Si bien de forma pública se ha tratado de poner paños fríos tras el mensaje del pontífice en Bolivia, en círculos diplomáticos existe una mirada crítica y pesimista del episodio, que podría tener consecuencias en La Haya.
Publicado el 10.07.2015
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“Estamos absolutamente serenos porque esta es una visita pastoral”, decía el miércoles en la mañana el canciller Heraldo Muñoz, refiriéndose al periplo que iniciaría ese día el Papa por Bolivia. Pocas horas más tarde, Francisco I llegó al aeropuerto de El Alto, se trasladó a La Paz y desde la catedral metropolitana lanzó una frase que prendió las alarmas en la Cancillería chilena: “(Es importante) el desarrollo de la diplomacia con los países del entorno, que evite los conflictos entre pueblos hermanos y contribuya al diálogo franco y abierto de los problemas… Estoy pensando en el mar, diálogo, diálogo… es indispensable”.

Si bien de forma pública Muñoz salió a poner paños fríos ante las declaraciones del Papa, descartando que éste hubiese “tomado partido” por Bolivia en la demanda marítima que ese país interpuso en contra de Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) y advirtiendo que el mensaje del sumo pontífice estaba dirigido al gobierno de Evo Morales para que “cese la hostilidad, la agresividad, para que retome el diálogo y respete a Chile y sus autoridades”, al interior de la Cancillería no hay dos opiniones: lejos de ser inocuas, las declaraciones de Francisco I resultaron ser un “golpe al mentón” para la diplomacia chilena.

Los más “autoflagelantes” señalan que existía evidencia de sobra para adelantar que esto ocurriría, y no se trabajó adecuadamente para evitarlo. Señalan que el equipo chileno en el Vaticano no tiene el tonelaje diplomático y político para influir, que las gestiones para que el Papa no se refiriera a este tema fracasaron y que con esta declaración Francisco I puso un broche de oro a la estrategia comunicacional que ha desplegado Bolivia, lo que quedó reflejado con el mensaje que posteó en su cuenta de Twitter el ex presidente y vocero de la demanda boliviana, Carlos Mesa: “Inequívoco respaldo del Papa al diálogo en el tema del mar. ¿Qué pide Bolivia en la CIJ que no sea un diálogo con Chile?”.

Y es que en su demanda ante La Haya presentada en abril de 2013, el país vecino solicitó, según palabras del canciller David Choquehuanca, que se declare que Chile “tiene la obligación de negociar de buena fe con Bolivia un acuerdo pronto y efectivo que le dé y le otorgue una salida plenamente soberana al océano Pacífico”. Y con su llamado al diálogo, Francisco I transformó el tema del mar en una “causa abierta”, siendo que para Chile es un tema que está sellado desde la firma del tratado de 1904, posición que ha defendido ante la CIJ.

En ese sentido, al interior de Cancillería algunos temen que las señales del sumo pontífice puedan “sensibilizar” a los jueces de La Haya y éstos finalmente decidan abrir un caso entre ambos países y rechacen la impugnación de incompetencia realizada por Chile.

Las mismas fuentes también advierten que este tema deja una suerte de “herida abierta”, pues varios países que no se han pronunciado respecto de la situación bilateral entre Chile y Bolivia eventualmente ahora podrían levantar la voz, seguir el ejemplo del Papa, y pedir más diálogo entre ambos países, escenario que ha reabierto las críticas internas que existen hacia parte de la Cancillería por sus serias dificultades en entender al Papa Francisco, transmitir la posición de Chile y sintonizar su mensaje con líderes de otros países, como Ollanta Humala, que entregó hace dos semanas su respaldo explícito a la postura boliviana.

Otras voces más “autocomplacientes” de los círculos diplomáticos sostienen que Cancillería desplegó todas las armas que tenía para poder frenar esta compleja situación que se veía venir. Por ejemplo, señalan que hubo un contacto estrecho con la jefatura de la iglesia católica en el país, y que la Presidenta Michelle Bachelet viajó al Vaticano para reunirse con el Papa para transmitirle la postura chilena. “En relación al Papa se ha hecho todo lo posible. Cosas públicas y privadas. ¿Qué otra cosa podríamos hacer? Se cubrió todo el campo”, señala una de las fuentes, reconociendo que la campaña comunicacional frente al mundo fue ganada por amplia ventaja por Bolivia y que en esa batalla poco se podía hacer.

Esas mismas voces también plantean su preocupación por las repercusiones que esto pueda tener en La Haya. Señalan que la CIJ debe resolver las disputas conforme al derecho internacional, pero al ser un órgano dependiente de Naciones Unidas, también debe velar por la paz entre los países. “Bolivia busca poner en la mente de los jueces que este es un tema que perturba la paz en la región, en consecuencia tienen la obligación de resolverlo”, señala un analista internacional, advirtiendo que las palabras del Papa pidiendo diálogo ayudan de cierta forma a esa causa.

José Rodríguez Elizondo: La opinión pública mundial está mejor trabajada por Morales que por nuestra Presidenta

Para el analista internacional José Rodríguez Elizondo, el mensaje de diálogo hecho por el Papa tiene varias lecturas. “Diálogo es una palabra llena de contenidos y sesgos. Para el Papa es una obviedad de su fe: amar al prójimo es dialogar con el prójimo. Pero, en el contexto de un conflicto judicializado, el mundo tiende a ver ese llamado según sus simpatías y el Papa Francisco lo sabe. Para Bolivia, es un espaldarazo y un reproche para Chile. Para nosotros, diálogo es lo que hemos planteado siempre: que sea en el marco de los tratados y que no se nos corte el territorio. En definitiva, en esta coyuntura el sentido político del diálogo papal queda en manos de la opinión pública mundial… y ésta –me parece- está mejor trabajada por Morales que por nuestra Presidenta”, señala a “El Líbero”.

Respecto de si las palabras de Francisco I se alinean con la postura boliviana presentada ante La Haya, dice que “yo prefiero leer la inducción papal como ‘déjense de pleitos en La Haya, ante jueces que ni los conocen y vuelvan a conversar como buenos cristianos’”.

Al ser consultado sobre si caben reproches hacia la Cancillería por no haber logrado que el Papa omitiera este tema en su visita a Bolivia, Rodríguez Elizondo sostiene: “Yo no sé si anticipó o no este resultado, pero era anticipable y de hecho muchos lo anticiparon. En cuanto a un reproche por no haber disuadido al Papa, no me atrevo a especular. Presumo que en el Vaticano hubo una discusión detallada entre quienes querían hacerle caso a Evo Morales y hablar, o hacerle caso a Michelle Bachelet y callar. Cuando se desclasifiquen los documentos el próximo siglo lo vamos a saber”.

Hernán Felipe Errázuriz: “La Cancillería debe protestar ante Bolivia”

Para el ex ministro de Relaciones Exteriores, Hernán Felipe Errázuriz, Chile no puede quedarse de brazos cruzados y debe manifestar su molestia por lo que ha pasado en las últimas horas con la visita del Papa. “La Cancillería debe protestar ante Bolivia por abusar de la visita papal en contra de la posición chilena. Asimismo, le corresponde reiterar al pontífice los fundamentos de nuestros derechos y política de diálogo, para de esta manera replicar a los dichos y antecedentes entregados al Papa por el presidente boliviano”, señala a “El Líbero”.

Respecto a las palabras de Francisco I pidiendo diálogo entre Chile y Bolivia para zanjar el tema marítimo, Errázuriz sostiene que “el Papa no puede tomar partido teniendo en cuenta que el Vaticano respeta el Derecho Internacional, los tratados, el carácter bilateral de la reclamación, y debe también considerar la repercusión negativa que podría tener su interferencia, ante millones de católicos que posteriormente lo recibirán en Chile”. Asimismo, agrega que espera que la Cancillería “tome las medidas del caso” para que el episodio no influya en la determinación que tomen los jueces de La Haya.

 

FOTO: AGENCIA UNO