaje de aliento, de esperanza, de unidad, que le hacían mucha falta a Chile”.

Viera-Gallo también se refiere a cómo vieron los argentinos la visita de su compatriota al país, pese a que aún no va al otro lado de la cordillera.

– ¿Cuál cree que serán los mensajes del Papa que trascenderán en el tiempo?

– A mí el mensaje que me quedó más grabado lo dijo en la Catedral a los obispos, sacerdotes y religiosas, diciendo que no hay que quedarse mascullando la desolación. Creo que esa frase se puede aplicar también a la sociedad, no sólo a la iglesia, en el sentido de que a veces me da la impresión, mirando desde fuera, que Chile está en un embudo donde la desconfianza lleva a la descalificación; la descalificación a su vez trae malestar, es un círculo vicioso y no se alcanzan a ver las cosas positivas del país. En ese sentido, quedé muy satisfecho con el discurso de bienvenida de la Presidenta Michelle Bachelet, quien hizo un balance de treinta años del país y donde además dijo que esto lo hemos hecho entre todos. Entonces, creo que si Chile sabe escuchar le puede hacer bien el mensaje, levantando un poco la mirada más allá de la coyuntura política, mirar las cosas positivas que tiene Chile y también sus desafíos.

– Hay quienes dicen que los mensajes del Papa Francisco fueron más bien generalizados sin tomar grandes posiciones. ¿Qué le parece?

– A él no le compete tomar una posición en materias contingentes, lo que hace es señalar un camino conforme a ciertos principios y valores universales. Además, lo que él dice acá repercute en todas partes, lo mismo que cuando hable ahora en el Perú, en ese sentido creo que ha hecho muy bien en señalar grandes principios como la justicia, la no exclusión, no discriminación, acoger la diversidad, la paz, la tolerancia, respeto a todas las personas.

– ¿Y cuáles fueron los temas ausentes a su modo de ver? ¿Qué le habría gustado escucharlo decir?

– A mí me habría gustado una reflexión sobre la democracia, y una palabra más enérgica sobre la corrupción. No es un crítica, entiendo que no se puede en tan poco tiempo, hay infinidad de temas, pero eso me hubiera gustado. Sobre la corrupción él se ha pronunciado en forma categórica y muy tajante muchas veces, especialmente en Italia.  Pero sobre la democracia me habría gustado que se hablara sobre la necesidad que sea conservada en sus valores esenciales y no quede vaciada de contenido y se convierta sólo en una cáscara, en un rito carente de sentido.

– ¿Cuál cree usted que será el legado de la visita del Papa a Chile?

– Es tan difícil señalar un legado, creo que las audiencias son muy diversas y cada persona decodifica el mensaje según su propia cultura, punto de vista, y problemas. Para mí, lo más importante, es que él dio ánimo a la gente, a los jóvenes, en la Universidad Católica, en La Araucanía llamando a la posibilidad de un encuentro y de la paz por difícil que eso sea, y llamó también a los migrantes y a la sociedad chilena a valorar la diversidad. A mí me parece que es como decir ‘mire, pónganse de pie, no pierdan la esperanza, ustedes tienen muchas cosas positivas por las cuales pueden enfrentar los desafíos del futuro’.

– Una de las cosas que “empañó” la visita fue la presencia del obispo Barros, pese a que el Papa ayer dijo que no habían pruebas en su contra…

– Es un drama que acompaña a distintas iglesias en diferentes países. El Papa va ahora a Perú y ahí hay otro problema gravísimo con una organización llamada Sodalicio de Vida Cristiana, que acaba de ser intervenida por el Vaticano por estos mismos problemas. Esta es una lacra de la iglesia y él no lo escondió, habló en la Catedral de que la Iglesia tiene sus llagas como la tiene la humanidad y estos temas de pedofilia y abuso sexual ahora están en Hollywood, en la gimnasia, en muchos lugares, es una plaga que ha salido a la luz y también lo ha hecho en la iglesia. Bueno, hay que hacer lo posible para que eso se extermine, se acabe, y no exista más. Yo creo que el hecho de que exista luz sobre el tema es positivo porque entonces la gente está mucho más alerta y no va a tolerar que estos abusos puedan seguir siendo cometidos. Sobre el caso particular del obispo Barros es muy difícil pronunciarse porque es un caso específico donde uno no conoce más de lo que se dice en la prensa.

– Otro de los temas que se tomó la agenda fue que el Papa no se reunió con el Presidente Sebastián Piñera. ¿Cómo lo ve?

-Creo que no se le puede dar a eso ninguna interpretación política, sino que son simplemente ciertos protocolos que se usan en el Vaticano, ahora él podría haberse saltado esos protocolos evidentemente, por qué no lo hizo, no sabría decirlo. Pero no le atribuyo mayor importancia, porque obviamente el Presidente Piñera va a asumir el mando el 11 de marzo y dentro de muy poco seguro hará una visita a Europa y pasará por el Vaticano. Tampoco tiene mayor trascendencia.

Argentina y el Papa

-¿Cómo cree que vieron los argentinos la visita del Papa a Chile? Ha habido mucha crítica porque aún no va para allá…

– Estuve viendo la prensa argentina durante todos estos días, lo siguieron muy de cerca. Obviamente para la gente en Argentina el hecho de que él no haya ido hasta ahora a su país de origen provoca controversia y hay algunos que dan unas razones y otros dan otras, a mí como embajador no me corresponde entrar en ese debate, pero no cabe duda que es un punto que está pendiente. Ahora, él ha citado a los obispos argentinos a una reunión en Roma a fines de este mes o primera semana de febrero y la prensa ha especulado mucho sobre que ahí él va a dar o una explicación o va a fijar algún calendario posible de su visita.

– ¿Cómo funcionó la visita que hicieron argentinos al país estos días para ver al Papa? ¿Se cumplieron las expectativas?

– Lo que funcionó muy bien fueron todos los pasos cordilleranos. Las expectativas se cumplieron, sin embargo vino menos gente de la que se especulaba, porque nadie tenía una cifra clara en la mente sino que sólo habían hipótesis. Las autoridades argentinas y chilenas nos pusimos en la hipótesis más desafiante y la verdad es que con todas las medidas que se tomaron, principalmente en el paso Los Libertadores, pero también en los pasos de la zona de Neuquén y Temuco, y en el paso Jama en el norte, nunca había sido tan fluido. Entonces ahora el gobierno regional de Mendoza está planteando extender las medidas que se tomaron por lo menos hasta fines de febrero demostrando de que en realidad se puede, si las autoridades quieren y los servicios se ponen a disposición, una frontera que sea cuidadosa, pero al mismo tiempo, expedita y moderna.