José Ramón Valente y Cecilia Cifuentes creen prudente un alza del gasto público del 4-5%, pero Joseph Ramos estima que puede subir hasta 8%.
Publicado el 29.09.2014
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Mañana la Presidenta Michelle Bachelet dará a conocer el presupuesto fiscal para 2015, y varios economistas consultados por “El Líbero” hacen sus estimaciones sobre lo que sería más conveniente para la economía nacional, que está en desaceleración.

Tomando como contexto que este año el crecimiento sería de alrededor de 2%, y que el Banco Central estimó para el próximo año un crecimiento del PIB entre 3 y 4%, hay quienes sostienen que el gasto fiscal no debería crecer mucho más que eso, y lo sitúan entre un 4 y 5%, según los economistas José Ramón Valente, de Econsult, y Cecilia Cifuentes, economista senior del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), respectivamente.

En cambio, el doctor en economía y profesor de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, cree que el alza del gasto debería estar entre un 7 y 8%. Su estimación va en la línea con los parlamentarios de la Nueva Mayoría, que han planteado un alza similar, lo que significaría pasar de los US$ 64 mil millones de este año a un rango de entre US$ 68 y 70 mil millones. Aunque para el senador Ricardo Lagos Weber, presidente de la comisión de Hacienda del Senado, el gasto debería estar más cerca del 10%, con un techo de US$ 72 mil millones.

Advertencia por inflación

Valente sostiene que una expansión por sobre 5% aumentaría la inflación, lo que no es conveniente para los consumidores ni para la estabilidad macroeconómica del país. Su argumento es que el mayor gasto público sería utilizado por las empresas importadoras para mejorar sus utilidades, las que han estado bajas por la desaceleración económica y por el alza del dólar, que pasó la barrera psicológica de los $600 y podría llegar a $630 según estimaciones del mercado.

“La expansión del gasto más allá del 5% me parecería alto porque tenemos proyecciones de crecimiento que se irán ajustando al 3%. Si el Gobierno hace una política expansiva se irá a precio de los productos y servicios”, advierte el socio de Econsult.

Cecilia Cifuentes también comparte la preocupación por las consecuencias de un aumento del presupuesto público por sobre el 4%, pero plantea que los recursos no se pueden gastar en fines distintos para los que se hizo la reforma tributaria –promulgada por la Presidenta el viernes-, que son mejorar la educación, la salud, la previsión social y reducir el déficit estructural, y en ninguno de los tres primeros objetivos hay proyectos de ley aprobados.

A su juicio, es “bastante absurdo” hacer una reforma para reactivar la economía que se desaceleró precisamente por la reforma, porque para eso lo mejor hubiera sido no hacer los mayores cambios tributarios en 30 años, como los bautizó el ministro de Hacienda, Alberto Arenas.

“El gasto debiera crecer en torno a lo que permiten los parámetros estructurales de fin de tendencia y del precio del cobre, eso permitiría un crecimiento del gasto público del 4%, no más allá”, plantea Cifuentes, quien añade que los recursos que se recauden de la reforma debieran ir a reducir el déficit estructural, y el resto debiera quedar reservado para cuando se aprueben los proyectos emblemáticos de educación, salud y previsión.

Alto gasto fiscal no reactivaría la economía

Joseph Ramos defiende el incremento de un 7-8% porque, si bien la situación económica actual es “seria”, no está en recesión, lo que no hace necesario un alza de dos dígitos. El profesor de la U. de Chile aclara que una expansión del gasto público reduce el gasto privado, que es el principal motor para reactivar la economía.

“El problema que le veo a un gasto de dos dígitos es que se usaría una artillería bien fuerte para una situación económica preocupante, pero que no es grave. Puedo entender la lógica del gobierno de evitar que el resfrío pase a pulmonía, pero mi evaluación es que la desaceleración va a tocar fondo este tercer trimestre”, explica Ramos.

En ese sentido, la investigadora de LyD añade que en economías abiertas, como la chilena, el gasto público sustituye el gasto privado, por lo que no tiene mayor impacto reactivador.

Déficit fiscal

La reforma tributaria contempla recaudar el próximo año el 0,8% del PIB, cifra superior al 0,29% de este año, que serán alrededor de US$ 800 millones. Los mayores recursos le permitirían al Gobierno aumentar el gasto fiscal por sobre la tasa de crecimiento de entre 3 y 4% del próximo año sin afectar mayormente el déficit fiscal estructural y efectivo, que este año estaría en 1,2% del PIB y 2%, respectivamente.

Ramos sostiene que el gobierno puede usar los Fondos de Estabilización Económica y Social, que supera los US$ 15 mil millones, para suplementar ingresos el próximo año, en caso de que haya menor recaudación o bajo precio del cobre.

El economista explica que si el Ejecutivo quiere ir reduciendo el déficit desde el próximo año debiera tener un presupuesto más bajo, pero si lo quiere hacer más adelante entonces podría ser más expansivo en 2015 y restrictivo después.

 

FOTO: SEBASTIÁN RODRÍGUEZ/AGENCIAUNO