Existen seis funciones claves y exclusivas del contralor, que lo hacen ser uno de los hombres más poderosos del país, según los expertos. Verificar decretos del Presidente de la República, remover los cargos de la entidad, y el control de los actos de la Administración, son algunas de sus atribuciones.
Publicado el 12.10.2015
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La expectación que ha generado durante estos últimos días la postulación del abogado Enrique Rajevic a la Contraloría, refleja la importancia que tiene el cargo de contralor general de la República. La elección del sucesor de Ramiro Mendoza ha estado marcada por diversos cuestionamientos hacia la figura de Rajevic, pero más allá de los reparos a su candidatura lo que está de fondo es el poder que acumula el cargo al que podría acceder.

“La Contraloría siempre ha sido una institución muy poderosa, y se hizo especialmente poderosa después de la década de los 40 en Chile”, comenta a “El Líbero”, Luis Cordero, abogado y profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Chile.

Y es que la Contraloría General de la República se ha convertido, a juicio de expertos, en el organismo de su tipo con más poder en el mundo. Incluso algunos, como la abogada, ex senadora y ex Oficial Administrativo de la Contraloría, Olga Feliú, han señalado que la institución se ha convertido en “un nuevo poder del Estado”.

Fue en 1940 en que las atribuciones del contralor empezaron a aumentar. Esto, debido a que en 1943 se reformó la Constitución y se incluyó la Contraloría en la Carta Fundamental, de manera que se le otorga rango constitucional. El objetivo del Congreso de llevar la Contraloría a la Constitución, era establecer un “contrapeso del presidencialismo”.

De esta manera, es que la figura del contralor fue aumentando sus atribuciones y actualmente tiene en sus manos cuatro funciones clave que configuran su alto poder, según explican los expertos. (Ver listado al final de la nota)

En primer lugar, el contralor posee la “función jurídica“, la cual permite dar certeza y seguridad jurídica. En este punto, posee tres tipos de control esenciales, como el control de los actos de juridicidad y de los actos de la Administración, los cuales se realizan mediante la emisión de pronunciamientos jurídicos y oficios que forman la denominada “jurisprudencia administrativa”. Esto permite, incluso, que el contralor tenga la facultad para determinar si los actos del gobierno son o no contrarios a la Constitución.

Dentro de esta función, existen otros dos roles clave. Por un lado, está la función de dictaminar, la cual consiste en la facultad de interpretar la manera en que una regla debe entenderse, de manera que el contralor interpreta normas jurídicas a través de informes que son obligatorios para los servicios sometidos a su fiscalización. Y por otro lado, está la toma de razón, por la cual el contralor verifica la constitucionalidad y legalidad de los decretos y resoluciones,  e incluso tiene el poder de verificar los decretos con fuerza de ley que dicta el Presidente de la República.

Estos dos puntos fuertes con los que cuenta la Contraloría chilena, se han elevado como una importante bastión en contra de las arbitrariedades que puede cometer la administración, y permite ser un freno duro a la corrupción.

Su segunda función, es la de auditoría, la cual implica velar por el cumplimiento de las normas y el respeto del principio de probidad administrativa. Esto lo realiza a través de auditorías que evalúan sistemas de control interno de servicios y entidades. De esta manera define el comportamiento global. En tercer lugar, el contralor posee en sus manos una función contable, la cual permite generar información sobre los eventos económicos que modifican los recursos del Estado y regular la contabilidad general del sector público. “Controlar la gestión de los fondos públicos, es una atribución relevante, lleva en sus manos la ideoneidad del gasto”, explica Cordero.

La cuarta atribución del contralor, corresponde a la función jurisdiccional, la cual le otorga al contralor la facultad de juzgar las cuentas de los funcionarios que tienen a su cargo fondos públicos y velar por la integridad del patrimonio estatal. “Estas cuatro razones le otorgan un poder de control sobre la administración que es completo”, afirma Cordero.

Los “pros” y los  “contras” de un contralor “unipersonal”

La historia institucional chilena demuestra que la Contraloría ha actuado correctamente, comentan los expertos y agregan que con la enorme cantidad de atribuciones ha tenido un rol institucional bien importante en tratar de uniformar el tratamiento de la administración pública. “Lo que hace que sea tan importante la Contraloría, es que le ha dado estabilidad al funcionamiento del sistema administrativo chileno”, dicen.

Sin embargo, existen ciertos riesgos.  La Contraloría chilena es un órgano unipersonal, de manera que las atribuciones recaen única y exclusivamente en el contralor general. Una quinta función que refleja este poder, es que según la ley orgánica del organismo, los más de 1.500 funcionarios de la Contraloría son de exclusiva confianza del contralor.

Al ser un órgano unipersonal, según explica Cordero, el riesgo  tiene que ver con un problema de diseño interno, porque después del 78, todos los funcionarios de Contraloría quedaron sometidos al régimen de confianza del contralor, lo que implica que sólo la autoridad puede remover los cargos del organismo, menos el del sub contralor, para el cual se necesita acuerdo de la Corte Suprema.

El segundo riesgo, es que como órgano unipersonal es capaz de absorber la gran complejidad de las cuestiones que hoy se tienen que abordar, la interrogante que se abre es que si uno debiera pensar que si fuera mejor que la Contraloría fuera un órgano colegiado, dada la cantidad de atribuciones y la complejidad del conjunto y de la propia administración. “La administración unipersonal se hace demasiado exigente para una persona”, dice el profesor administrativo de la Universidad de Chile.

Mendoza al mando: Contraloría 2.0

En abril de 2007 llegó Ramiro Mendoza a la Contraloría. Según los expertos, con Mendoza es que se logró un margen importante de modernización y gestión. Mendoza se convirtió en el primer contralor que no venía desde dentro de la Contraloría, sino que del mundo privado.

Uno de los principales cambios de Mendoza fue  la informatización de la Contraloría, la separación de las contralorías regionales de edificios del gobierno y nuevas oficinas, lo cual permitió facilitar la fiscalización, según dicen fuentes del organismo. Mendoza produjo una modernización de la Contraloría. Esto se traduce en que según informó El Mercurio, de los más de 1.500 funcionarios el 70% eran administrativos y sólo el 30% profesionales, lo cual se invirtió tras la gestión del ex contralor.

La lista de atribuciones que definen el poder del contralor

Función jurídica: control de los actos de la Administración, determina si los actos son o no contrarios a la Constitución.

-Toma de razón: verifica legalidad de decretos y resoluciones e incluso verifica decretos con fuera de ley del Presidente de la República.

-Dictaminar: facultad de interpretar la manera en que la ley debe entenderse.

-Auditoría: evalúa los sistemas de control interno de servicios y entidades, define el comportamiento global.

-Función contable: control de gestión de los fondos públicos, idoneidad del gasto.

-Atribución de remover los cargos en la Contraloría: los más de 1.500 funcionarios del organismo son de exclusiva confianza del contralor.