Durante dos sábados seguidos, la página A2 de El Mercurio ha sido utilizada como "ring" por más de 100 personalidades -la mayoría académicos, economistas, ex ministros y políticos- para enfrentar posturas.
Publicado el 19.09.2014
Comparte:

El sábado 6 de septiembre, El Mercurio amaneció en su página A2 con una extensa carta firmada por 47 personas. Se titulaba “Gratuidad universal: una medida regresiva” y el texto, tal como lo dice su título, era una especie de llamado de alerta a las autoridades y al mundo político sobre el supuesto error que significaría implementar una política pública como la gratuidad universal en la educación superior chilena: “Creemos que la discusión de la ley en el Parlamento debiese acotarse solo al 70%, poniendo hincapié en que la ayuda del Estado debe focalizarse en los sectores más vulnerables (…) cautelando el que los sectores más ricos queden al margen de un esquema de subsidios públicos”.

Pero la situación no quedaría ahí. Una semana después, el sábado 13 de septiembre, un grupo de 69 personas respondió la misiva en las mismas páginas, dando inicio a una batalla epistolar sobre la gratuidad universal.

La carta señalaba que “la gratuidad universal de la educación superior no es regresiva” y en ella se emplazaba al Gobierno “a cumplir sus compromisos, lo que implica avanzar decididamente en la consolidación de los principios de la reforma y así lograr gradualmente una transformación de nuestro sistema educativo”.

¿Quienes están detrás de estas cartas?

En el caso de la primera, entre sus suscriptores aparecen 10 ex ministros de la Concertación (Mariana Aylwin, Eduardo Aninat, Hugo Lavados, José Pablo Arellano, Pilar Armanet, Javier Etcheverry, José Joaquín Brunner, Alejandro Ferreiro, Sergio Molina y Jorge Rodríguez Grossi), seis ex secretarios de Estado de la Alianza (Joaquín Lavín, Harald Beyer, Carolina Schmidt, Cristián Larroulet, Felipe Larraín y Felipe Morandé) y uno del gobierno militar (Rolf Lüders). También estampan su firma varios economistas, como Carlos Williamsonimpulsor de la iniciativa-, Vittorio Corbo, Claudio Sapelli, Andrés Bianchi, Klaus Schmidt-Hebbel y Joseph Ramos, entre otros. Desde las humanidades, entre quienes firman destacan el sociólogo Eugenio Tironi, Arturo Fontaine, Jorge Manzi y el ex rector de la Universidad de Chile, Luis Riveros.

La gran mayoría de los firmantes tienen postgrados en universidades extranjeras y han estado involucrados en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas desde distintas veredas. Algunos desde el Ejecutivo y otros desde centros de estudios o universidades. Destaca además que dentro de los que suscriben la misiva, Molina , Arellano, Aylwin, Lavín, Beyer y Schmidt han sido ministros de Educación entre los gobiernos de Eduardo Frei y Sebastián Piñera.

En el caso de la segunda carta, entre sus suscriptores aparecen 18 parlamentarios en ejercicio (Fulvio Rossi, Jorge Pizarro, Jaime Quintana, Gabriel Boric, Karol Cariola, Lautaro Carmona, Aldo Cornejo, Fidel Espinoza, Maya Fernández, Cristina Girardi, Rodrigo González, Giorgio Jackson, Yasna Provoste, Alberto Robles, Gabriel Silber, Víctor Torres, Camila Vallejo y Mario Venegas), todos de la Nueva Mayoría e independientes; y seis ex ministros de la Concertación (Soledad Barría, Clarisa Hardy, Carlos Ominami, Paulina Veloso y dos que ejercieron en Educación: Jorge Arrate y Provoste).

También firman dirigentes estudiantiles como Naschla Aburman, Francisco Figueroa y Tomás Leighton; y del mundo académico destacan Fernando Atria(UAI), Claudio Fuentes, Alfredo Joignant, Claudia Sanhueza, Javier Couso y Ernesto Treviño, todos de la UDP. Asimismo, la misiva es suscrita por el ex candidato presidencial, Marco Enríquez-Ominami, y por el cura jesuita, Felipe Berríos.

De este grupo, también varios cuentan con postgrados en el extranjero y varios han dedicado su vida profesional al tema de las políticas públicas. De hecho, Atria, Joignant y Couso son autores –junto a Guillermo Larraín y José Miguel Benavente– del libro “El otro modelo”, que fue lanzado en julio de 2013 y que fue presentado incluso por la, en ese entonces, candidata Michelle Bachelet. El texto, según se ha comentado, dentro de las esferas del actual gobierno en un referente para llevar a cabo el paquete de reformas estructurales.