El timonel del partido ha advertido que “revisarán” su permanencia en la Nueva Mayoría y en el gobierno si es que no se cumplen las promesas del programa.
Publicado el 26.07.2015
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El 20 de marzo de 2015, cuando en la sede del Congreso en Santiago se reunió el Pleno del Comité Central del Partido Comunista, Guillermo Teillier leyó una carta que le hizo llegar la Presidenta Michelle Bachelet.

“Quiero aprovechar esta ocasión para agradecerles la lealtad y dedicación con que los comunistas, partido de la coalición de gobierno, han colaborado para llevar adelante nuestro programa común (…). Aún nos queda mucho trabajo por hacer, pero tengo la convicción de que mientras nos una el deseo de igualdad, de justicia y de fraternidad con el que soñaron Víctor, Gladys, Luis Emilio y tantos otros, avanzaremos en la dirección correcta. Sé que ustedes, los comunistas, nos acompañarán en este hermoso y fundamental camino”, señalaba la misiva, en la que se excusaba por no poder asistir a la cita.

Pero la distendida relación que el gobierno tenía hasta ese momento con el PC se ha ido tensionando desde que la Presidenta decidiera hace un par de semanas bajar el ritmo a las reformas de su programa debido a la compleja situación económica que atraviesa el país. Y es que al interior del Partido Comunista no vieron con buenos ojos la tesis del “realismo sin renuncia” y la “priorización” de la agenda anunciada por Bachelet, lo que ha llevado incluso al timonel de la colectividad a advertir que “revisarán” su permanencia en la Nueva Mayoría por la incomodidad que les genera el nuevo cuadro.

La amenaza no es inédita. El 21 de diciembre de 2013, un día después de que el PC manifestara estar disponible para incorporarse al gobierno de la Mandataria, Teillier señaló que “el programa en sí no se puede transar, sería absurdo. Eso sería un quiebre, sería como que la Presidenta negara la voluntad popular y política que está manifestando ante el país. Y yo le creo a la Presidenta”. En esa ocasión también esbozó cuál era su reforma favorita: “el cambio de la Constitución es lo más de fondo”.

Con este escenario, agravado con las declaraciones del ministro Jorge Burgos desechando la concreción de una reforma constitucional durante esta administración, el cónclave que se realizará el 3 de agosto entre el Ejecutivo y la Nueva Mayoría resulta clave para las pretensiones del PC. En la cita en Cerro Castillo se definirá el curso que tomará la agenda del gobierno y el partido va con la intención clara de que se respeten todos los aspectos del programa, sin sacar el pie del acelerador. La postura del PC –que ha reflotado su amenaza inicial de “salir a la calle” para exigir el cumplimiento de las reformas- ha molestado a amplios sectores del oficialismo, donde señalan que para estar en el gobierno hay que actuar con pragmatismo y apoyar en los momentos buenos y malos.

¿Qué espacio ocupa el PC en el gobierno?

Que el PC cuestione su permanencia en la Nueva Mayoría y en el gobierno supone arriesgar las cuotas de poder que han alcanzado desde que volvieron a La Moneda en marzo de 2014, después de 41 años relegados a papeles secundarios y testimoniales en la política nacional. La situación ha trasladado el debate entre “realistas” e “ideológicos” que se vivió en el Ejecutivo, al seno del partido, pues deberán optar entre ser pragmáticos y mantenerse en la coalición, o bien tirar el mantel y abandonar la Nueva Mayoría por la puerta trasera, perdiendo todo lo avanzado.

En el actual gobierno los comunistas cuentan con Marcos Barraza como ministro de Desarrollo Social (MDS), cartera que maneja un presupuesto de más de 600 mil millones de pesos –casi mil millones de dólares- y que es el encargado de otorgar beneficios sociales a la ciudadanía como el Ingreso Ético Familiar y los programas Chile Crece Contigo y Chile Solidario. Además, el MDS cuenta con una dotación de más de 2.600 funcionarios.

El Partido Comunista también tiene en el gabinete a Claudia Pascual como ministra del Sernam, servicio que cuenta con 373 funcionarios, que maneja 41 mil millones de pesos según la última Ley de Presupuestos y que impulsa proyectos valóricos clave para el Ejecutivo, como el de despenalización del aborto.

Otros militantes de las filas del PC que tienen un alto cargo en el gobierno central son Julia Urquieta, nombrada recientemente como subsecretaria de Previsión Social del Ministerio del Trabajo, oficina que cuenta con 66 funcionarios; y el ex dirigente estudiantil Camilo Ballesteros, que dirige la División de Organizaciones Sociales (DOS) de la Segegob y que, tal como dice su nombre, lleva las relaciones con las distintas organizaciones sociales del país, tema clave para el PC.

Asimismo, el partido ha ampliado sus cuotas de poder en regiones a través de varios seremis y cinco gobernadores: Claudio Vila Bustillos (Tamarugal), Sergio Carvajal Salas (Tocopilla), Mario Rivas Silva (Copiapó), María Rodríguez Herrera (Los Andes) y Alamiro Cerda Marilaf (delegado provincial de Santiago).

Del Comité Central del PC –publicado en su página web– también hay un puñado que trabaja actualmente para el Estado. Es el caso de Óscar Aroca Contreras, ex secretario general de las Juventudes Comunistas que partió el 11 de marzo de 2014 en la avanzada presidencial, luego emigró a Educación para asesorar al entonces ministro Nicolás Eyzaguirre y actualmente se desempeña como asesor en Interior.

En la página de gobierno transparente también figura el ingeniero ambiental y actual concejal por Estación Central, Felipe Zavala, quien se desempeña como jefe de la División de Educación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente.

Otros miembros del Comité Central que están, o bien, han pasado por el actual gobierno, son Ercides Martínez Mercado, en la gobernación de Copiapó; Guillermo Scherping Villegas, en Educación; Cristián Cuevas, como agregado cultural en España; y la periodista Dolores Cautivo en Bienes Nacionales.

 

FOTO: AGENCIA UNO