Según el ex embajador de Chile en Caracas, Fabio Vio, si Chile finalmente otorga asilo político al líder opositor Roberto Enríquez, el mandatario venezolano lo va a considerar como una afrenta en contra de su gobierno.
Publicado el 08.04.2017
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El vicepresidente del partido del partido oficialista venezolano PSUV, Diosdado Cabello, denunció este viernes que existe una evidencia en ese país de que viejos líderes de oposición, aliados con oficiales del Ejército venezolano, tanto activos como en retiro, están intentando dar un golpe de Estado al gobierno. El hombre fuerte de Nicolás Maduro fue más allá, al denunciar que por instrucción de EE.UU., la oposición venezolana busca desencadenar la violencia en ese país con “grupos terroristas”. El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela aseguró también que el comando anti golpe se mantiene activado, frente a los llamados de intervencionismo por parte de dirigentes opositores que tildó de “traidores a la patria”.

Ese es el escenario político que vive hoy Venezuela, a una semana de que se anularon las competencias del parlamento, traspasándolas al Tribunal Supremo de Justicia, que es controlado en su totalidad por el chavismo. A esto hay que agregar que por primera vez desde que asumió el mando en reemplazo del fallecido Hugo Chávez, Nicolás Maduro deberá resolver una situación diplomática muy delicada, luego que el presidente de uno de los principales partidos opositores haya sido recibido en calidad de “huésped” y protegido en la sede diplomática de un gobierno de Latinoamérica.

roberto-enrquez“El hecho de que Chile haya aceptado como huésped a Roberto Enríquez (en la foto) es una señal muy importante, porque el gobierno chileno reconoce que esta persona puede tener inconvenientes o peligro de su vida o de su libertad”, señala el ex embajador de Chile en Venezuela, Fabio Vio. El diplomático que vivió en la misma residencia donde hoy permanece refugiado el presidente del Partido Social Cristiano (Copei), agrega que el sólo hecho de que el Canciller Heraldo Muñoz haya reconocido inmediatamente que Chile le otorgará asilo político a Enríquez si es que el vicepresidente de la Democracia Cristiana de América lo solicita, es una señal muy clara que demuestra la delicada situación que vive Venezuela, una ruptura total del orden democrático: “El hecho que un presidente de un partido político tan importante haya pedido la protección de la embajada demuestra, demuestra que hay un déficit democrático evidente en el gobierno de Maduro. Es una situación grave que uno de los partidos más importantes de Venezuela tenga a su presidente como huésped de una embajada latinoamericana”.

El gobierno venezolano insiste en la tesis de un intervencionismo por parte de los dirigentes opositores, a los que tildan de “traidores a la patria”, misma acusación que recae en contra de Roberto Enríquez, además de instigación a la rebelión. Por tanto, la figura diplomática que está manejando el gobierno venezolano por estos días es que un instigador a la rebelión se encuentra en  calidad de huésped en la en la embajada de Chile en Caracas.

Si es que Enríquez decide solicitar el asilo político, Nicolás Maduro deberá tomar la difícil decisión de entregarle un salvoconducto para que pueda salir con seguridad desde territorio venezolano y viajar a Santiago. “Esto podría hacerse rápidamente o eternizarse, si es que Maduro considera que esto es una afrenta en contra de su gobierno”, sostiene el ex embajador en Caracas Fabio Vio. El diplomático agrega que “el hecho que Maduro no se haya manifestado aún, refleja que está tratando de evitar que este tema escale aún más. Pero conociendo las reacciones que ha tenido el gobierno de Venezuela, lo más probable es que si Chile otorga el asilo, Maduro lo va a considerar como una afrenta en contra de su gobierno”.

Aquí en Chile, los partidarios de la revolución bolivariana, como el senador del MAS Alejandro Navarro, califican esta situación como un impasse diplomático entre los gobiernos de Chile y Venezuela. Señaló que “es preocupante que la Cancillería haya cedido a las presiones de la Democracia Cristiana, al otorgarle la calidad de ´huésped´ a Roberto Enríquez”. Navarro agregó que “toda esta maniobra lo único que pretende es buscar que la Presidenta Bachelet quiebre la relación con Nicolás Maduro y, por ende, se rompan las relaciones diplomáticas que históricamente han tenido Chile y Venezuela”.

El embajador Vio agrega que el gobierno venezolano está viviendo una situación delicada, “ya que el COPEI es un partido que además de haber gobernado varias veces Venezuela, tiene grandes conexiones internacionales. Por lo tanto, Maduro tiene que manejarse con mucho cuidado”.