"El crecimiento económico requiere de valentía política", dice Luis Henrique Ball, liberal venezolano, miembro de centros de pensamiento de esa corriente. Sostiene que la clase económica de América Latina debe ser más activa y, sobre su país, cree que ya es muy tarde para que actúe la OEA.
Publicado el 18.06.2018
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Miembro de centros de pensamientos liberales como Atlas Network y Cedice, el venezolano Luis Henrique Ball participó en Santiago en el Latin America Liberty Forum. Pero no es su primera vez en el país. El también editor del portal Panam Post ha visitado Chile en diversas oportunidades por lo que conoce la realidad política y económica actual. En conversación con “El Líbero”, analiza el momento que vive Latinoamericana y el rol que deben asumir los políticos y los empresarios.

-¿Hoy en día ve una mayor estabilidad en la región?

 -Yo veo que América Latina ha tenido 20 años de fracaso, si miramos de finales de los 90 hasta ahora. Y eso se puede cuando viajas. Incluso Chile se ha quedado atrás, quizás la única excepción es Perú que ha tenido avances extraordinarios. Pero el caso chileno no lo veo tan estable. Veo que cada cierto tiempo, la izquierda propone una reforma constitucional y eso es peligrosísimo. Chile tiene un electorado enorme que es de una izquierda muy radical y eso se ataca de alguna forma, con políticas verdaderamente transformadoras.

Si Piñera, en su primer mandato, hubiera actuado de acuerdo con sus principios, creo que Chile habría avanzado más”.

-Pero no se puede evitar que un porcentaje importante de la población piense de cierta forma. ¿A qué políticas transformadoras se refiere?

-El crecimiento económico es básico y, a veces, el crecimiento económico requiere de valentía política. El Presidente Piñera tiene buenas ideas, pero su primer gobierno fue muy tímido, totalmente tímido. Y le abrió las puertas a un gobierno de Bachelet más radical. Si Piñera, en su primer mandato, hubiera actuado de acuerdo con sus principios, creo que Chile habría avanzado más. Y eso es lo que se requiere.

El crecimiento económico requiere de valentía política”.

-En Chile, a veces cuesta que la gente de derecha se asuma como tal. O se ponen “apellidos” como “derecha liberal”, “derecha social”…

Con esa actitud terminas aceptado de antemano argumentos falsos, como que si eres de derecha apoyas la dictadura o eres nazi. Pero Chile tiene una ventaja donde sí hay gente que defiende sus ideas. Pero lo que comenta es cierto. Un buen ejemplo es lo que hizo la centroderecha de Alemania luego de la Segunda Guerra Mundial. Ellos lograron dar con el término “economía social de mercado” de Ludwig Erhard que llegó, luego, a ser Canciller. Que dijo “te vamos a dar seguro de desempleo, pensiones, salud, pero no se puede intervenir en el mecanismo de precios, eso es sagrado y el derecho a la propiedad también es sagrado”.

“A Maduro ya no le importa que el mundo lo vea abiertamente como un dictador”

-¿Cree que la posibilidad de que la OEA suspenda a Venezuela del organismo pueda generar alguna reacción del gobierno de Maduro?

-El momento para actuar de la OEA fue cuando en Venezuela se corrompió el sistema electoral. Y cuando Chávez se apoderó del Poder Judicial. Pero eso fue bloqueado desde la OEA cuando estaba José Miguel Insulza. Por su ideología básicamente mató a la democracia venezolana.

-¿Hoy es tarde para actuar?

-Si la OEA hubiese actuado cuando los venezolanos protestaban en las calles, no toda la oposición estaba en el exilio, y el gobierno aun no había logrado la purga interna que realizó, incluso dentro del chavismo…  Pero ahora es muy tarde. A Maduro ya no le importa que el mundo lo vea abiertamente como un dictador, que Venezuela sea una nación paria. Él ya tiene todo el poder y el apoyo moral de Rusia y países como Irán, Cuba, etc. “Qué me importa la OEA”, esa es su actitud, qué le va a importar el aislamiento. A eso se suma el narcotráfico y el tráfico de combustible. El único lenguaje que entiende este tipo de personas, que están involucradas en acciones como éstas, es la fuerza o un acorralamiento tal que literalmente les impida disfrutar de los beneficios que esto les trae.

-¿Entonces para usted el camino es una acción militar?

-No lo descarto. La otra salida, que puede tener consecuencias humanitarias en el corto plazo, pero que puede provocar un cambio de gobierno, es que Europa aplique sanciones tan severas como las americanas. Ahí puede ser que, internamente, algunos personajes del régimen busquen un entendimiento y saquen a Maduro.

“El cambio se puede empezar a lograr si los empresarios cambian de actitud en toda en América Latina”

-¿Qué responsabilidad le asigna a la clase política de latinoamérica ante situaciones como estas?

-No solo la clase política, también la clase empresarial tiene responsabilidad. Lamentablemente, en Venezuela y también en Chile se ha dado situaciones similares. Según he oído en conversaciones con chilenos, cuando la izquierda empieza a tomar el poder, hay algunos empresarios que piensa “no importa porque yo tengo un amigo en el gobierno y tengo acceso para que me solucionen mis problemas”. Entonces, ¿qué pasa con el resto de la política, la macroeconomía? La clase empresarial empieza, como ha pasado recientemente en Chile con los escándalos, a financiar a los dos lados. Eso termina siendo un suicidio de la clase empresarial y ellos influyen mucho sobre la actitud del político, ya sea de derecha o de izquierda.  El cambio se puede empezar a lograr si los empresarios cambian de actitud en toda en América Latina.