Cristina Bitar señala que la Presidenta perdió definitivamente la confianza de la gente, mientras que Blanca Bulnes sostiene que la mandataria esta arrepentida de haber accedido a un segundo mandato. Isabel Izquierdo cree que lo peor de Bachelet es su visión donde no hay posibilidad de consensos y Lorena Medel postula que su falta de decisión la llevó a proyectar una imagen de mala gestora.
Publicado el 08.04.2016
Comparte:

Según la última encuesta Adimark, durante el mes de marzo la aprobación a la gestión de la Presidenta Michelle Bachelet alcanzó un 26%. Esta cifra representa un punto menos respecto del mes anterior, pero es una diferencia mínima que estadísticamente no resulta ser significativa. Lo que sí se manifiesta con claridad es que la gestión de la mandataria ya lleva 11 meses consecutivos con una aprobación inferior al 30%. Y en cuanto a la desaprobación de su mandato, por segundo mes consecutivo Bachelet no logra despegar del 67% de rechazo.

Si bien los números de aprobación y desaprobación a la mandataria mantienen la tendencia de los últimos meses, al comparar la percepción de la ciudadanía sobre sus “atributos presidenciales” durante el mes de marzo, en relación a febrero, en este caso las diferencias son muy notorias. Todas estas características personales de Bachelet en cuanto a su gestión, manifiestan una tendencia negativa.

La credibilidad, el liderazgo, la confianza y capacidad para enfrentar las crisis, son las cuatro características de la mandataria que más caen según la encuesta Adimark de marzo. Y en un hecho sorprendente, la baja en estas cualidades presidenciales alcanza hasta 10 puntos en un solo mes.

El atributo de Bachelet que presenta en marzo el mayor descenso en relación a febrero es si “cuenta con liderazgo”. De 46 puntos cayó a 36 en marzo. Lo mismo ocurre para su “capacidad para enfrentar situaciones de crisis”, cualidad que disminuye de 46% en febrero, a 39% en marzo.

 

ADIMARK CUALIDADES

Dichos atributos, además de la credibilidad y la confianza, habían sido los puntos altos en la valoración que históricamente había expresado la ciudadanía hacia la Presidenta Bachelet. Entonces, ¿por qué se desploman estos atributos presidenciales? Y además, esta tendencia ¿es reversible en los dos años que quedan de gobierno? Ambas preguntas fueron respondidas para “El Líbero” por cuatro destacadas mujeres que lideran importantes empresas de comunicación estratégica. Blanca Bulnes, Isabel Izquierdo, Cristina Bitar y Lorena Medel, analizaron este desplome de la valoración de los atributos presidenciales de Michelle Bachelet.

 

CRISTINA BITARCristina Bitar, socia directora de Azerta: “Los chilenos ya no se conmueven con el carisma y las habilidades blandas de la presidenta”

“El caso Caval dañó estructuralmente ​a la Presidenta: su imagen de ser diferente de los políticos​ tradicionales​, ​de ser vista como alguien buena y muy sana​ a la cual la gente le perdona todo, se acabó. ​Ya ​hace​​ un tiempo que los chilenos ya no se conmueven con el carisma y las habilidades ‘blandas’ de la Presidenta y ​le exigen más.​ ​​Esto se suma a una innegable mala gestión de las reformas, que afectan la percepción de sus habilidades ‘duras’ también.

¿Es posible revertir esta tendencia? Siempre es posible, especialmente en política, que cambie la realidad. ​Sin embargo es poco probable que logre revertir esta realidad de manera sustancial. Lo que ella perdió es la confianza ​y cualidades difíciles de recuperar, menos en plazos cortos. Sin embargo, hay que considerar que los periodos electorales tienden a polarizar a la opinión pública y eso puede ayudarla a subir en algún grado, pero no en términos que se acerque a la popularidad que tuvo en su momento”.

 

BLANCA BULNESBlanca Bulnes, gerenta general de Comsulting: “La Bachelet de hoy parece contar los días para que esta tortura termine pronto”

“La Presidenta Bachelet cerró su primer gobierno con un 84%, una aprobación que basaba fundamentalmente en su carisma, en su credibilidad y cercanía, aspectos de su identidad que el electorado valoraba como aire fresco en la política chilena. Pero esa fortaleza se transformó en amenaza cuando estalló el caso Caval. Se le recriminó no haber reaccionado de manera inmediata y creíble, pero sobre todo, que su familia traicionara en lo profundo la promesa de su propuesta transformadora: la de la igualdad, la de emparejar la cancha y terminar con los privilegios. A partir de entonces creerle a la Presidenta fue más difícil, para ella empujar el carro transformador fue más pesado, sobre todo cuando fue evidente que las reformas se realizaron de manera desprolija, y su círculo la encerró y creyendo protegerla de nuevos ataques, le quitó la cercanía que dos veces la llevó al poder.

Además, se desvaneció la alegría, el entusiasmo y la sonrisa de la primera Bachelet que gobernaba a gusto. Hoy transmite arrepentimiento de haber accedido a un segundo mandato que no quería tomar y haber dejado un lugar que le acomodaba tanto como ONU Mujeres. La Bachelet de hoy parece contar los días para que esta tortura termine pronto y lo menos mal posible.

Había consenso en que Bachelet dependía de sus atributos personales, y fueron justamente ellos los que la encumbraron a aprobaciones antes no vistas, pero fue eso mismo lo que la hizo muy vulnerable una vez que la golpea el caso Caval y entra en el mismo saco de la crisis de confianza general. Esos atributos se caen al suelo.

Hace tiempo que viene mal en las encuestas, está estable dentro de la gravedad. Entró en el descrédito del conjunto del sistema político y eso va a ser muy difícil de cambiar. Además ni su coalición ni su gobierno la ayudan porque están permanentemente sumidos en problemas, sospechas de financiamiento ilícito y graves deficiencias en la gestión.

Pero a la vez, observando un plano más general, pareciera haber un fenómeno de vulnerabilidad en los líderes en su conjunto. Sin ir muy lejos, basta dar una mirada a la evaluación de los presidentes (as) en el contexto latinoamericano, y todos van a la baja. Pareciera que el electorado compra hoy, pero vende mañana sin problemas y ese va a ser un gran desafío para los políticos.

Se pregunta ¿cómo revertir este panorama y si es posible hacerlo? Creo que es posible intentarlo, volviendo a las claves del éxito del primer período, dosificando una promesa que no puede sostener, haciendo menos cambios pero haciéndolos bien, sin sacrificar el crecimiento del país ni la relación fluida de la gobernante con su electorado. Pero para eso es necesario que su círculo se atreva a volver a mirar al chileno de hoy, pero que esta vez lo haga sin lente ideológico que distorsiona la foto y consecuentemente el diagnóstico”.

 

ISABEL IZQUIERDOIsabel Izquierdo, socia de Nexos: “Bachelet ha socavado ella misma su liderazgo”

“Para analizar los atributos de Bachelet, es necesario verlos con la perspectiva del tiempo. Son sus atributos más fuertes los que se han visto más afectados: la credibilidad y la confianza. Ambos se desploman, si los comparamos con marzo de 2014. La credibilidad cae 33 puntos en dos años y la confianza, 32 puntos.  La pérdida de apoyo a Bachelet, tanto en sus atributos como en su aprobación, pueden entenderse en el contexto de una mayor demanda por respuestas claras y en el de una falta de confianza hacia todas las instituciones, donde el caso Caval la ha golpeado personalmente. Además ha influido, por parte de su gobierno, la imposición de un visión donde no hay posibilidad de consensos, lo que no ha favorecido su estilo de liderazgo. Paradójicamente Bachelet ha socavado ella misma su liderazgo, afectando su capacidad de cercanía y de generar confianza.

Los chilenos tendemos a ser magnánimos con nuestros presidentes durante su último año de gobierno. Es probable que durante el 2017 se observe un repunte en los atributos de Bachelet, pero esto dependerá de cómo se desarrollen las investigaciones a las que están enfrentando su círculo más cercano. Se equivoca quien piensa que la obra gruesa es lo más importante. Para revertir el escenario actual, el gobierno deberá tener en cuenta que las terminaciones requieren fineza, tiempo e inversión”.

 

LORENA MEDELLorena Medel, socia fundadora de Lorena Medel Comunicaciones: “Su falta de decisión llevó a Bachelet a proyectar una imagen de mala gestora y poco liderazgo”

“Todo lo que pasó durante el primer trimestre con Cristián Riquelme fue francamente impresentable. Todos los días se sabían cosas distintas del personaje. Que había visado el borrado de los archivos del computador de Sebastián Dávalos en La Moneda; que dos de sus empresas mantenían millonarios contratos con el Estado; que tenía plenos poderes para gestionar dineros, autorizar viáticos, entregar automóviles. Y así, suma y sigue.  Sin embargo, la Presidenta Bachelet no tuvo la fuerza para desvincularlo con celeridad. Muy por el contrario, fue el ministro Jorge Burgos quien tuvo que tomar el control de la situación y desvincularlo.

Ese episodio, a mi juicio, es clave en la baja de los atributos que se relacionan directamente con gestión: “Cuenta con capacidad para solucionar los problemas del país”, “cuenta con capacidad para enfrentar situaciones de crisis”, “es respetada por los chilenos” y “es activa y energética”. Su falta de decisión llevó a Bachelet a proyectar una imagen de mala gestora y poco liderazgo, dos evaluaciones que cada día van más a la baja.

Ahora, ¿este escenario es reversible? Históricamente los presidentes han mejorado su imagen cuando han terminado su mandato. Sin embargo, este gobierno -y en particular la Presidenta- ha tenido que enfrentar un caso complejo de corrupción: el caso Caval. Lamentablemente para ella, eso ya está instalado en el consciente colectivo y es muy difícil de revertir.

Por otro lado, los casos que investiga la Fiscalía asociados al financiamiento irregular de la política -que hasta ahora han sido vinculados casi en forma exclusiva a la oposición-, han comenzado a afectar también al oficialismo. El “asunto Peñailillo” ya se instaló en el corazón del Palacio de La Moneda y veo  muy difícil que se pueda revertir. Cada día la mandataria nos da una nueva sorpresa. El problema es que hace mucho rato que no nos da buenas noticias”.