El parlamentario de la región de O'Higgins cree que no hubo comunicación entre quienes estaban en la línea operativa -Bomberos, Conaf y la Onemi- y el ministerio del Interior, provocando un "vacío tremendo". Lo atribuye a la falta de liderazgo del Intendente Pablo Silva (PS) y a las autoridades regionales.
Publicado el 02.02.2017
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“Yo he estado ahí desde el día uno; el incendio partió al lado de mi casa, que se encuentra en Rincón de Yáquil a 14 kilómetros de Santa Cruz”, dice el diputado de la Región de O’Higgins Sergio Espejo a “El Líbero”. El parlamentario del distrito 35 ha estado desde que comenzaron los incendios en una de las zonas más afectadas por la catástrofe.

Espejo cree que en el caso de su región “quedó en evidencia la debilidad del gobierno interior, la falta de conducción por parte de la Intendencia, la aproximación desarticulada de las principales autoridades sectoriales y un verdadero vacío de poder” y apunta directamente al Intendente, Pablo Silva (PS), ya que según dice “careció de liderazgo”, porque se produjo un vacío entre el trabajo operativo en la zona de Bomberos, Conaf y la Onemi con el ministerio del Interior. Esto, asegura, es responsabilidad “de la Intendencia y del gobierno regional”.

– ¿Qué evaluación tiene sobre cómo se enfrentaron los incendios en su región?

– En el caso de la Sexta Región quedó en evidencia la debilidad del gobierno interior, la falta de conducción por parte del Intendente, la aproximación desarticulada de las principales autoridades sectoriales y un verdadero vacío de poder. Teníamos una acción operativa en la línea de fuego a cargo de Bomberos, Conaf y la Onemi que estaban haciendo el trabajo, pero sobre ellos un vacío muy grave, no sólo de coordinación, sino también político, que permitió el golpe al gobierno por parte de los alcaldes de oposición. Ese vacío sólo vino a ser suplido o cerrado cuando el mando en la región fue tomado por el ministro de Agricultura -delegado por la Presidenta Bachelet- y por el general de Ejército Juan Núñez, como general a cargo de la zona de catástrofe.

– Sus criticas apuntan al Intendente, ¿no se hizo cargo del problema que se vivía en la zona?

– Careció del liderazgo y de la capacidad de conducción y articulación que son indispensables para gestionar una crisis de gran envergadura. Entre el trabajo operativo en la linea de fuego -a cargo de Confaf, Bomberos y la Onemi-, y el ministerio del Interior en Santiago, se produjo un tremendo vacío al medio, que es el vacío de conducción de la Intendencia y del gobierno regional. Eso dificultó una reacción con la contundencia que se requería, además evidentemente restó o privó al ministerio del Interior del grado de información necesario para adoptar decisiones más contundentes.

– ¿Eso pasó sólo en la Región de O’Higgins o también en las otras regiones afectadas?

– Lo desconozco, ellos están en una etapa distinta en este momento, que es de lucha directa contra el fuego; y cuando el fuego se propaga hacia sus regiones la experiencia que habíamos vivido en esta región ya había advertido a todo el sistema de gestión sobre la forma correcta de proceder, de hecho los decretos de zona de catástrofe fueron dictados con gran rapidez en las otras zonas afectadas, así que son situaciones distintas.

– Se ha cuestionado al gobierno por su “tardía” reacción, ¿eso tiene que ver con la falta de comunicación con los gobierno regionales?

– Estimo que en el caso de mi región la responsabilidad fundamental en la falta de contundencia de la respuesta radica en el hecho de que ni el Intendente ni su equipo directo alertaron como correspondía al gobierno nacional sobre la magnitud de lo que se estaba viviendo. Se confundieron en recorrer el terreno incansablemente, olvidándose que la tarea principal de quien conduce es precisamente esa: coordinar, articular, liderar y, por su puesto, alertar a su superior de la magnitud de la dificultad y de los recursos que se necesitan.

– Usted que ha estado en la zona ¿le parece que hay “intencionalidad” en los incendios?

– Es una cuestión que investiga el Ministerio Público y las policías. Sabemos que un número importante de los incendios que hemos vivido son producto -probablemente- de negligencias. Los responsables deberán pagar por eso, ya sea personas naturales o personas jurídicas, pero todavía es necesario conocer el resultado de esas investigaciones. Uno no quisiera generar alarma innecesaria ni prejuzgar.

– ¿Cuáles son las medidas que se van a tomar en los próximos días?

– Lo fundamental en los días que vienen, y acá se juega mucho el capital político del gobierno, es evaluar de manera rigurosa los daños económicos y personales que se han generado producto de estos incendios y adoptar medidas que en su contundencia y oportunidad entreguen a la ciudadanía la tranquilidad de ser respaldados en un momento crítico. Quiero señalar que con un país cuya economía crece muy lentamente el impacto que estos incendios pueden tener de no adoptarse las medidas de reactivación indispensables y de reconstrucción, pueden ser muy fuertes.

– ¿O sea las próximas semanas serán claves para el gobierno?

– Es evidente que el gobierno ha sido y va a ser cuestionado por la velocidad de su reacción, más allá de cualquier análisis objetivo. El gobierno se juega parte muy significativa del capital político que aún posee en la oportunidad, la contundencia y suficiencia de las medidas que adopte para asegurar una pronta reconstrucción, recuperación productiva, y de las condiciones de calidad de vida de los vecinos afectados. Este va a ser quizás el test más importante que la Presidenta Bachelet va a enfrentar en el último año de su mandato.