Definir la política de alianza del partido, acordar los candidatos para las próximas elecciones municipales y de gobernadores regionales, y administrar los cerca de mil millones de pesos anuales que recibe la colectividad por parte del Estado, son algunas de las tareas que tendrá el próximo presidente de la DC.
Publicado el 27.04.2018
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Hace unas semanas, la bancada de diputados de la Democracia Cristiana se reunió con la actual mesa directiva. El objetivo era manifestar la preocupación que tenían los legisladores por los próximos comicios del 2020. “Le planteamos la urgencia de comenzar a trabajar desde ya en las definiciones político electorales del partido. Tenemos que aprender la lección y, justamente, las últimas elecciones parlamentarias, de consejeros regionales, y presidencial dieron cuenta que tuvimos una desorganización”, señala el diputado Raúl Soto a “El Líbero”.

Y esa es precisamente una de las tareas que deberá abordar la nueva directiva que, según muestran todas las gestiones internas en el partido, liderará el ex diputado Fuad Chahín. Porque si bien las municipales son en dos años más, el tema ya está instalado en la colectividad. Esto, considerando los cupos que habrá que repartir entre concejales, alcaldes y gobernadores regionales.

La nueva directiva tendrá la presión por buscar empleo a quienes salieron del gobierno central y que ahora aspiran a ocupar cargos en los municipios que tiene el partido.  Y deberá regular la competencia interna en el acceso a candidaturas ya sea de alcaldes o de gobernadores regionales”.

Tarea que se complica aún más al considerar que el partido hoy no forma parte del gobierno y muchos de sus dirigentes, que pretenden seguir teniendo una vida política activa, ven en esos espacios una oportunidad para ejercer sus liderazgos.

“La nueva directiva tendrá la presión por buscar empleo a quienes salieron del gobierno central y que ahora aspiran a ocupar cargos en los municipios que tiene el partido.  Y deberá regular la competencia interna en el acceso a candidaturas ya sea de alcaldes o de gobernadores regionales”, comenta el analista político ligado a la DC y académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales.

Es debido a estos desafíos, que muchos dirigentes al interior del partido esperan que el hasta ahora único candidato para presidir la colectividad, sume en su lista a nombres que representan diversas tendencias y, así, que el poder no se concentre en un solo sector o corriente.

Es por ello que, durante las últimas semanas, en las negociaciones previas a la inscripción de la mesa directiva -que tiene como plazo hoy a las 12 de la noche- ya han surgido algunos nombres para las elección de gobernadores regionales. Así, el ex intendente Claudio Orrego aparece como el principal figura para encabezar la elección en la Metropolitana. No solo eso, sino que también se integraría a la nómina dirigida por Chahín.

Además, el ex candidato a senador por La Araucanía ha sostenido conversaciones con el diputado ligado al sector de la “disidencia”, Víctor Torres, quien fue la principal figura que lideró la fallida candidatura del senador Francisco Huenchumilla, para presidir la mesa directiva de la colectividad.

Otra carta que ha surgido para integrar la lista es el abogado constitucionalista Patricio Zapata. El ex presidente del Consejo de Observadores del Proceso Constituyente, y cercano a Soledad Alvear, fue quien asesoró a la ex candidata presidencial Carolina Goic en la revisión de las candidaturas parlamentarias del años pasado.

Política de alianzas: “Nunca más un partido isla”

Dirigentes de la colectividad sostienen que Chahín tendrá la tarea de “reconstruir el partido desde lo local”. Eso implica organizarse mediante la instalación de la mayor cantidad de sedes partidarias en las comunas del país, pues la estrategia sería organizar a la DC de “abajo” hacia “arriba”. En ese sentido, aseguran, que la elección de alcaldes es más “poderosa” que la de diputados, por lo que dependería de la cantidad de municipalidades obtenidas, la capacidad de reorganización de la colectividad.

De la mano con estas  definiciones, otro complejo escenario que enfrentará la nueva mesa, es la ausencia de coalición política. Esto, porque al finalizar la administración de Michelle Bachelet, en la DC fueron enfáticos en señalar que ya no pertenecían a la ex Nueva Mayoría. Se restaron, incluso, de participar en los encuentros semanales que sostiene la oposición en la sede del Partido Radical. 

El alejamiento de la DC de sus pares, ha generado preocupación dicen al interior de la colectividad, precisamente porque para las próximas elecciones municipales se deberá definir la política de alianza del sector. 

El diputado Gabriel Silber, que le dio su apoyo a Chahín, sostiene que  la Democracia Cristiana “nunca más debe ser un partido isla que prácticamente compita contra todos de manera simultánea”. Además, agrega que “lo principal será definir nuestra política de alianza en términos políticos. La tesis de los ‘partidos isla’ quedó desahuciada después de los resultados que tuvo la DC en la última elección parlamentaria, donde con más votos que el Partido Socialista, por ejemplo, sacamos menos escaños”.

Recursos otorgados por el Estado: 80 millones de pesos mensuales

Algo más de 261 millones de pesos fue el aporte del Estado que recibió la Democracia Cristiana correspondiente a los meses enero, febrero y marzo. Como publican en su sitio web, la suma corresponde a los dineros que, vía el Servel, les entrega el Estado por el artículo 33 de la ley 18.603, referente al financiamiento de los partidos políticos.

Al año, son aproximadamente mil millones de pesos, lo que permite que el nuevo presidente del partido disponga de algo más de 80 millones de pesos al mes. Con ellos puede priorizar tareas partidarias, realizar trabajo en regiones y apoyar candidaturas en futuros comicios.

Esto se suma al patrimonio que el partido tiene con sus sedes en todo el país, incluida Alameda 1460. En total, según balances publicados en el Servel, la cifra supera los 4 mil millones de pesos.

El diputado Soto, ligado a la disidencia, valora la legislación electoral. “El financiamiento estatal tiene más limitaciones, pero al mismo tiempo, tiene mayor transparencia y creo que eso nos beneficia a todos”. Sin embargo, advierte: “Nosotros hemos estado especialmente preocupados por velar que las condiciones sean iguales para todos, que haya igualdad de oportunidades. Se lo dije personalmente a la directiva, porque eso no ocurrió en las elecciones anteriores”.