Mientras que el PS apuesta por realizar primarias para las municipales, en la falange aspiran a la segunda vuelta. La DC se aferra a ese instrumento pues, así, no quedaría en tanta desventaja con el resto de la oposición. El escenario para el partido es complejo porque la izquierda no cede. Su otra opción sería ir solos, pero arriesgarían un número importante de alcaldes y concejales.
Publicado el 22.06.2018
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Hoy, de forma paralela, la ex Nueva Mayoría será testigo de dos cónclaves que se realizarán de manera independiente. Mientras en la Democracia Cristiana, Fuad Chahín y su nueva mesa asuman la dirección de la colectividad, el Partido Socialista realizará la Conferencia de Organización y Programa donde estarán presentes todas las fuerzas de izquierda, incluido el Frente Amplio. 

Y será en medio de este encuentro, donde el PS, liderado por Álvaro Elizalde, propondrá que se realicen primarias para las próximas elecciones municipales. Esperan, así, definir un candidato único por cada comuna luego de una elección donde participe toda la centroizquierda, desde la DC al FA.

De ser ese el camino, el PS, el PPD, el PR, el PC y el FA aventajarían a la DC, puesto que serían esos cinco los partidos pertenecientes a la misma esfera ideológica contra uno de centro.

Precisamente ese es el punto que complica a los habitantes de Alameda 1460. Y lo dejó explícito Chahín, incluso antes de que asumiera su nueva directiva. Fue así que declararon que uno de sus requisitos para ir juntos como bloque de centroizquierda para los comicios de 2020, es que apliquen un mecanismo de segunda vuelta para la elección de alcaldes.

En la DC aseguran que esa posibilidad facilitaría los acuerdos entre los partidos de oposición, sin necesidad de generar una coalición. “Si se tiene un instrumento de segunda vuelta, la oposición puede establecer como norma que apoya al más perfilado de sus candidatos frente a la derecha, y eso es un acuerdo práctico”, explica el experto electoral y ex secretario nacional de la colectividad, Víctor Maldonado.

Además, la segunda vuelta permitiría que todos los partidos puedan llevar sus propios candidatos, evitando las “peleas previas” para determinar a una sola carta.

Pero la idea no ha sido aceptada de buena manera por sus ex socios, que insisten en la opción de primarias. Es decir, según comentan en la oposición, la izquierda llama a la DC a sumarse a una nueva coalición, pero ya los notificaron que las municipales se definirán por un mecanismo que perjudica al partido liderado por Chahín.

De hecho, se han encargado de “recordarles” el mal desempeño electoral que obtuvieron al optar por el camino propio en las presidenciales y en las parlamentarias. “Me imagino que quieren seguir con una línea de ‘mejor solos’. Es algo que tienen meditar, porque no creo que les haya ido muy bien con esa línea”, dijo el presidente del PC, Guillermo Teillier.

Aun así, intentan busca acercamientos desde la izquierda, porque saben que necesitan “la cualidad” de centro que les imprime la DC como coalición.

DC sin pacto: perdería más de la mitad de sus alcaldes

Como la segunda vuelta para alcaldes no existe en el sistema, a la Democracia Cristiana solo le queda apostar a que haya un cambio legal al respecto. Pero, por ahora, no existe voluntad en los actores políticos para realizar esa reforma. De hecho, en Chile Vamos no se muestran dispuestos a apoyar ese cambio.

Por lo tanto, la otra opción de la DC sería ir solos para las municipales, lo que los deja prácticamente entre “la espada y la pared”, puesto que tampoco esa opción les da posibilidades de tener un buen desempeño electoral.

Y la nueva mesa directiva ya se puso como primer objetivo, para los próximos comicios, aumentar en, al menos un punto porcentual, en la elección de concejales, que es donde se ve el real peso electoral de los partidos.

Ya en las municipales de 2016, y en pacto con la Nueva Mayoría, la DC vio disminuido el número de sus alcaldes y concejales. Obtuvo 43 ediles, número por debajo del esperado. Y en concejales disminuyó 2,3 puntos en comparación a la elección de 2012.

El analista político, Mauricio Morales, afirma que el partido “ya pagó los costos” de haber ido sin sus pares de la Nueva Mayoría en las elecciones parlamentarias. Incluso en esa ocasión estuvieron en desventaja, pese a que por cada zona había más de un cupo para el Congreso. Situación que se vuelve aún más compleja para 2020 porque la elección de alcaldes es uninominal. “Sería un suicidio para la Democracia Cristiana competir en solitario, y ser la tercera o cuarta fuerza dentro de cada comuna o región”, afirma el experto.

El principal riesgo que enfrentaría la DC, en caso de competir en solitario, es mantener solo cerca de 10 alcaldías, siendo la mayoría de ellas en comunas más pequeñas, según dice el analista. Por el contrario, asegura que si genera un pacto, podría optar a mantener sus 43 cupos. “Dado que las acciones de la DC vienen a la baja, el partido deberá competir con pocos candidatos a fin de focalizar los recursos y ceder espacios para sus potenciales socios”, sentencia Morales.

En la misma línea, se sitúa Maldonado, quien afirma que la DC debe generar alianzas estratégicas para conseguir cifras positivas en los próximos comicios. “Si no hay segunda vuelta, la vía se hace más compleja, te obliga a acuerdos o, por lo menos, a lo que se llama pactos por omisión, que es un acuerdo. Pero es más violento, es más difícil”, señala.

Es este complejo escenario el que observan y conocen los ex socios de la DC. Pero, hasta ahora, más que posibles salidas, en el horizonte se ven condiciones que les pone la izquierda y que no favorecen al partido que, desde hoy, estará bajo el liderazgo de Chahín. Pero la colectividad, por ahora, se resiste. “No queremos ser el vagón de cola de una coalición de la izquierda”, dicen desde la Democracia Cristiana.