A diferencia de las mediciones anteriores, que eran planificadas por el INE, la del pasado miércoles fue una promesa de la candidata Bachelet en 2013, quién desoyó la recomendación de una comisión internacional que concluyó que los datos del censo de 2012 se podían utilizar. Los resultados de la encuesta hecha el 19 de abril se darán a conocer en diciembre, justo el mes en que se realizaría la segunda vuelta presidencial.
Publicado el 22.04.2017
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El pasado miércoles 19 de abril se realizó el Censo abreviado en el país, bajo la modalidad “de hecho”, que consiste en hacer la encuesta durante un solo día y con más de 530 mil censistas.

Para ello se declaró feriado nacional irrenunciable, y la polémica ha estado centrada en las zonas que no fueron censadas -como Temucuicui, en la Araucanía-, y en el cuestionario, que tuvo 21 preguntas, solo la mitad de las 42 que tiene un Censo completo.

La Presidenta Michelle Bachelet aseguró que la medición, que costó $50 mil millones y en la que participó como censista, fue un éxito, y que la información recopilada será “vital para la marcha y el progreso del país, porque nos va a permitir actualizar nuestras políticas públicas, nuestras estadísticas, primero que nada, y de ahí sacar conclusiones de políticas públicas indispensables”.

Una mirada diferente tiene el ex director del Instituto Nacional de Estadísticas, Juan Eduardo Coeymans, quien afirma que el Censo abreviado, que no se hace en ningún país del mundo, no midió aspectos relevantes, como la religión o credo, el estado civil de las parejas, la discapacidad, o preguntas sobre desplazamientos.

El Censo prometido por Bachelet en campaña que podría ser usado contra Piñera

El origen de este Censo ha estado envuelto en la polémica, y su resultado final, que se entregará en diciembre, según prometió la propia Mandataria, podría desencadenar otro litigio político. Ello porque los datos se entregarán en diciembre, justo en la parte final de la elección presidencial, que tendrá su primera vuelta el 19 de noviembre y tiene prevista una segunda vuelta para el 17  de diciembre.

“Lo que viene es reunir, sistematizar y procesar los datos. Y esperamos que en los próximos 8 meses –o sea, pensando en diciembre del 2017-, podamos comunicar a la ciudadanía las primeras estadísticas generales”, dijo Bachelet.

De tener cifras comparativamente mejores (en cobertura y precisión) que las del Censo de 2012 que hizo el gobierno de Sebastián Piñera, el gobierno podría utilizarlas como parte de la campaña oficialista. En caso contrario, si los resultados son similares o peores que su antecesor de 2012, hay margen para difundirlos después de resuelta la elección presidencial.

Pero, ¿cómo surgió la idea de hacer este Censo abreviado, inédito en el mundo?

A diferencia de los Censos anteriores, en que eran planificados por el INE cada 10 años, el del pasado miércoles se hizo fuera de todo calendario y por la decisión política de la entonces candidata presidencial.

En su programa de gobierno, Bachelet aseguró que era “imprescindible realizar un nuevo Censo. Para no repetir los errores del Censo 2012, debemos planificar su implementación con rigurosidad y el cuidado que amerita. Por ello, realizaremos un nuevo Censo en el próximo período de Gobierno”.

Tres día después de la primera vuelta, el 21 de noviembre de 2013, le puso fecha a su promesa: “El 2015 haremos un piloto y el 2016 el ejercicio del Censo, porque no sabemos cuántos somos realmente”. Todo quedó después para 2017, porque no se alcanzó a preparar para el año pasado.

La recomendación de la comisión internacional que Bachelet desestimó

Su afirmación la hizo el mismo día que una comisión internacional recomendara utilizar la información del Censo de 2012, ya que los datos de población y vivienda son “útiles”, y que “deben publicarse lo antes posible” y “de la manera más adecuada”.

Los integrantes de la comisión recomendada por el Banco Mundial y la Oficina de Estadísticas de la Unión Europea (Eurostat) aseguraron que no era necesario repetir el Censo, como recomendó antes un grupo de expertos locales, pero sí revisar los datos y acompañar la presentación de los mismos con la “documentación metodológica necesaria”.

“Constatamos que el porcentaje de datos faltantes para la mayoría de las variables del cuestionario es bajo. La tasa de no respuesta de las viviendas ocupadas y el porcentaje de viviendas desocupadas no están alejados de la experiencia de otros países”, dice el resumen del informe.

Sin embargo, la Mandataria insistió en que “si soy electa quiero dedicarme a prestigiar las instituciones de este país, porque si sabemos que tenemos instituciones sólidas y la información es la correcta, le hace bien al país”.

Ante la consulta de las recomendaciones de dicha comisión, afirmó: “¿Sabe por qué hay que hacer un nuevo Censo? Además de fortalecer el INE, porque yo creo que más allá del censo, no sabemos cuántos somos realmente”, recalcó.

A juicio de Bachelet, el caso del Censo “generó una vez más que la institucionalidad en Chile es tan débil, que las instituciones no están haciendo bien su trabajo, hay una falta de credibilidad en la política, en las instituciones políticas y más encima en el INE, que es un patrimonio nacional, también hay un cuestionamiento a la Casen”.

Es por ello que la candidata enfatizó que “si soy electa Presidenta voy a dedicarme a fortalecer y prestigiar, a represtigiar las instituciones en nuestro país, porque creo que la democracia es más sólida cuando todos sabemos lo que tenemos”.