El experimentado subsecretario del Interior, quien fuera uno de los políticos más afines a Bachelet y uno de los históricos aliados de Camilo Escalona en el PS, ha adquirido un rol clave tras el estallido del caso Caval. Su ascenso coincide con la pérdida de influencia relativa de Rodrigo Peñailillo.
Publicado el 25.03.2015
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El pasado domingo el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy (PS), viajó hasta Temuco debido a la alerta roja declarada hace una semana por los incendios forestales que afectan al Parque Nacional Conguillío y a la Reserva Nacional China Muerta. Luego, ayer martes, desde la Onemi enfrentó la situación generada por la tormenta eléctrica y el temporal que afectó al norte y centro del país. Es decir, Aleuy ha estado dedicado a sus funciones de subsecretario del Interior. Pero en la trastienda -aunque de manera cada vez más visible- destina una porción de su tiempo a jugar un rol clave en la crisis que vive La Moneda tras el estallido del caso Caval y de la ramificación hacia el oficialismo del caso SQM. 

Fue el pasado domingo en una entrevista en Canal 13 donde abordó el escenario político actual y afirmó que “hay que investigar todo, porque las sociedades no se sostienen sin justicia”. Este tipo de entrevistas, con un tono más político, las ha realizado de manera profusa en los últimos días. Ha estado en las radios Bío Bío, Cooperativa y ADN. Quienes le llevan la cuenta enumeran cuatro apariciones públicas abordando el escenario político solo en la última semana y entregando el mensaje de que “las instituciones deben funcionar” (suerte de “mantra” que debutó en el gobierno de Ricardo Lagos). Esto, sin contar sus actuaciones dentro del ámbito “técnico” de su gestión.  Aleuy es de la lógica de que ante este tipo de situaciones, “si alguien está involucrado tiene que enfrentar la justicia”, como le han escuchado estos días en su círculo. Por esto, ése sería el mensaje que continuaría entregando a través de los medios de comunicación.

Este rol, comentan en el Ejecutivo, se debería  a que desde que llegó de sus vacaciones y estuvo como ministro subrogante en reemplazo de Rodrigo Peñailillo, asumió un rol más político, que no abandonó dadas las circunstancias de crisis que vive el gobierno y que requieren de figuras con oficio.

Además, Aleuy es el personero de La Moneda con las mejores redes de contacto en el sistema político. Tiene una llegada inmejorable con lo que se conoce como la “antigua Concertación”; figuras como el ex Presidente Ricardo Lagos, Enrique Correa y José Miguel Insulza depositan en él las esperanzas de que el duro momento que vive el oficialismo pueda ser resuelto razonablemente.

A esto se suma su estrecha y antigua relación con Camilo Escalona, una de las figuras centrales del PS. El ex senador se enfrentará el próximo 26 de abril a Isabel Allende en la interna que definirá al próximo presidente del Partido Socialista. En caso de ganar Escalona, la apuesta es que planteará a La Moneda su mirada crítica de lo que ha sido la conducción del gobierno, incluso previa al estallido de los escándalos por las denuncias de irregularidades.

De ganar Escalona la interna del PS, el poder de Aleuy dentro de La Moneda sólo se acrecentará, apuestan quienes observan de cerca los acontecimientos. Además, en el socialismo no se olvida que Aleuy también fue durante años una de las personas en cuyo criterio más confiaba la propia Bachelet. “Durante su primera campaña presidencial, la Presidenta decía que hablar con Aleuy era, en términos políticos, casi lo mismo que hablar con ella”, comenta un ex miembro del comando.

La creciente influencia de Aleuy también tiene otra explicación: el debilitamiento de Peñailillo en el bacheletismo a raíz del caso Caval. Incluso cercanos al ministro del Interior reconocen que su postura “implacable” frente a Sebastián Dávalos, a quien virtualmente obligó a renunciar, le generó costos. En el entorno de la Presidenta no existe una crítica unánime respecto de la actuación del primogénito de Bachelet. Para algunos, como su abuela Ángela Jeria, se sostiene en La Moneda, la situación no tenía la gravedad que se ha instalado y que un mejor manejo político y comunicacional en Palacio habría terminado por escribir una historia distinta.

“Antes, para enviarle un mensaje a la Presidenta, la única ruta posible era pedirle una audiencia a Peñailillo. Hoy se puede conseguir lo mismo hablando con Ana Lya Uriarte (jefa de gabinete de la Mandataria) o con Aleuy”, explica un influyente diputado del bloque PS-PPD, describiendo cómo el acceso a Bachelet se ha “diversificado” en el último par de meses. La crítica pública de Escalona a Peñailillo respecto de su manejo del caso Caval es otro ingrediente que no debe quedar fuera del análisis.

La compleja situación en La Moneda

“Nerviosismo e incertidumbre”. Así definen en en el oficialismo el ánimo que existiría al interior de La Moneda tras conocerse los nexos del subsecretario de Gobierno, Rodolfo Baier, con la periodista Cristina Zuñiga, socia de la consultora Pecado Kapital, querellada por el Servicio de Impuestos Internos (SII) por labores que no se habrían realizado y que fueron pagadas por SQM como aportes irregulares a la campaña del ex candidato a senador Pablo Zalaquett. Además, el SII presentó ayer una denuncia con boletas que tienen que ser investigadas, una de las cuales pertenece a Baier. Este hecho, según explican en la Nueva Mayoría, habría aumentando la tensión que ya venía arrastrándose en el Ejecutivo tras el caso Caval.

“Tenemos un problema severo, lo dije en su oportunidad, no he cambiado de opinión”, explica a “El Líbero” el diputado y presidente del PS, Osvaldo Andrade.

Frente a este panorama, en el oficialismo afirman que el Gobierno no descartaría un cambio de gabinete con eventuales ajustes en el comité político, conformado por los ministros Rodrigo Peñailillo (Interior), Álvaro Elizalde (Segegob) y Ximena Rincón (Segpres). Esto, debido a la “magnitud” de la situación actual. Incluso, se habría vuelto a hablar de la posibilidad de que el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, al dejar su cargo, ingrese al gabinete de Bachelet, en reemplazo de Peñailillo.

Sin embargo, el eventual ajuste ministerial no sería de inmediato. Esto, debido a la incertidumbre de la situación actual.  En el oficialismo comentan que “no hay conocimiento de cuánto vaya a durar este escenario ni qué otros funcionarios públicos pudiesen estar involucrados”. De esta manera, es que el Ejecutivo optaría por no “apresurarse” ante un ajuste ministerial.

 

FOTO: AGENCIA UNO