La Universidad de Las Américas aportó el 50% del financiamiento de la primera cinta chilena en ganar un Oscar. El otro 50% correspondió al Estado, a través de Corfo y del Ministerio de Cultura.
Publicado el 01.03.2016
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Gabriel Osorio (31) necesitaba hacer realidad un proyecto que tenía en mente desde su adolescencia. La historia del exilio de su abuelo paterno después del Golpe Militar, que en un guión original había bautizado como “la maleta”, finalmente la comenzó a trabajar en el año 2010. El director de “Historia de un Oso” -licenciado en arte de la Universidad de Chile y ganador del premio Oscar como mejor cortometraje animado- era profesor de taller de 3D de la carrera de animación digital en la Universidad de Las Américas (UDLA), clases que sigue impartiendo hasta el día de hoy.

Junto a Patricio Escala -el productor general del cortometraje-, necesitaban un socio para poder conseguir financiamiento y así poder realizar sus proyectos audiovisuales. Así lo recuerda Sergio Díaz, director de la Escuela de Diseño y Animación Digital de la UDLA: “Gabriel nos pidió que como universidad lo apoyáramos para conseguir un fondo concursable del Consejo Nacional de Televisión”.  De esta manera nació esta alianza entre los realizadores y la universidad -que tuvo como primer resultado la serie animada infantil Flitos– y que continuó con “Historia de un Oso”, la primera producción chilena en ganar un premio Oscar.

UDLALa Universidad de Las Américas se está preparando para comenzar el año académico el próximo 15 de marzo. Lo que más se ve en los pasillos, son auxiliares haciendo aseo. Y en medio de salas vacías, sólo una tiene actividad. Es la de la productora Punkrobot Studio”, que en realidad es una sencilla sala universitaria, facilitada por la universidad, donde el equipo liderado por Gabriel Osorio y Patricio Escala, dio vida a este cortometraje de poco más de 10 minutos, pero que costó más de cuatro años de intenso trabajo.

“Ellos montan su productora acá y la universidad les proporciona parte del equipamiento. Y por contrapartida, tanto Gabriel como Pato, se transforman en asesores de la carrera y así  tomamos decisiones en conjunto. Ese es el modelo de trabajo”, señala el director de la escuela Sergio Díaz (que aparece a la izquierda de la fotografía junto a la rectora de la UDLA, Pilar Armanet, y a los realizadores de la película) . En este convenio, el primer requisito es que los proyectos que realicen los productores sean culturales y que proporcionen un aporte real a la sociedad. Además Osorio y Escala trabajan con los estudiantes, tal como sucedió con el premiado cortomatraje, donde dos ex alumnos de la UDLA participaron en la última etapa de la producción.

“Por la manera en que se gestionan los proyectos, en una universidad pública Historia de un Oso no hubiese sido posible”

Tanto Gabriel Osorio como Patricio Escala, son profesores titulares de la UDLA. Incluso el productor de “La Historia de un Oso” es el coordinador de la carrera de animación digital. La universidad financió el 50% de los 40 mil dólares que costó la producción del cortometraje, mientras que el otro 50% provino de aportes del Estado, a través de Corfo y del Ministerio de Cultura. Este 50% de financiamiento por parte de la UDLA corresponde a infraestructura: los realizadores no pagan arriendo por la sala que utilizan y ocupan parte del equipamiento técnico de la universidad.

“Qué bueno saber que tenemos creadores tan buenos con apoyo del Estado”, señaló el lunes la Presidenta Michelle Bachelet. Sin embargo, no se refirió a la alianza con la Universidad de Las Américas. Sobre esta falta de reconocimiento a la inversión privada, el director de la carrera de animación digital de la UDLA señala que “sólo me conformaría que se pusiera más atención en lo que se está haciendo en las universidades que no son públicas”. Sergio Díaz agrega que “por la manera en que se gestionan los proyectos, Historia de un Oso en una universidad pública no hubiese sido posible. Aquí cuando alguien crea un proyecto, se mueven los recursos y se hacen las inversiones”.