Tareck Zaidan El Aissami Maddah tiene 42 años, es seguidor de Hugo Chávez desde antes que fuera electo Presidente y tiene una carrera en cargos públicos desde 2003. De hecho, su nombre se barajó para suceder a Chávez cuando éste enfermó.
Publicado el 15.02.2017
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“Radicalmente chavista”, es una de las descripciones que tiene en su biografía de Twitter (@TareckPSUVTareck Zaidan El Aissami Maddah, mejor conocido como El Aissami, el actual vicepresidente de Venezuela que es acusado de narcotráfico por el gobierno de Estados Unidos. Un hombre de 42 años, de familia de origen sirio-libanesa, perteneciente a la comunidad drusa, oriundo del estado de Mérida -ubicado al suroeste del país-, titulado como abogado con distinciones, especializado en criminología y con un carrete político que comenzó a los 29 años.

Esa definición de “chavista” la tiene desde antes que alguien apostara por Hugo Chávez para ser el próximo presidente. Exactamente desde 1998, año en el que El Aissami fue parte de la dirección nacional de la Juventud del Movimiento V República (MVR), agrupación política de izquierda. Un ideal sellado en familia, pues su padre Carlos El Aissami fue quien lo formó en esa corriente. Tan creyente, que su papá fue un de los detenidos tras el frustrado golpe de Estado de Chávez el 4 de febrero de 1992 y también fue el jefe de la sección venezolana del partido político Baath de Irak, según datos de Poderopedia.

Otras conexiones con uno de los precursores del “Socialismo del siglo XXI”, fue que en la Universidad de Los Andes (ULA) -donde realizó su carrera universitaria-, se relacionó con Adán Chávez, uno de los hermanos del ex Presidente, que era profesor. En la misma ULA, formó parte del partido estudiantil de centro izquierda Utopía 78, con el que llegó a la presidencia de la Federación de Centros de Estudiantes de la casa de estudios. Los integrantes de esa misma tienda en 2012 se alistaron en las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUC), para apoyar la última campaña electoral del también llamado “Comandante”.

Su fidelidad a Chávez era tan incuestionable, que no sólo fue vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en varias regiones, sino que según varios periodistas de medios venezolanos su nombre llegó a barajarse como el del posible sucesor presidencial en 2012, cuando se dio a conocer el cáncer que acabó con el Mandatario venezolano. Y el pasado 26 de enero, según la Gaceta Oficial 41.083 -la publicación en la que se anuncian las medidas gubernamentales- Maduro le transfirió 15 de sus atribuciones, incluyendo la ejecución de expropiaciones y la promulgación de decretos autorizados.

Ya con 42 días en el cargo de vicepresidente, dentro de la cúpula chavista son varios los que lo señalan como el candidato para continuar la “revolución de Chávez”. Pero primero deberá enfrentar las acusaciones por su supuesta participación en el tráfico de drogas y lavado de dinero, según un comunicado oficial de de la OFAC (Oficina para el control de activos extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos), que se publicó el 13 de febrero y que se puede revisar aquí.

“Especificamente, El Aissami recibió pagos por facilitar embarques de drogas pertenecientes al capo venezolano Walid Makled García. El Aissami también está vinculado a la coordinación de varios embarques pertenecientes a los Zetas, un violento cartel mexicano de drogas, así como de proveer protección al señor colombiano de las drogas Daniel Barrera Barrera y al narcotraficante venezolano Hermagoras González Polanco”, se lee en el documento.

Una de las medidas preliminares contra El Aissami fue congelarle el acceso a sus cuentas estadounidenses, donde tiene una fortuna estimada en 3.000 millones de dólares, según consigna el Miami Herald. La investigación también involucra a Samark López Bello, quien es acusado de ser el principal testaferro del vicepresidente, con quien ha formado cerca de una docena de empresas. Las compañías sancionadas poseen tres condominios en el exclusivo Millennium Tower Residences en el hotel Four Seasons en Brickell. Las compañías pagaron casi $ 7 millones por las tres unidades en 2012 y 2013, según lo investigado por el mismo diario.

Antes, en 2014, el Centro para una Sociedad Libre Segura —SFS, por sus siglas en inglés—, con sede en Washington, y el Instituto de Canadá de Análisis Social y Económico (ISEA) presentaron un estudio en el que aseguran que Irán, Venezuela y Cuba colocaron espías en el occidente entre 2009 y 2011. “Venezuela fue el principal país de la región adonde llegaron los iraníes indocumentados, que luego se trasladaron desde allí hasta Canadá”, se lee . El Aissami fue señalado por ser el principal promotor de esa estrategia.

Una gobernación sin resultados

El abogado empezó a posicionarse en cargos públicos en 2003, con su primer puesto de relevancia como encargado de Misión Identidad, que buscaba crear operativos para entregar identificaciones ciudadanas en todos los rincones del país. Ese puesto lo llevó a ser electo diputado por el estado de Mérida en 2005 y formó parte de la Comisión Permanente de Familia, Mujer y Juventud, con la que impulsó la Ley Orgánica sobre Violencia contra las Mujeres. Pero en 2007 debió dejar dicho cargo para ejercer como Viceministro de Seguridad Ciudadano del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia. Un año después asumió como ministro del mismo despacho.

Durante su gestión, que fue hasta 2012, posicionó al país como el quinto con mayor incautación de droga, pero el año de su salida la tasa de homicidios a nivel nacional era en promedio de 45 por cada 100 mil personas, ubicándolo según la Oficina de las Naciones Unidas contra Droga y el Delito, en el cuarto país más violento. Ahora se encuentra en segundo lugar.

Su siguiente paso fue la gobernación de Aragua, que conoció en su infancia debido a que ahí cursó parte de su educación básica en la escuela de la Fuerza Armada Nacional, hoy llamada Academia Técnica Militar. Antes de postularse para el estado que se encuentra en el centro-costero de Venezuela, la propuesta era ser candidato por la Gobernación de Táchira, ciudad fronteriza, pero su esposa Riada Rudy Aamer -con quien tiene dos hijos-, le pidió no aceptar debido a los problemas con las guerrillas que enfrenta ese territorio.

Una de sus promesas como gobernador era bajar la inseguridad, debido a que ese estado encabeza la lista nacional de homicidios. Era el tercero más violento después del Distrito Capital y Miranda. Según reportes del la ONG Observarorio Venezolano de Violencia -no hay entes gubernamentales que lleven esas estadísticas- habían 142 muertes por cada 100 mil habitantes. La suma ahora se estima de cuatro homicidios diarios.

Entre el fútbol y la actuación

En febrero de 2015 en el deporte venezolano destacó una noticia que parecía chiste: El Aissami era el nuevo fichaje del equipo de primera división Aragua Fútbol Club. La idea era que jugara en el Torneo Clausura como delantero. Nunca debutó por “problemas de agenda”. Pero sí asistió a algunos entrenamientos. Esta fue una de sus medidas para apoyar al club aurirojo en una época en que el fútbol venezolano vive una crisis económica considerable, igual que el país.

El productor artístico Jesús Esteban Trapiello González es conocido en Venezuela por encargarse de las carreras actorales de personajes como María Conchita Alonso, quien ahora reside en Estados Unidos. Algo que quiso hacer con El Aissami, pero no resultó. Pero desde hace varios años ambos mantienen una amistad que ha llevado a Trappiello a hacerse cargo de Telearagua, el canal que absorbió en 2015 las transmisiones de Meridiano, la principal señal deportiva. Tal ha sido su inversión en un país en el que varios medios de comunicación de larga data han reducido su personal o cerrado, que Trappiello lanzó el año pasado La Tele Tuya, un canal por suscripción de variedades.