La defensa del hijo de Bachelet se habría encargado de filtrar su declaración a la fiscalía, en la que sostiene que el caso Caval fue un complot en su contra digitado por miembros del PPD: nombró a Rodrigo Peñailillo, Guido Girardi, Sergio Bitar y el embajador Fernando Ayala, los dos últimos muy cercanos a su madre.
Publicado el 26.12.2015
Comparte:

Cuando el lunes en la noche los noticieros de televisión abrieron sus ediciones con la declaración de Sebastián Dávalos Bachelet ante el fiscal regional de O´Higgins, Luis Toledo, varios personeros de la Nueva Mayoría pensaron de inmediato que lo del hijo de la Presidenta era una terrible torpeza comunicacional, pues enturbió la semana en que el gobierno de su madre logró abrochar la gratuidad universitaria para 2016, el proyecto más emblemático de su programa. A otros, en cambio, lo primero que se les vino a la cabeza fue que esto se trataba de una vendetta política.

El contenido de la declaración –que se habría encargado de filtrar la defensa de Dávalos- era demoledor para el oficialismo y sobre todo para el PPD. El hijo de la jefa de Estado explicó que al renunciar a la dirección sociocultural de La Moneda, tras el estallido del caso Caval, solicitó que borraran el contenido de su computador debido a la desconfianza que le generaba el entonces ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo.

Y es que a juicio de Dávalos, el reventón del polémico caso de compra y venta de terrenos en Machalí que gatilló su salida del gobierno, habría sido una maniobra política digitada por miembros del PPD y por el propio Peñailillo para desviar la atención del caso SQM, que más tarde también provocaría la salida del titular de Interior.

“La información de la adquisición de los predios en Machalí por parte de Caval ya estaba en poder de personas cercanas a ese colectivo político G-90 del PPD (que lidera Peñailillo), me refiero especialmente al ex ministro Sergio Bitar, Guido Girardi, Fernando Ayala, de lo que me enteré por la lectura de algunos antecedentes que me fueron contrastados en mis declaraciones anteriores”, dijo Dávalos en la declaración.

El “antecedente” al que hace alusión y que le ayuda a sostener su teoría del complot, existe. Es un supuesto email enviado por el empresario Álvaro Covacevich a los dueños de Caval en diciembre de 2014 (Natalia Compagnon y Mauricio Valero) en el que da a entender que le comentó aspectos del negocio de Machalí a Girardi, Bitar y al embajador Ayala. Pero hoy son varios los que se preguntan cuáles fueron las reales motivaciones de Dávalos para hacer pública su declaración y dejar caer esta bomba política en una semana clave para el gobierno de su madre. Y, sobre todo, por qué terminó involucrando a Bitar y Ayala, dos miembros del corazón del bacheletismo.

Bitar: La entrevista que lo cambió todo

bitarEl 13 de febrero de 2015, ocho días después de que la revista Qué Pasa sacara a la luz pública el caso Caval, el ex ministro de Obras Públicas del primer gobierno de Bachelet, Sergio Bitar, apareció en la portada del diario El Mercurio pidiendo la renuncia de Dávalos. Advirtiendo que el caso podría dañar la imagen de Chile y de la Nueva Mayoría “respecto de su transparencia y claridad en materia de lucha contra la desigualdad”, el ex ministro fue tajante: “Espero que Sebastián Dávalos perciba el daño al Gobierno y a la Nueva Mayoría, y renuncie”.

En el entorno de Dávalos sintieron el golpe y, de hecho, ese mismo día el hijo de la Mandataria presentó su renuncia al cargo de director sociocultural de La Moneda, leyendo un comunicado desde el patio de los cañones.

Pero las cosas no quedaron sólo ahí. Días después a Bitar, que es parte del círculo cercano de Bachelet –de hecho, en su primer gobierno fue la esposa del ex timonel PPD la que asumió las labores de Primera Dama-, se le acercaron personas del entorno de Dávalos para reprenderlo por la dureza de sus palabras. Hoy, 10 meses después de ese episodio, varios en la Nueva Mayoría apuestan a que fue esa entrevista la que gatilló que el hijo de Bachelet lo involucrara directamente en su última declaración.

Ayala: el favorito de Bachelet

ayalaDentro de los círculos de la Cancillería, es un secreto a voces que Fernando Ayala es el diplomático favorito de la Presidenta y de Heraldo Muñoz. Quienes lo conocen, señalan que habría recaudado fondos para la primera campaña de Bachelet y que luego, como director de protocolo de la presidencia, habría sido el “canciller en las sombras” entre 2006 y 2009, pues la Mandataria escuchaba más su consejo que el del ministro Alejandro Foxley. Así ocurrió, por ejemplo, cuando la jefa de Estado decidió hacer su recordado viaje a Cuba, del que salió trasquilada tras una declaración de Fidel Castro pidiendo mar para Bolivia.

En mayo de 2009, cuando faltaba menos de un año para que terminara el gobierno, Bachelet lo dejó blindado al mandarlo como embajador a Portugal, una de las plazas más codiciadas por la diplomacia.

Con Muñoz, en tanto, son cercanos desde hace varios años. Quienes lo conocen señalan que “siempre ha estado al alero de Heraldo. Es como su riñón”. De hecho, Ayala fue su jefe de gabinete cuando el actual canciller fue subsecretario de Relaciones Exteriores y vocero en el gobierno de Ricardo Lagos.

En círculos diplomáticos desconocen si Ayala ha tenido alguna pugna con Dávalos. De hecho, a varios les extraña que el hijo de la Presidenta lo haya involucrado en el caso Caval, considerando su cercana relación con Bachelet y su perfil de “diplomático militante”. Tal vez, señalan, su cercana relación con Girardi y Bitar, le podría haber pasado la cuenta.