Fueron muy pocas las intervenciones públicas del ex Mandatario en sus últimos años de vida. En todas, siempre señaló que Chile debía continuar la senda del desarrollo y del progreso, mediante la política de los acuerdos.
Publicado el 21.04.2016
Comparte:

Acuerdo, unidad, consenso, fraternidad y progreso son las palabras que se repiten en las declaraciones públicas del ex Presidente Patricio Aylwin durante sus últimos cinco años de vida, reforzando su legado político de buscar el consenso político en medio de las diferencias ideológicas.

Entre  2011 y el año pasado, el primer Mandatario tras el régimen de Augusto Pinochet emitió contadas declaraciones a la prensa, publicó una carta en El Mercurio, una columna en la revista Qué Pasa y dio una extensa entrevista al diario español El País.

En dichos medios abordó la contingencia política chilena, el Golpe Militar, el gobierno de Salvador Allende, las críticas a la DC  por su rol en dicho evento, e, incluso, respaldó que el Partido Comunista integrara el futuro gobierno de Michelle Bachelet ante la oposición del entonces presidente del partido, Ignacio Walker. Además, su última entrevista a un medio escrito la realizó bajo el mandato de Sebastián Piñera, gobierno al que también criticó, no así a la figura del ex mandatario de quien se consideraba cercano.

Y sobre el actual gobierno de Michelle Bachelet, públicamente no se pronunció. Sólo una vez su hija,  la ex diputada Mariana Aylwin, comentó en septiembre pasado en la Revista Capital que su padre ya no seguía de cerca la contingencia, por su delicado de salud. Aunque reconoció que “la última vez que leyó el diario, me dijo parece que las cosas no andan bien“.

Patricio Aylwin: “La gente está mirando más al futuro que al pasado”

La preocupación latente de Patricio Aylwin, en casi todas sus últimas declaraciones públicas, era que Chile debía continuar la senda del desarrollo y el progreso, mediante el consenso, sin cortapisas o atajos.

Contrario al sector de la Nueva Mayoría que llamaba a pasar  una retroexcavadora “porque hay que destruir los cimientos anquilosados del modelo neoliberal de la dictadura”, como señalaba el senador PPD Jaime Quintana, durante el primer año del actual gobierno el ex Presidente Patricio Aylwin postulaba que en política siempre había que considerar lo que se había hecho en el pasado. Por ejemplo, el 15 de diciembre de 2014, en la conmemoración de los 25 años de su triunfo electoral, dijo que “los países van pasando etapas y tienen que entrar a las nuevas etapas aprovechando lo que se ha hecho en las etapas anteriores. Pero no hay que olvidar que Chile ha logrado un tremendo progreso, pero para seguir avanzando hay que abordar los temas de inclusión social”.

Ese mismo día afirmó que “es muy importante que haya fraternidad en el mundo, que no todo sea conflicto y que se busque encontrar acuerdos. Eso es uno de los méritos que pude haber tenido”.

En el marco de la conmemoración de los 40 años del golpe militar de 1973, en el año 2013 el Instituto de Estudios de la Sociedad (IES) publicó un libro titulado “Las Voces de la Reconciliación”. Patricio Aylwin escribe: “si me preguntan si Chile es hoy un país dividido o un país unido, no tendría duda en afirmar que es un país unido y no dividido. Lo cual no significa que no haya diferencias ni conflictos”.

En el mismo libro del año 2013, editado por Hernán Larraín y Ricardo Ñúñez, Aylwin concluye: “Hoy día tenemos muchos desafíos, pero partimos desde un país reconciliado, donde las visiones ideológicas extremas que nos dividieron en esa época y que podrían habernos llevado a una guerra civil, se han quedado en el pasado (…) La gente está mirando más al futuro que al pasado”.

El mismo año, el 5 de octubre de 2013, en el marco de la conmemoración de los 25 años del triunfo del NO, Patricio Aylwin publicó una carta en El Mercurio en que pidió “no olvidar nunca el necesario reconocimiento y cuidado de la democracia, lo que implica buscar soluciones que no pongan en riesgo la unidad de los chilenos, y que hagan posible avanzar por los caminos de la razón y la concordia“.

Un mes antes de las elecciones presidenciales de 2013, se mostró “optimista y seguro de que la Presidenta Bachelet sabrá otra vez conducir nuestra patria por esa senda, y que nuestros partidos estarán a la altura de lo que nuestros compatriotas nos demandan“.

Finalmente en agosto de ese año definió las dos claves para tener un país más feliz: “Derrotar la extrema pobreza, que todos los chilenos tengamos una vida digna  y aprender a respetarnos en nuestras diferencias ideológicas. Pensar distinto no significa ser enemigos”.

 

Aylwin: “El gobierno de Allende iba a destruir la democracia pero el que lo sucedió destruyó aún más la convivencia”

En una columna en la revista Qué Pasa por los 40 años del Golpe Militar, también en 2013, el ex Presidente escribió una extensa columna titulada “Las nuevas generaciones no saben bien lo que pasó a raíz de Allende y Pinochet”, en que afirmó que Chile era un país reconciliado y que “el gobierno de Salvador Allende apareció como un gobierno que iba a destruir la democracia, pero el que lo sucedió destruyó aún más la convivencia que la hace posible“.

Las críticas a Allende las había señalado en 2012, cuando le dijo a El País que “Allende terminó demostrando que no fue buen político, porque si hubiera sido buen político no habría pasado lo que le pasó. Hizo un mal gobierno y el Gobierno cayó por debilidades de él y de su gente“.

La respuesta del ex Presidente a los críticos de la transición

Los cuestionamientos de las nuevas generaciones sobre la transición es otro tema que abordó en la columna de Qué Pasa, al lamentar que “las cosas se olvidan pero que la mayoría de la gente de las nuevas generaciones no sabe bien lo que pasó a raíz del gobierno de Salvador Allende y luego del gobierno de Pinochet, ni las dificultades de la transición. Sin ninguna pretensión personal, creo que mi gobierno fue, en ese sentido, la entrada o el inicio de un cambio para volver a una verdadera democracia en Chile. Los que no vivieron el proceso lo pueden juzgar muy teóricamente. Lo cierto es que fue un proceso gradual y delicado, con Pinochet de comandante en jefe, siendo una figura muy presente todavía en la vida pública del país. Él había estado en el poder diecisiete años y logramos hacer una transición sin violencia; en cierto modo, pactada. A pesar de sus intentonas, pudimos tener una buena convivencia. Él hacía sus “diabluritas”, y a veces también yo se las correspondía. Sin duda hubo una transacción, pero fue una transacción en el modo, no en las tareas. Nosotros democratizamos Chile: la democracia volvió de manera efectiva. Pero el modo de hacerlo fue gradual y cuidadoso“.

El paso de la dictadura a la democracia, diría yo, mirándolo a la distancia, fue un paso civilizado. Esa sería la palabra adecuada. Ese paso civilizado permitió que la ciudadanía volviera a confiar en sus instituciones, dejara el odio, la venganza y la violencia de lado. Es cierto que yo hablé de buscar la verdad y hacer justicia en la medida de lo posible, y me han criticado mucho por ello. Pero la verdad es que por ese camino ha habido más justicia en este país que en muchos otros que sufrieron dictaduras similares. La justicia ha tardado, pero ha llegado”, escribió Aylwin.

La DC y el Golpe Militar

Una pregunta recurrente que tuvo que responder Aylwin en sus últimos años de vida fue sobre el rol de la DC en el 11 de septiembre de 1973. Quizás cansado por el tema, en 2012 pidió terminar con ese debate.

Yo tengo claro que la DC no participó en el golpe. Todos estos debates son lícitos. Son legítimos y palabras sacan palabras.  Yo no sé por dónde partió el asunto, pero yo aconsejaría que terminara el debate. Son cosas para la historia, pero no debieran ser hechos que interfirieran en la política de estos días”, enfatizó.

Ese año el ex Presidente, incluso, dijo que “no le molestaría” que el PC integrara un futuro Gobierno de Bachelet, en momentos en que el presidente del partido, Ignacio Walker, se oponía. “Somos partidos distintos, naturalmente tenemos y representamos visiones políticas distintas, pero para mí el PC es un partido respetable, tal como está funcionando en Chile actualmente“.

Las críticas de Aylwin al Gobierno de Piñera

Las familias Aylwin y Piñera siempre fueron muy cercanas. El padre de Sebastián Piñera, José Piñera Carvallo, junto con Patricio Aylwin, fue uno de los fundadores de la Democracia Cristiana.  Aylwin siempre se manifestó muy cercano a la figura del ex Presidente de centro derecha: “fui amigo de sus padres, por lo que tengo una gran simpatía”, señaló en 2012 en la entrevista con el diario El País de España. Mientras que Piñera siempre lo iba a saludar para su cumpleaños y se confesaba su admirador y seguidor.

Pese a las buenas relaciones personales, en un par de ocasiones Aylwin realizó críticas al gobierno de Piñera. El 11 de agosto de 2011, en un encuentro con militantes de base de la Democracia Cristiana, encabezado por el entonces presidente de la FEUC, Joaquín Walker y Clemente Pérez, el ex Presidente Aylwin se refirió a la administración que gobernaba el país en ese entonces. “Nuestra diferencia fundamental con el gobierno actual está en la preocupación por la justicia social. El gobierno que estamos viviendo es claramente de concepciones liberales, que entrega al mercado el reparto de la torta. En una concepción como la nuestra, pero también como la de los partidos tradicionales de la izquierda chilena, es rol del Estado no dejar en manos del mercado el reparto de la torta, sino que realizar políticas de justicia social”, fue lo que señaló.

En la entrevista con El País, criticó la administración de Piñera al señalar que en su gobierno “no hay solidez. La UDI está por un lado, la RN, por otro. Hay demasiadas diferencias entre los partidos oficialistas. Me preocupa hacia dónde va el país bajo el liderazgo de Piñera. ¿Cuál es el proyecto que representa Piñera? El piñerismo”.

En el mismo diario español señala que el futuro de la Concertación lo veía en el eje DC-PS con un proyecto que busque “la democracia, justicia social, crecimiento económico, y que levante al país”.

Finalmente le consulta ¿Cómo quiere ser recordado? Ante lo cual responde: “Espero que mis compatriotas y la historia me muestren como un demócrata, un chileno abierto al pluralismo, impulsor de la justicia social y defensor de los derechos humanos”.