El Mandatario boliviano ha tomado los ejes centrales de la última encíclica del Sumo Pontífice y se ha encargado de promoverlos para que le ayuden a sustentar sus intereses y puntos de vista.
Publicado el 25.06.2017
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“(Es importante) el desarrollo de la diplomacia con los países del entorno, que evite los conflictos entre pueblos hermanos y contribuya al diálogo franco y abierto de los problemas… Estoy pensando en el mar, diálogo, diálogo… es indispensable”, dijo el Papa Francisco en la Catedral de La Paz, junto al Presidente Evo Morales, en julio de 2015 en el marco de su visita a Bolivia.

Los dichos encendieron las alarmas en un sector de la Cancillería en ese entonces, pues si bien no hacían alusión directa a Chile, se entendieron como una referencia al juicio que lleva el país en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, y en donde los vecinos intentan obtener una salida al mar.

Sin embargo, para los menos escépticos las declaraciones del Sumo Pontífice responden a “Laudato Si”, la encíclica “verde” que lanzó en 2015, y a la que él mismo describió como un documento “dramático y alegre”. Ahí responsabiliza al hombre del cambio climático, cuestiona los modelos de desarrollo y a las grandes potencias de la pobreza en países del hemisferio sur. Pero, además, pone mucho énfasis a que cada vez hay menos personas con acceso al agua.

Lo cierto es que más allá de esta especie de incomodidad que generaron en Chile las declaraciones de Francisco, el que tomó nota propia fue el mandatario boliviano, ya que luego de la visita comenzó a incorporar poco a poco el mensaje expuesto en el encuentro, sobre todo la importancia del agua  y el diálogo, como elemento fundamental.

El Papa afirma en la encíclica que “el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos” y agrega que privar a los pobres del acceso al agua significa “negarles el derecho a la vida, enraizado en su inalienable dignidad”.

Algo similar es lo que escribe Evo Morales en su cuenta de Twitter. Si bien ya lleva tiempo haciéndolo, hace un par de semanas en el marco de su participación en la “Conferencia sobre océanos” en Nueva York aprovechó de decir: “Debemos considerar el agua como un derecho humano y no como un negocio privado. No debemos someter el agua a la irracionalidad del mercado” y agrega que “Para el 2025, dos tercios de la población mundial vivirá con escasez de agua, para el 2050, la demanda de agua se habrá incrementado en 54%”. El día antes posteó que “los mares y los océanos son patrimonio común de la humanidad y el agua es un derecho humano. Sin agua la humanidad no existía”. Muy a la luz de lo que señala Francisco en la encíclica y los distintos seminarios y encuentros en los que ha participado.

En noviembre de 2013 en medio de una reunión con el senador argentino Fernando Solanas posó para una foto sosteniendo una polera con la leyenda “El agua vale más que el oro”.

Pero Evo además no ha escatimado en hablar sobre el medio ambiente, punto central en la publicación de Francisco. “Son responsables de las migraciones forzosas el calentamiento global, y también las guerras, invasiones y saqueos coloniales”; dichos que van muy en la línea de lo que escribe el Pontífice en la encíclica sobre que “el calentamiento es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad”.

Además el presidente boliviano ha hecho suyo el tema del diálogo, uno de los discursos más conocidos del Papa. Hace algunas semanas escribió en su red social que “debemos trabajar para tender puentes y no construir muros; el impulsar el diálogo y la diplomacia de los pueblos para garantizar la vida”, y añade que “queremos abrir un espacio para el diálogo y la negociación efectiva, oportuna y de buena fe, entre pueblos vecinos y hermanos”.

La estrategia de Evo y la visita de Francisco a Chile

El Papa Francisco estará en Chile entre el 15 y 18 de enero próximo donde visitará las ciudades de Iquique, Santiago y Temuco. Si bien aún no está clara la agenda del Pontífice, quienes conocen cómo se fraguó la elección de los lugares dicen que la visita a la ciudad del norte tiene directa relación con su bandera de lucha: el medio ambiente.

Estas voces explican que Iquique es el “epicentro de la minería”, por lo que es un lugar natural para abordar la difícil relación entre las mineras y las comunidades locales, teniendo como telón de fondo la lucha por el acceso al agua, uno de los temas prioritarios del Papa. “La visita permite tocar el espinudo tema del medio ambiente, uno de los preferidos por Francisco”, sostienen.

Lo anterior podría hacer que su visita se torne en una estación incómoda para la Cancillería chilena, ya que lo del agua puede no sólo quedar ahí, sino que podría convertirse en un pase a Bolivia para insistir en temas como una salida al mar y la pugna por el río Silala.

En ese contexto, es más “fácil” entender la estrategia que está usando hace meses el Presidente boliviano al hacer suyo el mensaje del agua y del diálogo. “Evo Morales ha sido audaz en edificar un discurso político que reclama un derecho humano al agua, en línea con la Encíclica Laudato Si, y con el lenguaje en pos del diálogo y del encuentro que el Papa Francisco ha utilizado en sus viajes a América Latina”, comenta a “El Líbero” una influyente fuente de la Cancillería.

Pero además advierte que no hay que “despreocuparse”, ya que si bien la visita del Papa es una “tremenda noticia”, sumado a los conflictos que hay en Iquique y la arremetida del mandatario paceño “no se puede perder de vista”.