Ambos partidos han enfrentado fuertes polémicas no sólo por las violaciones a los DDHH en Cuba y Venezuela, sino también por las reformas laboral, tributaria y educacional, el reajuste de los salarios, paros de profesores y de la CUT, la ley de pesca y la gestión de ministros DC.
Publicado el 25.02.2017
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Quizás otra “pareja” ya se habría separado, pero el Partido Comunista y la Democracia Cristiana han convivido durante tres años dentro de la Nueva Mayoría con sus profundas peleas e insalvables diferencias ideológicas, las que esta semana llegaron a su climax tras la negativa del régimen de Cuba de permitirle a Mariana Aylwin viajar a La Habana para recibir un premio póstumo para su padre, el ex Presidente Patricio Aylwin.

“Se mastican, pero no se tragan” parece ser la frase que resume su relación política en el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, en que han hecho polémica no sólo por el temas de las violaciones a los derechos humanos en Cuba y Venezuela -que es la pelea más recurrente-, sino también por sus desacuerdos en las reformas laboral, tributaria y educacional, por el reajuste de los salarios de los funcionarios públicos, paros de profesores y de la CUT, por la gestión de ministros de Estado y la ley de pesca, entre otros temas.

Incluso, en medio de las crispadas peleas, la Nueva Mayoría llegó a sacar de sus reuniones al presidente de los comunistas, el diputado Guillermo Teillier, y más de una vez algún dirigente de la DC, como el senador Ignacio Walker, llegó a ponerle término a la relación. Es lo mismo que vuelven a pedir ahora líderes del partido, como la propia Mariana Aylwin.

Sin embargo, la enorme presencia de militantes de ambos partidos en el Gobierno ha sido más resistente que sus diferencias de fondo, en temas como DDHH y democracia.

El mal comienzo y mal momento actual

Las desavenencias entre la DC y el PC comenzaron durante el “pololeo”, ya que en plena campaña electoral de 2013, la entonces dirigente comunista de la FECh, Camila Vallejo, azuzó los ánimos al señalar que si Bachelet volvía a La Moneda, el PC “mantendrá un pie en la calle y otro en el gobierno, aunque no le guste a la DC”.

El entonces presidente de la falange, Ignacio Walker, le replicó que la eventual participación de los comunistas en el gobierno “se puede convertir en una bomba de tiempo y en el verdadero talón de Aquiles de esa futura administración”.

Una semana antes de asumir Bachelet, apareció el segundo round político DC-PC tras las protestas estudiantiles en Venezuela que dejaron 43 personas fallecidas y en las que el régimen de Nicolás Maduro tomó preso al líder opositor Leopoldo López. Walker volvió a hablar de diferencias “irreconciliables” y Teillier suspendió indefinidamente una reunión partidista sobre derechos humanos.

El entonces designado ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, salió al paso de la pelea y dijo que la “Nueva Mayoría es mucho más que diferencias de ese tipo”. El entonces presidente del PS, Osvaldo Andrade, mostró preocupación porque ello era una “señal de fisura” al inicio del gobierno.

La trifulca volvió pocos meses después, en octubre de 2014, cuando el embajador comunista en Montevideo, Eduardo Contreras, acusó a la DC de ser golpistas. La falange pidió su salida pero la Mandataria lo ratificó en el cargo.

Los “rounds” Walker-Teillier

Ese mismo mes, la diputada PC Karol Cariola publicó un tuit con los nombres de los diputados -casi todos DC- que rechazaron castigar con cárcel el lucro en los colegios subvencionados, y el diputado DC Matías Walker le acusó de cometer una “falta de lealtad” y aventuró que la Nueva Mayoría sólo duraría ese gobierno.

13 Enero de 2012, SANTIAGO Los presidentes de los partidos de la oposición, diputado Osvaldo Andrade (PS); senador Ignacio Walker (PDC); senador José Antonio Gómez (PRSD); diputado Guillermo Tellier (PC); senador Alejandro Navarro (MAS); y Johnatan Serracino (MAIZ), presentaRON propuesta de Reforma Tributaria de comisión encabezada por el senador Ricardo Lagos Weber (PPD). FOTO: JAVIER VALDÉS LARRONDO/AGENCIAUNO ignacio Walker, Osvaldo Andrade, José Antonio Gómez, Guillermo Tellier, Alejandro Navarro, Johnatan Serracino.

Seis meses después, en abril de 2015, en medio del paro de los profesores, se volvieron a enfrentar Ignacio Walker y Guillermo Teillier. El senador le enrostró al diputado que debían decidir “si van a jugar a dos bandas”, aludiendo al apoyo que le dio el PC a los profesores que se oponían a la reforma docente del Gobierno.

En un consejo de gabinete dos meses después, en que Bachelet definió la hoja de ruta para la segunda parte de su gobierno, Teillier afirmó que a Gutenberg Martínez “no le gusta que los comunistas estemos en la Nueva Mayoría. Parece que eso le produce urticaria”, y el aludido lo acusó de irresponsable.

El 2016 comenzó a las patadas cuando Camila Vallejo dijo que habría aceptado la renuncia del ministro del Interior Jorge Burgos “o lo hubiera despedido”, y éste le respondió que “para fortuna del país, de la democracia, las posibilidades de que la diputada esté en condición de ser Presidenta del país son casi igual a cero”.

La reforma laboral volvió a encender la maltrecha relación DC-PC cuando la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa (PC), acusó a los senadores Walker, Zaldívar y Matta de querer “moderarla”.

A fines del año pasado, el reajuste fiscal se convirtió en uno de los más álgidos conflictos, ya que la bancada del PC se enfrentó directamente al Gobierno al rechazar en el Congreso el alza de 3,2% en los salarios de los funcionarios públicos.

Ello llevó a suspender el comité político en La Moneda y a acusaciones mutuas nuevamente entre los demócrata cristianos y los comunistas.

La petición de diputados PC de anular la ley de pesca llevó a la DC a acusar al gobierno de “falta de conducción” por no enfrentar al partido de Teillier que “extrema posiciones y el gobierno se deja atrapar en esa lógica”.