Aparte del asesinato al senador Jaime Guzmán, se le sindica participación en el secuestro de Cristián Edwards, y en las muertes de Roberto Fuentes Morrison, del coronel Luis Fontaine y el cabo Víctor Valenzuela. El juez Mario Carroza espera que “el proceso de extradición se aprueba e inmediatamente se hagan los contactos con Relaciones Exteriores y con Francia para los efectos de traerlo”.
Publicado el 17.02.2018
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El 30 de septiembre de 1996, Ricardo Palma Salamanca, uno de los autores materiales del asesinato del senador Jaime Guzmán (UDI), protagonizó un sorprendente escape desde la Cárcel de Alta Seguridad. Se fugó junto a otros frentistas -Mauricio Hernández Norambuena (“Ramiro”), Patricio Ortiz Montenegro y Pablo Múñoz Hoffmann-, en un canasto que colagaba de un helicóptero. El jueves en la tarde, después de más de veinte años prófugo, fue detenido en Francia.

Tras saber la noticia, el juez Mario Carroza, quien investiga el crimen de Guzmán, dijo que espera “que el proceso de extradición se apruebe e inmediatamente se hagan los contactos con Relaciones Exteriores y con Francia para los efectos de traerlo”.

Pese a que ha dado algunas señales en los últimos años, Palma Salamanca se ha mantenido prófugo desde ese momento. Si bien es perseguido por su participación en la muerte del senador, el ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) tiene un largo historial judicial, ya que también se le sindica participación en el secuestro de Cristián Edwards, y las muertes de Roberto Fuentes Morrison, del coronel Luis Fontaine y el cabo Víctor Valenzuela.

La pista del hombre que disparó el arma que mató a Jaime Guzmán, no fue fácil de seguir. Recién el año pasado un hecho puntual lo puso nuevamente al descubierto. En junio de 2017, tras la detención de su amigo y compañero Raúl Escobar Poblete en San Miguel de Allende, Estado de Guanajuato, México, la policía puso atención en una pareja que figuraba en su red con nombres falsos.

Palma Salamanca y su pareja, Silvia Brzovic -quien es buscada por su presunta participación en el secuestro de Edwards-, residían en México bajo la identidad de Esteban Manuel Solís Tamayo y Pilar Alejandra Quezada Moreno, apodada “la Pilarica”. Con estos nombres ingresaron a Francia el año pasado, y pese a que estuvieron detenidos por portar identidades falsas, después de que él apelara a razones humanitarias, le permitieron ingresar con la condición de que se quedara en un lugar determinado.

Así, el frentista había permanecido en libertad hasta ayer, cuando volvió a ser capturado en Francia. En ese país deberá esperar el proceso de extradición, que si sigue su curso, hará que enfrente a la justicia chilena -donde ya se encuentra condenado-, años después de escapar.

Los crímenes

Cuando Ricardo Palma Salamanca fue detenido el 25 de marzo de 1992, fue acusado por el secuestro de Cristián Edwards y las muertes de Jaime Guzmán, Roberto Fuentes Morrison, el coronel Luis Fontaine Manríquez y el cabo Víctor Valenzuela.

El “Negro”, como lo apodaban en esos años, fue clave en el secuestro de Cristián Edwards. Ahí le habría tocado ser el “secuestrador bueno” con el hijo del dueño de El Mercurio, Agustín Edwards.

En el caso del asesinato del senador Jaime Guzmán, junto a Raúl Escobal Poblete -conocido como “comandante Emilio”-, lo esperaron a la salida del Campus Oriente de la Universidad Católica y abrieron fuego en su contra.

Pese a que con el tiempo ha trascendido que en el plan original no estaba contemplado que Palma Salamanca disparara ese 1 de abril de 1991, ya que iba en un rol de protector de Escobar Poblete, finalmente también se convirtió en uno de los autores materiales del asesinato.

En su historial también se encuentra el deceso de Roberto Fuentes Morrison, alias “Wally”, que era comandante en retiro de la escuadrilla de la Fuerza Aérea de Chile y que había sido miembro del Servicio de Inteligencia de la Fach.

El 9 de junio de 1989, seis fusileros del FPMR-Autónomo, entre ellos el “Negro”, lo esperaban fuera de su casa y antes de que subiera a su camioneta, fue emboscado.

También entre sus crimenes figura el asesinato de Luis Fontaine, quien era director de la Dicomar, cuando aparecieron degollados los cuerpos de Santiago Nattino, José Manuel Parada y Manuel Guerrero el 30 de marzo de 1985. El proceso judicial del caso no determinó responsables, y el 10 de mayo de 1990 dos miembros del FPMR-Autónomo que estaban vestidos de escolares, lo abordaron cuando Fontaine se subía a un taxi en la calle Santa Isabel, y le dieron 18 tiros, según Ciper.

Por último, también se le responsabiliza la muerte de Víctor Valenzuela Montecinos, quien había sido escolta de avanzada de Augusto Pinochet. El 26 de octubre de 1990, llegaron hasta su casa Palma Salamanca y Escobar Poblete y le dispararon siete veces.