Fue hasta 2014 el director de la Escuela de Teatro. Asegura que son los miembros del Partido Comunista los principales responsables de la crisis que vive la universidad: "Ellos mismos se nombraron como miembros del directorio, pero como no resultó la administración, se disolvieron, sin advertir a nadie del caos que dejaban". "Lo único honesto es su cierre definitivo", sentencia.
Publicado el 18.12.2016
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En octubre de 2014, el destacado dramaturgo Ramón Griffero renunció a la dirección de la Escuela de Teatro de la Universidad Arcis, cargo que había ocupado desde el año 2001. Fue un verdadero mazazo a la crisis institucional y económica que ya vivía el establecimiento, sobre todo porque el director de teatro era uno de los profesores de mayor prestigio que iba quedando. En ese momento señaló  que “en esta situación de crisis y caos institucional, lo principal es resguardar al estudiante. Además, viene la resolución del ministerio de Educación que verá qué medida tomará con la universidad. Entonces, en ese contexto, no está en mí la solución de la crisis, yo sólo era el director de la escuela de Teatro”.

20 de Enero de 2014/SANTIAGO Fachada de la Universidad Arcis, que es investigada por las irregularidades en el contexto de la crisis financiera que afecta a la Casa de estudio , donde tuvo participación el Partido Comunista hasta octubre de 2013. FOTO:FRANCISCO FLORES/AGENCIAUNO

Dos años más tarde, Ramón Griffero analiza los nuevos episodios que tienen a esta universidad a punto de desaparecer. Como muchos ex profesores, mantiene un juicio laboral con la institución por una deuda de $16 millones. Afirma que “pareciera que esta universidad era administrada por fantasmas, extrañamente no hay nadie responsable de su descalabro”.

– Usted que estuvo 13 años involucrado en la universidad, ¿cuáles son las razones de este descalabro?

– Son múltiples, diversas y ocultas. Lo evidente fue matricular estudiantes, cobrarles aranceles y no responder a sus mallas, ni el pago a los profesores, además de mantener un infraestructura obsoleta y perder la acreditación. El no frenar, o rearticular el proceso antes de llegar a la patética situación actual, debido a una  invisible gestión, llevó al mal uso de los fondos recaudados, atropellando el derecho de estudiantes y trabajadores y llevando a una ingobernabilidad, incapaz de responder a las obligaciones contraídas.

– ¿Le vislumbra un futuro a la Universidad Arcis?

– Es un misterio la continuidad de su existencia. Una universidad que no tiene recursos para implementar un proyecto académico, inviabilidad de acreditarse, ni tampoco cumplir con los mínimos requerimientos académicos, con 63 alumnos matriculados el año 2016,  impide formar cohortes. Su continuidad es un atropello a lo que en educación la ciudadanía viene demandando. Lo único honesto es su cierre definitivo.

– ¿Quiénes son los responsables de la crítica situación de la universidad?

– Pareciera que esta universidad era administrada por fantasmas, extrañamente no hay nadie responsable de su descalabro. El ministerio de Educación no adjudica ni imputa a nadie en esta estafa educacional y  hace abstracción. Sólo reconoce  que existe una crisis, omitiendo lo fundamental, que es citar a quienes demolieron un proyecto académico, que antes gracias a sus funcionarios, profesores y estudiantes alcanzó grandes logros.

Guillermo Teillier afirmó hace unos días: “Habían algunos militantes  del PC, pero jamás el PC”. De acuerdo con  esta declaración, estos militantes y miembros del Comité Central del Partido Comunista se unieron por su cuenta, crearon una Inmobiliaria llamada Libertad (que ha sido lo más cruento de la educación privada). Luego consiguieron por sus contactos que la ONG ICAL, que pertenece a su partido, fuera la principal accionista. Además, en su sociedad privada ellos mismos se nombraron como miembros del directorio y secretario general de la Universidad, pero como no resultó la administración, se disolvieron, sin advertir a nadie del caos que dejaban. Ahora volvieron al partido y por ser militantes ejemplares, los premiaron con cargos de responsabilidad social en el gobierno de la Nueva Mayoría.

Entre los más destacados socios de la Universidad Arcis y a la vez militantes del PC se encuentran Juan Andrés Lagos (presidente del directorio de la universidad, secretario general del PC, hoy asesor del Mineduc); Daniel Núñez (miembro del Comité Central, secretario general de la universidad, hoy  diputado PC); Jorge Insunza (vicepresidente del directorio de la universidad, miembro del Comité Central); Jorge Palma (miembro del Comité Central del PC, representante legal de la Inmobiliaria y hoy director de ENAMI); Elisa Neumann (última rectora, ex  esposa de Juan Andrés Lagos, secretario general del PC); Eduardo Contreras (miembro del Comité Central, director de la escuela de derecho, ex embajador en Uruguay).

Pero Teillier afirma que “el PC no puede ser responsable de lo que realizan sus militantes, como la iglesia no es responsable de lo que hacen los cristianos”. Así es la desfachatez y el poder de los fantasmas.

FOTO: Fundación Teatro a Mil