Mario Amorós, el periodista de El Mundo, es hijo y nieto de comunistas españoles y cree que Allende, Guevara y Castro “forman parte del patrimonio de la izquierda latinoamericana y mundial y cada uno combatió por liberar a sus pueblos de la miseria, el analfabetismo y las injusticias. Por cierto, sólo en Cuba fue posible”. Confeso guevarista, escribió biografías de Allende y Miguel Henríquez e hizo su doctorado sobre el MIR.
Publicado el 24.12.2016
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El pasado jueves el diario español El Mundo publicó una entrevista a la Presidenta Michelle Bachelet que generó polémica en nuestro país por la falta de autocrítica de la gobernante –“nos acusan de improvisaciones y errores que no son tales, pero sí logran instalar las dudas en la mirada de los ciudadanos”-, y por sus dardos a la oposición, que definió como “sectores que todavía no logran aquilatar que Chile ha cambiado”.

La decisión de La Moneda de conceder la entrevista al reportero español no fue al azar, ya que Mario Amoros, periodista e historiador, es un confeso admirador de la izquierda y de sus principales líderes latinoamericanos como Salvador Allende, Fidel Castro, Che Guevara y Miguel Enríquez. Es un activo colaborador de los medios El Siglo, Punto Final, Le Monde Diplomatique y Telesur, entre otros.

En la presentación que hace Amoros de Bachelet, la describe como quien despliega un “amplio programa de reformas que aspira a superar de manera definitiva la herencia de la dictadura y a corregir cuatro décadas de neoliberalismo extremo”. También defiende el proceso constituyente en que han participado más de 200 mil personas y la reforma laboral que “devuelve a los trabajadores derechos arrebatados tras el golpe de Estado de 1973”.

Mario Amoros, el guevarista estudioso del MIR y de Allende

El entrevistador de Bachelet tiene 43 años, es licenciado en periodismo de la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Historia, especialidad de América, en la Universidad de Barcelona.

Su tesis doctoral la hizo sobre el MIR chileno, grupo que ha estudiado durante dos décadas y entrevistó a más de 50 de sus ex integrantes para realizar dicho trabajo académico. Ello lo llevó a escribir en 2014 el libro “Miguel Enríquez, un nombre en las estrellas. Biografía de un revolucionario”, en que busca “contrarrestar la leyenda negra que en Chile se ha ido tejiendo durante 40 años contra el MIR y contra Miguel Enríquez”.

El padre y abuelo de Amoros eran comunistas españoles, y en los recuerdos de su infancia en Novelda, Alicante, “surgen siempre el local del partido, los camaradas de mi padre, las banderas rojas con la hoz y el martillo… Mi padre me transmitió sus ideales y sus convicciones y de su biblioteca tomé, por ejemplo, el programa de la Unidad Popular para las elecciones presidenciales de 1970. Hasta el final de sus días estimuló mi interés por la historia de Chile y fue un lector crítico de mis primeros libros”.

Cuando tenía 23 años le impactó conocer sobre la figura de Salvador Allende, de quien escribió dos libros: “Compañero Presidente. Salvador Allende, una vida por la democracia y el socialismo”, en 2008, y “Allende. La biografía” en 2013.

A su juicio, Chile “es uno de los países del mundo donde el modelo neoliberal impuesto por la dictadura es más radical”, pero el régimen de Cuba lo defiende como modelo de democracia y justicia.

“Salvador Allende, Ernesto Guevara y Fidel Castro forman parte del patrimonio de la izquierda latinoamericana y mundial y cada uno combatió por liberar a sus pueblos de la miseria, el analfabetismo y las injusticias. Por cierto, sólo en Cuba fue posible”, escribió en una columna en julio de 2005 celebrando la Revolución Cubana, y cuestionando al escritor cubano Rafael Rojas, uno de los principales intelectuales isleños en el exilio.

En el mismo texto, defiende la figura del Che Gevara al afirmar que “quienes admiramos y recordamos al comandante Guevara, quienes nos interesamos ardientemente por conocer su vida y su pensamiento, lo hagamos consciente y racionalmente, porque es un ejemplo que estimula la lucha por un mundo sin injusticias. Que escuche a los niños cubanos, que le rebaten en sus hermosas escuelas: “Pioneros por el comunismo seremos como el Che”.

Amoros llamó a votar por el pacto Juntos Podemos en 2005 en vez de Bachelet y criticó a Lagos por ser “amigo de Bush”

Pero no sólo Amoros es un estudioso de la historia política chilena, sino que también tiene una participación activa en la contingencia. Es por ello que en 2005 escribió una columna con “las siete razones (entre un millón) para votar por Tomás Hirsch y la izquierda el 11 de diciembre”. En el escrito pidió a los chilenos votar por el pacto Juntos Podemos, que agrupó a los partidos comunista, humanista y más de 60 organizaciones sociales y gremiales diversas.

Las razones que detalló son que Hirsch “rompería con tres décadas de capitalismo salvaje”;  renacionalizaría  19 empresas extranjeras de cobre; haría una Asamblea Constituyente “que reemplace la Constitución pinochetista de 1980”, y sustituiría el sistema electoral binominal. Otro de los argumentos es “el resurgir de la esperanza en América Latina”, como calificó a los gobiernos de izquierda de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Lula da Silva en Brasil, entre otros.

“El Pacto Juntos podemos expresa en su programa su apoyo a las propuestas del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de constituir entre nuestros países empresas estatales integradas en el ámbito energético y comunicacional”, escribió.

En ese entonces pidió votar por Hirsch en vez de la candidata de la Concertación, Michelle Bachelet, porque rompe con el modelo neoliberal. “¿Cuánto cambiaría Chile con la aplicación de este programa de gobierno? Me parece que ésta es la pregunta que debieran hacerse quienes dudan entre votar a Michelle Bachelet, a Tomás Hirsch u optar por la abstención” (…) “La construcción del socialismo requiere de la participación de un enorme y plural movimiento popular”.

En cambio, al entonces presidente Ricardo Lagos lo acusó de ser “el mejor aliado de Bush en la región junto al genocida Álvaro Uribe, puesto que suscribió el TLC con Estados Unidos, y se ha atrevido a condenar a Cuba por las supuestas violaciones de los derechos humanos”.

Cuando murió la ex dirigente comunista, Gladys Marín, le dedicó el homenaje “Así te recordaremos, Gladys”, en que la destacó por su “lealtad a la causa del socialismo, a pesar de la debacle del este europeo”, por la “línea política de la rebelión popular de masas, aquel viraje histórico en el partido nacido de la autocrítica tras la derrota de 1973”, y “rescatar la lucha clandestina”.

El fracaso de la Concertación

El triunfo de Sebastián Piñera en 2010 lo llevó a escribir la columna “Chile ante una nueva época”, en que criticó a la Concertación por su “incapacidad para desmontar todo el andamiaje lastrado por la dictadura”.

A Piñera lo calificó como el candidato de una “derecha que se forjó en la sedición contra el socialismo democrático y revolucionario de Allende y la UP”. A su juicio, su gobierno “endurecerá el modelo neoliberal, aplazará las reformas democráticas y reinstaurará la impunidad de los asesinos y torturadores de la dictadura”.

En una mirada premonitoria de lo que sería después la Nueva Mayoría, dijo que la izquierda, “demasiado atomizada, no tiene otro camino que la convergencia en torno a la oposición a Piñera para defender las conquistas democráticas alcanzadas durante estos 20 años y construir una alternativa unitaria que en un futuro cercano permita superar el modelo neoliberal y avanzar hacia una nueva Constitución que redefina la sociedad chilena, demasiado marcada por la herencia del pinochetismo”.