La candidata presidencial criticó la decisión de La Moneda de paralizar la construcción de los recintos asistenciales, que habrían sumado 2.500 nuevas camas. Durante el último año, 25 mil personas en el país murieron esperando ser atendidas por un especialista o recibir una cirugía.
Publicado el 10.05.2017
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El rechazo a la concesión de hospitales es una bandera que ha enarbolado durante mucho tiempo el Partido Comunista, y que tomó como propia el gobierno tan pronto asumió la Presidenta Michelle Bachelet en marzo de 2014.

En ese momento había cuatro hospitales concesionados en construcción (Sótero del Río, Antofagasta, Félix Bulnes, El Salvador), y otros cinco que estaban adjudicados o en proceso (Marga-Marga, Quillota Curicó, Linares y Chillán), pero el Ministerio de Salud suspendió dichos trámites y los relicitó como obra pública (sin concesión) pero la Contraloría impugnó el proceso por diversos y graves irregularidades administrativas.

El costo de paralizar la construcción de cinco hospitales

La decisión del gobierno ha significado el retraso de varios años de entrada en servicio de los hospitales, un costo de US$1 mil millones y 2.500 camas menos que no están disponibles para la población.

La falta de atención médica ha estado en el centro de la polémica, porque el año pasado murieron alrededor de 25 mil personas esperando ser atendidas por un especialista o una cirugía en 2016, y otras 11.507 fallecieron en los últimos dos años a la espera de una atención Auge, garantizada por la ley.

Esa debacle en la construcción hospitalaria llevó a la candidata presidencial y senadora Carolina Goic a criticar ayer a La Moneda porque “cerrarse a incorporar las concesiones fue un error. Lo que vemos acá es que los ideologismos de café han significado no utilizar un mecanismo que permite avanzar con mayor celeridad en la reposición de infraestructura hospitalaria”.

Pero de inmediato le respondió el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, quien dijo que “las concesiones en hospitales han sido una mala experiencia, pésima. No es un ideologismo, es sacar las cuentas de cómo ha funcionado el sistema”.

El rayado de cancha que le hizo el PC al gobierno en los hospitales

Ese enfrentamiento deja al descubierto el “gallito” que han tenido la DC y el PC, y que ganaron los comunistas cuando el Minsal adoptó su campaña de “compromiso con la salud pública, fin a los hospitales concesionados”, que el 4 de enero de 2014 dio a conocer la entonces diputada electa Karol Cariola.

De esa manera se le dio un portazo a la idea de las concesiones, que no había desechado la Presidenta en su programa presidencial, quien se había comprometido a “evaluar si la modalidad de concesiones es una modalidad de inversión que entregue valor, aumentando la eficiencia en la provisión de los servicios”.

Tres semanas después de los dichos de Cariola, el 20 de enero, la entonces designada ministra de Salud, Helia Molina, admitió que “en nuestro gobierno no vamos a avanzar en concesiones”.

Dicha política se ha mantenido invariable durante los tres años de mandato de Bachelet,  ya que la sucesora de Molina en el Minsal, Carmen Castillo, ratificó, en medio de una interpelación en septiembre de 2015, que “no es política de este Gobierno continuar con los hospitales concesionados (…) El Gobierno no está disponible para continuar invirtiendo en concesiones”.

El ex ministro de Salud del gobierno de Ricardo Lagos, Pedro García, fue la víctima más visible de la pugna del PC con la DC, ya que fue despedido de su cargo de coordinador de la concesión del hospital El Salvador luego de las acciones “matonescas” de una dirigente gremial comunista de la Fenats.

La voltereta de la senadora Goic con los hospitales concesionados

Pero si la senadora ahora defiende las concesiones hospitalarias, no fue así durante 2014, cuando creía que dichos contratos son “un muy buen negocio para los privados, y no es necesariamente salud accesible para mucha gente”.

En una comparecencia en la Sala del Senado el 14 de mayo de 2014, dijo que “más allá de la discusión ideológica, los datos son brutales en términos del mayor costo”, al comparar las concesiones con los hospitales administrados directamente por  el Minsal y no por privados.

“Uno se pregunta por qué un sistema que no demostró virtudes, que ha llevado a comprobar que efectivamente es más caro, fue profundizado, como se ha hecho presente aquí”, haciendo un mea culpa porque los gobiernos de Lagos y Bachelet (la primera administración) impulsaron el plan de concesiones.

“Los análisis de inversión no resisten una mayor estrictez, porque no permiten garantizar el financiamiento mínimo para el funcionamiento de un centro hospitalario. Entonces, eso es lo que quisiéramos poner, con seriedad, sobre la mesa. Porque si todos deseamos trabajar para conseguir una mejor salud pública es necesario que tengamos claro de qué estamos hablando. Y hay dos caminos distintos, efectivamente”, señaló Goic.

La senadora fue enfática en respaldar a las autoridades de Salud, que plantearon “un programa de inversiones bastante ambicioso”.

Sin embargo, un año después en medio de las crisis hospitalarias, la senadora DC se mostró partidaria de utilizar el mecanismo de concesiones, ya que “tenemos carreteras que se construyeron que permitieron, en un momento que no había tantos recursos públicos, una asociación público privada que generaron beneficios”.