Director de think tank y debate por Manifiesto Republicano: “Si queremos una centroderecha más unida, la libertad es el punto de unión de todas las corrientes”

Andrés Barrientos, líder de Fundación Ciudadano Austral, analiza de manera crítica el documento firmado por los senadores Andrés Allamand y Hernán Larraín: "Me preocupa que se siga corriendo el eje en la centroderecha de tal manera que la promoción y defensa de una sociedad libre y responsable queden aminorados en un segundo plano para...
Andrés Barrientos, líder de Fundación Ciudadano Austral, analiza de manera crítica el documento firmado por los senadores Andrés Allamand y Hernán Larraín: "Me preocupa que se siga corriendo el eje en la centroderecha de tal manera que la promoción y defensa de una sociedad libre y responsable queden aminorados en un segundo plano para tomar posturas más comunitaristas".
Publicado el 13.03.2017
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Los senadores Andrés Allamand (RN) y Hernán Larraín (UDI) junto a un grupo de personalidades y académicos -entre ellos el ex contralor Ramiro Mendoza– presentaron el documento “Manifiesto por la República y el buen gobierno” (una invitación a pensar), que entrega elementos para una respuesta política al Chile de la actualidad y proyectarla hacia adelante.

01 Andrés BarrientosEl director Ejecutivo la Fundación Ciudadano Austral, Andrés Barrientos (en la foto), analizó junto a “El Líbero” el texto, que entrega ideas para un eventual futuro gobierno de centroderecha. El ingeniero considera que este documento no debiera ser una guía, “sino más bien un documento para apelar a una discusión con los sectores moderados de la centroizquierda, para la búsqueda de los consensos perdidos en la acción política, por ejemplo recuperar aquello que en otras partes del mundo ha hecho la socialdemocracia, y que hoy la extrema izquierda ha dejado relegado a sectores moderados, en esto, este documento es buen insumo para aquellos socialdemócratas que perdieron el rumbo”.

– ¿Qué le parece el “Manifiesto Republicano” firmado por los senadores Allamand y Larraín? 

– Creo que parte de la derecha chilena este último tiempo ha ido cediendo paulatinamente en tanto a los diagnósticos sobre la sociedad que ha hegemonizado la izquierda en las calles, en la universidades y en vastos sectores de la sociedad civil; este manifiesto es una constatación de ello. Considero que este documento no debería ser una guía para el actuar de la centroderecha, sino más bien un documento que debería involucrarse para apelar a una discusión con los sectores moderados de la centro izquierda para la búsqueda de los consensos perdidos en tanto a la acción política; por ejemplo recuperar aquello que en otras partes del mundo ha hecho la socialdemocracia, y que hoy la extrema izquierda ha dejado relegado a sectores moderados. En esto el documento es buen insumo para aquellos socialdemócratas que perdieron el rumbo. Valoro que se señale que lo público no debe agotarse en lo estatal y que además se señale que la inmigración es un aporte junto con las iniciativas de sociedad civil quienes dan riqueza al país. Lo que me preocupa es que se siga corriendo el eje en la centroderecha de tal manera que la promoción y defensa de una sociedad libre y responsable queden en un segundo plano para tomar posturas más comunitaristas; la derecha en ello tiene que tener un valor ancla y es la primacía del individuo como ente cooperador por sobre lo colectivo, como ha sido tradición en el éxito que nos ha llevado a ser uno de los países con mejor calidad de vida de América Latina.

– ¿Qué propone para mejorar ese escenario?

– En primer lugar, mi crítica pasa porque no veo que exista una genuina deliberación. Este debiese ser un documento de discusión desde el mundo de los partidos políticos, las organizaciones de la sociedad civil y los independientes -que no son pocos- que creen en una sociedad libre. En ello no he visto un llamado a discutir, sólo un par de artículos de los sectores que avalan este documento y personeros cercanos a los intelectuales que están tras la elaboración de este. En segundo lugar, soy un convencido que los sectores tradicionales que han hecho a la centroderecha un bloque que puede dialogar son los liberales y conservadores, quienes han aunado esfuerzos tras los conceptos de la responsabilidad individual. Sin duda, debemos mirar nuestra historia, mirar el futuro y actuar con claros principios y valores frente al nuevo escenario político que atraviesa nuestro país. Es decir, atrevernos a desafiar lo hegemónico, ir a contracorriente del pensamiento colectivista, creo que la gran batalla futura pasa por ahí y no sólo con un documento como este, sino que lo que le ofreceremos a los chilenos debe tomar aspectos contraculturales, y en ello se debe trabajar en torno a la libertad y la responsabilidad.

– ¿Qué propuestas deberían tener un impacto en el debate programático de las próximas elecciones?

– Quiero aclarar respecto al documento que, hablar de principios y valores no puede ser una especie de lista de supermercado, y en eso estoy de acuerdo con el diagnóstico de la historiadora Valentina Verbal (Columna de “El Líbero”: Comunitarismo en la Derecha, ¿de qué estamos hablando?) Ahora bien, centrándonos en el debate programático la pregunta de fondo es situar la discusión entre lo individual versus lo colectivo; si queremos una centroderecha más unida, la libertad es el punto de unión de todas las corrientes predominantes. No podemos estar hablando que se debe educar para la democracia, cuando el principal rol, por ejemplo de una Constitución, debe ser el resguardo de los individuos de la nación ante el poder político. Nosotros como sector creemos que las personas tienen dignidad y que el poder político debe limitarse, eso es una premisa que incluso los padres fundadores de los Estados Unidos dejaron como legado para el mundo. Una vez entendido el valor de la libertad en esta discusión se debe confeccionar un programa, con ejes claros y que se marque la diferencia respecto a nuestros adversarios sobre el Chile moderno que necesitamos, y para ello se hace necesario voluntad política y técnica.

 

– ¿Cuál es el desafío de la oposición para instalar sus temas sobre la mesa y generar un impacto en la ciudadanía?

– La oposición debe llamar a la reflexión no sólo en las altas esferas, sino también a través de todas las organizaciones de la sociedad civil afines y el mundo independiente, de esa forma articular una posible acción política concertada, creando hitos políticos y rituales, como se hace en algunos países donde la derecha es muy fuerte, por ejemplo un día de la libertad de enseñanza, día de la liberación fiscal, día de la vida y la familia, etc. A modo de elaborar patrones para crear hegemonía, eso que la izquierda ha comprendido muy bien. Por ende creo que un programa de gobierno debe ser una definida alternativa al poco prolijo gobierno socialista actual. El desafío en estas semanas debe extenderse y debatir, ampliar la difusión de un documento como este en centros de estudios, partidos políticos y, en general, en la élite que está interesada en los grandes temas del futuro del país; de lo contrario, todos los esfuerzos no traspasarán las barreras culturales y continuará siendo un documento que quedará en el olvido.