En conversación con “El Líbero”, Alberto Precht se refiere al uso del avión Gulfstream IV de la FACh para que la Mandataria fuera a Brasil a presenciar el partido de la selección chilena de fútbol. “El gastar recursos públicos para esa actividad es lo que parece ser cuestionable”, dice.
Publicado el 12.10.2017
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“Nos parece una polémica bastante menor. En todo caso señalar que la Fuerza Aérea de Chile tiene un plan anual de vuelos que establece un costo y los viajes presidenciales se enmarcan dentro de ese costo”, dijo la vocera de Gobierno, Paula Narváez, tras las críticas en contra la Presidenta Michelle Bachelet por el costo del viaje que realizó el martes a Sao Paulo para ver la derrota de la selección chilena de fútbol ante Brasil por las eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018.

Los reproches se dan luego que la Mandataria, junto a su equipo de comunicaciones y seguridad, tomaran el avión Gulfstream IV de la FACh para ir a Brasil, ya que el trayecto habría costado -según Radio Bío Bio-, alrededor de $35 millones de pesos. Cifra que, teniendo en cuenta que no fue una visita de Estado o de misión diplomática, hoy está en la mira de la Contraloría General de la República, dado los precedentes que existen sobre uso de medios militares para viajes de autoridades con fines que se alejan de las responsabilidades del cargo que ocupan.

En conversación con “El Líbero”, el director ejecutivo de Chile Transparente, Alberto Precht, explica que “el gastar recursos públicos para esa actividad es lo que parece ser cuestionable”. Además sostiene que “el análisis que hay que hacer es si finalmente correspondía o no este viaje a las labores propias de la Presidenta de la República.”

– ¿Corresponde hacer uso de estos recursos para este tipo de viajes?

– Bueno, yo creo que en general la Presidencia de la República y todos los organismo del Estado tienen que ser profundamente cautos al momento de analizar este tipo de actividades para evitar este tipo de comentarios posteriores o que efectivamente que estos recursos no tengan usos públicos, que es lo que podría ser cuestionable en este caso. Habría que preguntarse: ¿Existe un fin público en un viaje de la Presidenta para ver a la selección nacional o no existe? Eso es lo que hay que contestar.

– Las críticas surgen dado que no es una visita de Estado, sino que se atribuye a la cercanía que tiene la Mandataria con los jugadores de la selección…

– En ese caso podría haber sido la ANFP que es un ente privado -todos entendemos y sabemos cómo se maneja el fútbol-, la que podría perfectamente haber invitado a la Presidenta. Aunque yo entiendo que por razones de seguridad la Presidenta no puede viajar en cualquier avión, aunque hay presidentes de la región que muchas veces lo han hecho en aviones particulares o comerciales incluso para actividades de Estado. Pienso que el análisis que hay que hacer es si finalmente correspondía o no este viaje a las labores propias de la Presidenta de la República.

– ¿Entonces, habría sido más recomendable que financiara ella el viaje?

– O haberlo hecho en el mismo chárter de la selección o con los directivo de la ANFP. Hacerlo de alguna mejor forma para que no se diera este tipo de comentarios, sabiendo que para la selección -al parecer- era muy importante que estuviera la Presidenta de la República. Ahora, pienso que para cualquier seleccionado nacional es muy importante que la primera autoridad del país lo esté apoyando, pero el gastar recursos públicos para esa actividad es lo que parece ser cuestionable.

– No es primera vez que se investigan usos de medios militares para viajes de autoridades…

– Si, eso claramente es lo que se debe evitar. Chile en general, sus Presidentes de la República y sus autoridades son bastante austeras, no solamente a nivel regional, sino a nivel mundial. Es algo que siempre ha sido un distintivo entre nuestras autoridades: no se compran autos de gran lujo, uno se puede encontrar con ellas en la calle y no se hacen grandes banquetes u ostentaciones cuando vienen visitas extranjeras. Por ejemplo, este no es un Estado que financia la visita del Papa, sino que solo lo protocolar, otros países lo hacen completamente. Entonces, en esa línea uno esperaría que hubiese existido un razonamiento en ese caso; decir cómo va a ser percibido esto y luego, si finalmente correspondía o no a una actividad que es propia del cargo. Ese es un análisis que tiene dos interpretaciones. Yo entiendo que la del Gobierno es que sí, que es propio que la Presidenta pueda asistir a este tipo de actividades, pero eso creo que podría ser sin duda cuestionable.

– La ministra Narváez dijo que “nos parece una polémica bastante menor. En todo caso señalar que la Fuerza Aérea de Chile tiene un plan anual de vuelos que establece un costo y los viajes presidenciales se enmarcan dentro de ese costo”. ¿Es una explicación suficiente?

– Acá podríamos hablar de un razonamiento distinto al que uno podría hacer en cuanto al uso de los recursos públicos y en eso yo concuerdo con la ministra, pero que exista un fondo que se pueda gastar… hay fondos que se pueden no ejecutar, sin duda, y si había holgura en ese fondo no tendría por qué gastarse con esos fines, ya que fue gasto para el Estado y no ahorro para el Estado.

– Pero, ¿es recomendable que un Presidente vaya a una actividad de este tipo fuera del país en un avión de la FACh?

– Pienso que el viaje de la Presidenta se podría haber evitado. Muy distinto es si es una final donde normalmente van los Presidentes de las dos selecciones que están jugando o el presidente de la FIFA, porque es una actividad que tiene un carácter más bien oficial; pero en este caso, la verdad que yo dudo que hayan asistido altas autoridades de Brasil, por ejemplo, no sé si el Presidente (Michel) Temer asistió -entiendo que no-, y claramente hace que esa decisión sea cuestionable en cuanto sea correcto o no.