Ramiro Prudencio Lizón señala que el Silala es un río y que “no se puede negar que algo de éste habría llegado a Chile en forma natural” antes de que se canalizara, posición que contradice la tesis de La Paz.
Publicado el 17.06.2016
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Una postura diferente a la manifestada por el Presidente Evo Morales y las autoridades bolivianas respecto al tema del Silala es la que planteó el miércoles pasado el ex diplomático de ese país, Ramiro Prudencio Lizón, generando más de un dolor de cabeza en Palacio Quemado.

A través de una columna publicada por el diario La Razón, quien fuera el primer secretario en la embajada de Bolivia en Chile cuando ocurrió la histórica negociación de Charaña de 1975, echa por tierra que el Silala sea un “manantial” boliviano y, en cambio, avala la tesis de la cancillería chilena de que se trata de un río internacional, posición que nuestro país defenderá ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Ramiro-Prudencio_LRZIMA20150402_0139_11“Lamentablemente existe en nuestro país un empecinamiento dogmático de considerar que todas las aguas del Silala pertenecen a Bolivia, lo que ha impedido hasta ahora llegar a un buen arreglo con Chile. Evidentemente, pertenece a Bolivia gran parte del caudal que se dirige al territorio chileno por el canal construido por la empresa ‘The Antofagasta and Bolivian Railway’, pero no se puede negar que algo de éste habría llegado a ese país en forma natural, aunque no hubiese el canal artificial”, sostiene.

En otro pasaje señala que “el gobierno chileno no iba a arrojarse  a una piscina sin agua. Si se atrevió a lanzar una contraofensiva en La Haya fue porque consideraba tener algunos argumentos válidos. El  principal de ellos sería el mapa adjunto al Tratado de Paz de 1904, donde se denomina al acuífero como ‘río Silala’ (…). Y precisamente el referido mapa avala que el Silala se habría constituido en un riachuelo antes de la existencia de los canales artificiales”.

“Actualmente la cuestión se ha complicado con la demanda en La Haya. Esto provocará largas  discusiones, y  la conformación de costosas comisiones técnicas y jurídicas. Todo ello para que  al final, la Corte determine probablemente que la mejor solución sería tomar el preacuerdo (de 2009) como base para arribar a entendimientos constructivos entre Bolivia y Chile”, concluye el texto.

La postura de Ramiro Prudencio Lizón –quien además de ex diplomático es historiador y tiene un magister en derecho internacional en la Universidad de Chile- coincide con la expuesta ayer por Juan Ignacio Piña, el coagente de la demanda que Chile presentó en La Haya.

En una entrevista en radio Zero, el actual presidente del Consejo de Defensa del Estado dijo que “la tesis boliviana es que estas aguas del Silala escurren hacia Chile por unas obras de canalización que se hicieron en 1908 (…) pero el río ya cruzaba la frontera mucho antes de eso (…). Nunca hemos tenido acceso a ningún estudio que pueda fundamentar que estas aguas morirían en Bolivia sin las obras de canalización que se hicieron”.

En 2011 Ramiro Prudencio Lizón escribió un libro sobre la negociación de Charaña entre los gobiernos militares de Hugo Banzer y Augusto Pinochet. Años después, se refirió a ese proceso como “una prueba fundamental de que con una negociación directa, seria, franca y leal, Bolivia puede alcanzar el mar con plena soberanía”.