El senador Jorge Pizarro, más pro Ejecutivo, se enfrentaría en marzo con un grupo liderado por los diputados Chahín y Espejo, que defiende un rol más definido del partido.
Publicado el 27.01.2015
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Cómo relacionarse con el Gobierno y la Nueva Mayoría es la gran línea que divide las candidaturas a la presidencia de la Democracia Cristiana en la elección que se realizará en marzo próximo, y que tiene de principales protagonistas al senador Jorge Pizarro  y a los diputados Fuad Chahín y Sergio Espejo, tras la sorpresiva renuncia de Gutenberg Martínez.

Tres, al menos, son las diferencias entre ambos grupos, que también competirían con Ricardo Hormazabal, ex presidente de la DC, reconocido por sus posturas más a la izquierda de la falange, y quién, en teoría, tendría menos respaldo al interior de la colectividad.

Según los defensores del eje Chahín-Espejo -los diputados Claudio Arriagada, Jorge Sabag, Marcelo Chávez, Jaime Pilowsky e Iván Flores-, tendrían un piso de votantes de entre el 40%  y 45%, que es la votación que han sacado “príncipes y colorines” unidos en las elecciones regionales y en Consejo Nacional.

“Ante la opinión pública estamos bajo Pizarro, en la militancia por ningún motivo. Nuestro sector es más duro y comprometido. Será una competencia equilibrada”, indican varios de los consultados.

En cambio, el senador Pizarro ya recibió el apoyo explícito del diputado y jefe de bancada Matías Walker, y también tendría el respaldo del senador Patricio Walker, hermanos del presidente de la DC, quien se mantendrá al margen de los candidatos para resguardar y garantizar el debido proceso.

Partido que defiende su identidad o al gobierno y la Nueva Mayoría

“Profundizar la identidad y personalidad de la DC” es la primera y principal de las diferenciaciones que quiere remarcar el grupo Chahín-Espejo, respecto de su competidor, resaltando un partido “con carácter que se atreva a tener sus propuestas y matices. Somos un partido de Gobierno pero no somos cualquier partido de Gobierno, somos la DC. Tenemos un espacio político que cuidar, y desde ahí vamos a aportar al Gobierno. Ahí tenemos una diferencia con Pizarro, quien quiere que el partido esté al servicio del gobierno”, afirman a “El Líbero” simpatizantes de dichos candidatos.

Su postura la resumen en una frase: Los gobiernos pasan y los partidos quedan. Argumentan que los gobiernos tienen desafíos, estrategias y objetivos a cuatro años, mientras la DC debe proyectarse hacia los próximos 30 años. “Un partido va más allá de un gobierno. Uno no puede pensar sólo como partido de gobierno sino en cómo se proyecta hacia el futuro”, señalan.

En el futuro más inmediato están las elecciones municipales en 2016 y las parlamentarias y presidenciales en 2017, y en la colectividad admiten que desean tener un candidato presidencial a fines de este año.

¿Seguirá la DC en la Nueva Mayoría?

Por ello, la segunda diferencia tiene relación con la pregunta de si la DC seguirá o no en la Nueva Mayoría tras el término del gobierno de la Presidenta Bachelet en marzo de 2018. Para Pizarro, la continuidad del conglomerado político, que incorporó al Partido Comunista y reemplazó los 24 años de Concertación, está fuera de toda discusión. En cambio, para el eje Chahín-Espejo es condicional. “Si hay arrinconamiento y hostigamiento a la DC, naturalmente bajo esas condiciones no se puede”, enfatizan.

Los que se enfrentan al senador por Coquimbo quieren que el partido tenga mayor incidencia en las reformas y políticas públicas que se debaten en el Congreso, porque “no se pueden votar proyectos a fardo cerrado sin poder hacer propuestas”, como ha ocurrido hasta ahora.

Fuad Chahín, diputado DCChahín: “La verdadera unidad se da con actitudes”

Para el diputado Chahín, la unidad del partido es el bien superior que van a resguardar, y asegura que en caso de ganar trabajará con todo el partido, y si pierde no se convertirá en un líder disidente, como ha sido Pizarro durante la gestión de Ignacio Walker, quien “mostró un partido dividido cuando más se requería unidad”.

“La verdadera unidad se da con actitudes. Si gano, y creo que vamos a ganar, vamos a trabajar por todos. Si pierdo, no habrá disidencia”, aseguró a este diario.

También quiere trabajar la institucionalidad y estructura del partido, para “reactivarlo y reorganizarlo con una nueva organización más funcional”.

Jaime Pilowsky, diputado por La Reina y Peñalolén que respalda a Chaín-Espejo, plantea que los “desafíos actuales y futuros de la DC requieren la unidad de una amplia mayoría, bajo una línea política clara, Jaime Pilowsky diputado DCobjetivos concretos, un plan estratégico para el fortalecimiento del partido y para hacer frente a las elecciones municipales y parlamentarias. Una amplia mayoría no puede significar una “pegatina de cargos” sino un acuerdo en base a una conducción y línea política clara”.

El senador Zaldívar, ¿candidato de consenso?

Aunque faltan menos de dos meses para las elecciones, hay  un escenario que no descartan los militantes y es que surja un candidato de consenso que aúne las fuerzas políticas al interior del partido. El nombre que suma más  adeptos es el senador Andrés Zaldívar, figura emblemática de la DC.

Parlamentarios consultados señalan que lo primero es definir la línea estratégica del partido, y después ver quién es el más idóneo para implementarla. “Eso de visualizar de que el único que puede conducir el partido es Pizarro es un error. Podría ser pero no es el único”, indican.

Para el diputado Pablo Lorenzini, lo ideal sería tener una mesa integrada entre ambas listas, que respete la diversidad de miradas y posturas y se puedan expresar “con respeto y fraternidad”.

En la lista Chahín-Espejo están trabajando para competir -“que es lo más probable”, dicen-, pero también están disponibles para llegar a un candidato de consenso, que es lo que quiere el senador Ignacio Walker, quien ha estado conversando el tema con las partes.

FOTO: MATIAS DELACROIX/AGENCIA UNO