Tyler Kissinger dejó que un grupo de estudiantes ocupara un edificio administrativo de la institución educacional para manifestarse por un salario digno para los trabajadores del lugar, entre otras demandas.
Publicado el 09.06.2016
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24 horas antes de graduarse del College de la Universidad de Chicago, el presidente del Centro de Alumnos, Tyler Kissinger, aún no sabe si podrá vestir el clásico traje de titulación y, de hecho, aún no se compra la toga y el birrete para la ceremonia.

La incertidumbre que vive hoy el joven de Lewisville, Carolina del Norte; se debe a lo ocurrido el 19 de mayo en un edificio administrativo de la universidad donde se encuentra ubicada su oficina como dirigente estudiantil. Kissinger entró al recinto con el pretexto de que debía tratar asuntos oficiales y dejó una puerta abierta para que cerca de 34 personas, la mayoría estudiantes, se tomaran el hall del lugar.

Una de las razones de esta “ocupación” fue protestar por un salario digno para los trabajadores universitarios, más responsabilidad por parte de la policía del campus, entre otras demandas; según consigna The New York Times en un artículo publicado ayer.

Kissinger explica que fue acusado formalmente de “conducta premeditada y deshonesta” lo que creó una situación de peligro en el recinto. Por esto deberá presentarse mañana ante un comité disciplinario que podría castigarlo con la expulsión permanente de la casa de estudios.

El presidente del Centro de Alumnos del establecimiento escribió ayer en su perfil de Facebook que “los últimos cuatro años que he pasado en esta universidad han sido algunos de los más inolvidables de mi vida… por desgracia, algo se puso en el camino”.

Luego Kissinger continúa con sus descargos -explica que no entiende la actitud que ha tomado un recinto que se ha caracteriza por defender la libertad de expresión- y comenta que aunque no pueda graduarse el sábado “sé que la lucha para hacer de esta escuela una institución mejor va a continuar”.

Un vocero de la Universidad de Chicago explicó al NYT que la indagación disciplinaria contra el dirigente estudiantil no tenía que ver con un tema de libertad de expresión, principio que el establecimiento respeta, al punto de que no existe ninguna norma que impida a los alumnos participar en protestas.