El ministro Heraldo Muñoz sacó de su cargo al cónsul en Melbourne, Gabriel Jara, por afirmar que la figura de Allende es un "elemento perturbador", pero no aplicó la misma sanción para otros diplomáticos que han realizado polémicas declaraciones, como los embajadores comunistas Claudio de Negri y Eduardo Contreras, y otros que opinan reiteradamente de política nacional, como el embajador en EE.UU. y ex canciller, Juan Gabriel Valdés.
Publicado el 21.09.2017
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Durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, emitir una opinión personal sobre temas de contingencia política nacional o internacional se ha convertido en una causal de despido para diplomáticos chilenos… aunque no para todos.

En octubre de 2014, la Cancillería que dirige el ministro Heraldo Muñoz, emitió un instructivo que establece, en su punto quinto, que “los diplomáticos chilenos no deben involucrarse en la política activa y emitir opiniones públicas que pueden afectar al Estado, al Gobierno y además limitar la eficacia misma de su desempeño”.

Por ello, estableció que “en lo sucesivo nuestros representes diplomáticos y consulares se abstendrán de hacer declaraciones o publicar artículos referentes a la política interna de Chile y, ciertamente, a la de los Estados ante los cuales se encuentran acreditados”.  (ver foto)

Los dispares criterios con Caszely y los comunistas De Negri y Contreras

Ese instructivo fue el que le costó el puesto de agregado deportivo en España al ex futbolista Carlos Caszely en abril de 2015, tras afirmar en una entrevista que “no me parece bien que Podemos (un partido político español) hable de libertad y reciba dinero de (Nicolás) Maduro”.

Pero si a Caszely se le despidió por esa afirmación, el embajador de Chile en Vietnam, el comunista Claudio de Negri, se le mantuvo en su cargo luego de afirmar en octubre de 2016, en el 18° Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros en Hanoi, que “nuestro norte es el socialismo”, que “la historia de la humanidad continúa siendo trazada por la lucha de clases”.

La Cancillería informó que al embajador y ex director del diario El Siglo “se le pidieron explicaciones y que fueron entregadas” y que hubo un “reconocimiento de imprudencia”,  que el hecho “ya fue superado”, y que se mantenía en su cargo.

Otro embajador del PC que tampoco fue despedido por sus polémicas declaraciones, formuladas antes del instructivo, fue Eduardo Contreras, quien representaba a nuestro país en Uruguay cuando atribuyó los actos terroristas en la estación Escuela Militar del Metro a la “derecha empresarial” y acusó a la DC de ser “golpistas”.

El ministro Muñoz tuvo un “diálogo franco y extenso” con el abogado y dio por “superado” el episodio tras las disculpas públicas de Contreras.

El cónsul removido por calificar a Allende de “elemento perturbador”

Pero la Cancillería no sólo ha utilizado dicho instructivo para remover a los diplomáticos, sino también ha aplicado la supuesta vulneración a la ley electoral. Fue la razón por la que sacó a en mayo pasado a los cónsules de Chile en Mendoza, Juan Pino, y al de Ciudad de Panamá, Cristián Jara, por haber expresado apoyos a las candidaturas de Alejandro Guillier y Manuel José Ossandon, respectivamente.

“A partir de las próximas elecciones primarias presidenciales, al Ministerio de Relaciones Exteriores –a través de la Dirección General de Asuntos Consulares y de Inmigración– le corresponde materializar el derecho a voto de los chilenos en el exterior”, aseguró el ministerio en una declaración pública para justificar la sanción, con lo que trazó una línea para las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre.

Precisamente, aplicando dicha legislación electoral, el ministro Muñoz removió de su cargo a Gabriel Jara, cónsul de Chile en Melbourne, Australia, y de extensa carrera profesional, por publicar en su Facebook privado el pasado 13 de septiembre que estaba de “acuerdo con que Allende es un elemento perturbador para una convivencia social más saludable entre el pueblo de Chile”. Ello, en el contexto de la propuesta del candidato presidencial José Antonio Kast de que las estatuas del ex Mandatario socialista debían ser removidas.

En un breve comunicado, la Cancillería acusó al cónsul Jara de “no respetar la prescindencia política establecida en la Ley Electoral, en su calidad de Presidente de la Junta Electoral”.

José Antonio Kast replicó que es “inaceptable que se remueva al cónsul y no se haga lo mismo con el embajador de Chile en Estados Unidos (Juan Gabriel Valdés) por una declaración en contra del ex almirante Merino”, y anunció que denunciará el caso ante la Contraloría.

En cambio, el socialista embajador en Uruguay, Carlos Parker, comparte críticos enlaces por su cuenta de Facebook con un mensaje “lo suscribo totalmente. palabra por palabra”, pero no ha sido sancionado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, según publicó ayer La Segunda.

Las extensas entrevistas del embajador Valdés opinando de política interna

La mención que hace Kast sobre el embajador Valdés no es casual, ya que el socialista ex ministro de Relaciones Exteriores del Presidente Eduardo Frei durante este año ha dado, al menos, tres entrevistas en que ha abordado extensamente la política interna de Chile e, incluso, ha opinado sobre la política de Estados Unidos, el país donde es embajador, pero no ha recibido ninguna sanción.

Su última y extensa entrevista la concedió ayer al diario Pulso, en que dijo ver con “profunda desazón y como un fracaso personal que se quiebre la línea de la DC con la del PS. No quiero adjudicar responsabilidades (aunque en mi cabeza tengo perfectamente claro quien tiene mayor responsabilidad)”.

Valdés también atribuyó al “desorden y el caos en nuestra coalición” el costo que han tenido las reformas de Bachelet, las que respaldó férreamente, y acusó que “la derecha chilena y los sectores conservadores siempre se han resistido de manera brutal a los cambios en la educación y a los tributarios”.

Sobre el Frente Amplio dijo que “aún no está en condiciones de gobernar el país”, criticó al equipo económico de Bachelet que renunció tras el rechazo al proyecto minero Dominga y calificó de “equivocado” a quien piense que la “presión sobre el medioambiente generada por la especie humana no afecta al desarrollo y al crecimiento, ante una pregunta sobre la decisión del Presidente de EE.UU., Donald Trump, de salirse del Acuerdo de París sobre cambio climático.

En una entrevista anterior a La Tercera, el 30 de agosto pasado, Juan Gabriel Valdés abordó nuevamente la política nacional, y dijo que su padre, Gabriel Valdés Subercaseaux, “estaría muy dolido por el quiebre del centro y la izquierda”; se definió como “laguista”, calificó al Frente Amplio de concitar “factores caóticos y absolutamente irresponsables que pueden conducir a un desastre”, y las emprendió contra los “sectores conservadores y empresariales” que rechazan las reformas del Gobierno y deciden “irse de Chile y sacar la plata. Esa es la realidad”.

Consultado sobre su balance de la gestión de Trump, Valdés dijo que está pasando por “una crisis que lleva a una situación de polarización política profunda que está generando una especie de retorno nacionalista y un retroceso del proceso de globalización que sorprende”.

En enero pasado, cuando el embajador chileno asistió a la asunción del presidente de EE.UU. dijo que ello generaría “una cantidad de interrogantes” para nuestro país.