En el oficialismo afirman que la jefa de gabinete de Bachelet apuesta por "centralizar el poder en el segundo piso", lo que ha provocado ciertas diferencias con el ministro del Interior.
Publicado el 18.06.2015
Comparte:

Hace algunos días el ministro del Interior, Jorge Burgos, tomó contacto con los partidos del oficialismo y oposición para abordar el próximo cambio de intendentes que prepara el Gobierno y el nombramiento del futuro Contralor. Ante la ausencia de un titular en la Segpres, Burgos se hizo cargo y está llevando adelante la tarea de fijar los criterios para el reemplazante de Ramiro Mendoza en la Contraloría. De hecho, ha estado conversando con influyentes senadores de la Nueva Mayoría durante los últimos días, dicen desde el Ejecutivo.

Estas gestiones no fueron bien recibidas en una parte del denominado “segundo piso” de La Moneda, compuesto por los principales asesores de la Presidenta Michelle Bachelet. Entre ellos, está la jefa de gabinete de la Mandataria, Ana Lya Uriarte, militante del PS y ex ministra del Medio Ambiente. Llegó a ser la jefa de gabinete  de la Mandataria en julio de 2014 y en el oficialismo la definen como una mujer inteligente, ocurrente y de personalidad fuerte. Pertenece al sector de la Nueva Izquierda del PS, pero mantiene relaciones transversales al interior del partido.

Uriarte -quien ha adquirido creciente poder e influencia en la Presidenta, según explican en el Gobierno– no habría visto con buenos ojos el trabajo que estaba realizando Burgos con respecto al nombramiento del futuro Contralor. Para Uriarte no es Burgos el indicado para llevar este tema, sino que lo es el ministro de la Segpres.

Ese episodio, explican fuentes oficialistas, produjo una incipiente tensión entre la jefa de gabinete de Bachelet y el ministro del Interior, lo que ha enfriado la relación cordial que tuvieron durante las semanas posteriores al cambio de gabinete.

A este hecho se suma una cierta molestia de Burgos hacia Uriarte; en el oficialismo afirman que el titular de Interior cuestionaría que la asesora de la Presidenta esté tomando “decisiones de gobierno no le corresponden a su cargo”.

Esto, debido a que Uriarte ha tenido una notoria influencia durante este último tiempo en decisiones clave para el Ejecutivo, como el nombramiento del gabinete, la renuncia del ex ministro, Jorge Insunza, y la búsqueda de los cargos vacantes que aún no define el Gobierno, como la Contraloría y el nuevo titular de la Segpres. Desde el Ejecutivo explican que Uriarte ha “intentado bloquear la influencia de Burgos”, lo que ha molestado al titular de Interior. Sin embargo, Burgos continúa teniendo línea directa con la Presidenta, explican en su entorno.

Las razones de la disputa: dos diseños políticos

Tras las últimas encuestas, que han arrojado un 62% de desaprobación de la Presidenta, el “segundo piso” de La Moneda concibió un nuevo diseño político para el Gobierno, explican en el oficialismo. Este nuevo esquema consistiría en que se “concentre el poder en el segundo piso” y que la Presidenta no delegue poder y sea ella quien tome las decisiones en conjunto con su círculo más cercano, dejando en una posición relativamente secundaria a los ministros.

Esto se explicaría, dicen fuentes oficialistas, a que en momentos en que Bachelet está con baja aprobación “no queda otra opción que sea la Presidenta quien se empodere y tome ella misma las decisiones”. De esta manera, se evitaría que ante la opinión pública aparezca una Mandataria que no se hace cargo de las definiciones importantes y que sean sus ministros quienes lleven la agenda. A la dupla  Uriarte con Bachelet, se suma la jefa de prensa, Haydée Rojas, quien también es parte del círculo de confianza de la Mandataria.

Diferente es el diseño político concebido por Burgos y el resto de los ministros. El titular de Interior llegó al gabinete con la convicción de que es en el “primer piso”, es decir, en el gabinete, donde debe estar concentrado el poder.

Esta situación, según indican en el oficialismo,  se puede comparar con el mandato anterior de Bachelet cuando su jefe de gabinete era el ex ministro Rodrigo Peñailillo (2006-2010). Durante esos años, Peñailillo ejerció una importante influencia sobre la Mandataria, lo que se evidenció en el alejamiento y en la pérdida de influencia del entonces ministro del Interior, Belisario Velasco.

En la Nueva Mayoría ven con preocupación esta situación, ya que temen que se repita la misma historia con Burgos y que el titular de Interior decida abandonar su cargo. De hecho, desde su entorno recalcan que “no tendría problema” en hacerlo. “Con jefes de gabinete así de empoderados los ministros del Interior no resisten mucho”, comenta un senador oficialista.

Sin embargo, desde La Moneda existen otros personeros que afirman que las “facultades entre la jefa de gabinete y el ministro del Interior están claras”, de manera que cada uno ejerce influencia en el plano que le corresponde.

La “amenaza” para el “segundo piso”: llegada de Eyzaguirre a la Segpres

Otro flanco que ha complica a Uriarte -además de su disputa de poder con Burgos- es la eventual llegada del ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, a la Segpres. Desde el Ejecutivo explican que la jefa de gabinete de Bachelet propuso el nombre de la jefa de División de Estudios de esa cartera, Pamela Figueroa, para asumir en el ministerio tras la renuncia de Insunza.

Sin embargo, su nombre estaría siendo desechado por La Moneda debido a que está casada con el presidente de la Cámara de Diputados, Marco Antonio Nuñez, lo que implicaría un conflicto de interés para el Ejecutivo. Ante este escenario, es que en el Gobierno se evalúa la opción de que ingrese Eyzaguirre a la Segpres, por ser cercano de Bachelet desde hace años y porque así se mantendría el cupo PPD en el comité político.

Esta situación no sería bien vista por Uriarte, ya que Eyzaguirre es muy amigo de Burgos. Esto implicaría que se formaría un “segundo triunvirato” integrado por Eyzaguirre, Burgos y el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, lo que abre una complicación para el “segundo piso” de Bachelet. Principalmente, porque este equipo pasaría a llenar el “vacío” que dejó Peñailillo en Interior, pero con características más moderadas, diferentes a la postura de Uriarte.

 

FOTO: AGENCIA UNO