Según el testimonio del comunero José Manuel Peralino -formalizado junto a la machi y a otras nueve personas por el delito de incendio con resultado de muerte de carácter terrorista-, la planificación del atentado ocurrió en la casa de la imputada, quien además concurrió al lugar de los hechos en una de las tres camionetas en que se movilizaron los atacantes.
Publicado el 04.01.2017
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“Yo fui a la reunión donde me invitó Francisca Linconao, eso fue el 3 de enero de 2013; cuando llegué ya había harta gente en el patio de la casa de la machi. Eran las 22.00 horas y parte de la misión era ‘recuperar tierras, ir a quemar la casa del campo del gringo‘. Ahí se acordó que entre las 23.00 horas y la 01.00 sería la hora para ejecutar el plan”. Así comenzó la planificación del ataque en contra del agricultor Werner Luchsinger y de su esposa Vivianne Mackay, según el relato del comunero José Manuel Peralino a la PDI. “Desde la casa de la machi nos fuimos todo el grupo divididos en tres camionetas en que habían llegado algunos comuneros, en las que íbamos como diez personas en cada una. En la que era de color rojo recuerdo que iba “El Alcalde” (José Sergio Tralcal Coche)  con la machi Francisca Linconao”, continuaba el testimonio de uno de los procesados por el macabro crimen ocurrido en la comuna de Vilcún, en la Región de la Araucanía, y que este miércoles cumple cuatro años.

Peralino contó que desde la casa de la machi se fueron en tres camionetas, donde iban 10 personas aproximadamente en cada una: “Todos andábamos con ropa oscura y guantes de goma y nos volvimos hacia la granja Lumahue, donde en la curva antes de llegar al portón principal de la casa del ‘gringo’ nos bajamos. Cuando estábamos adentro del fundo, saltamos los cercos del portón principal y nos repartimos las armas”.

Este relato, concordante con las diligencias realizadas durante la investigación de la Fiscalía, fue lo que gatilló que la machi Francisca Linconao, junto a otras nueve personas, fuera formalizada el 30 de marzo pasado en calidad de autora del delito de incendio con resultado de muerte de carácter terrorista y dejada en prisión preventiva. José Manuel Peralino fue el único de los imputados que quedó en ese momento con medidas cautelares de menor intensidad: arresto domiciliario total.

Luego de incendiar la casa del matrimonio Luchsinger Mackay y provocar su muerte, uno de los grupos escapó en dirección a la casa de la machi Francisca Linconao, donde quemaron parte de los elementos con los que cometieron el ataque.

La machi conocía muy bien a la pareja que murió calcinada en la granja Lumahue. Una de sus hermanas, Juana, trabajó por más de 50 años para la familia Luchsinger, realizando labores de asesora del hogar. Incluso ayudó en la crianza de uno de los hijos del matrimonio, Jorge Luchsinger. “Esto viene a confirmar -a pesar de la cercanía que tenía con nuestras familia- que ella sí colaboraba… o en este caso habría participado en el asesinato de nuestros padres”, señaló el mismo Jorge Luchsinger al Canal 24 Horas el día de la formalización de Francisca Linconao.

La machi, de 60 años, lleva nueve meses de prisión preventiva y actualmente cumple esta medida precautoria en el Hospital de Nueva Imperial. Pese a su carácter de imputada, debido a su estado de salud –lleva dos semanas en huelga de hambre líquida- fue visitada por el intendente de La Araucanía, José Miguel Hernández y por la subsecretaria del Ministerio de la Mujer, Bernarda Pérez, además de miembros del Colegio Médico y del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).

El intendente Hernández señaló que la visita junto a la subsecretaria fue un “gesto humanitario que el gobierno hace respecto a una situación que afecta a una autoridad ancestral de nuestra región. Su salud está en serio riesgo y hemos venido a expresarle nuestro deseo que ella entienda y sepa que no está sola”.

En la misma línea, el lunes el INDH emitió una declaración pública  para solicitar que se modifiquen las medidas cautelares de la imputada. “La privación de libertad que afecta a la machi se ve agravada por su delicado estado de salud, motivo por el cual ha debido permanecer internada en diversos recintos hospitalarios, lo cual, además, interfiere con el rol espiritual que tiene en su comunidad”, se señalaba en el comunicado. Además, el escrito decía que “toda persona imputada de un delito debe ser considerada y tratada como inocente, mientras no se dicte una sentencia condenatoria firme y ejecutoriada que establezca lo contrario”.

La declaración pública del Instituto Nacional de Derechos Humanos ocurre tres semanas después de que Francisca Linconao le enviara una carta a la Presidenta Bachelet pidiéndole que la ayudara para que pudiera esperar el juicio de este caso en libertad. “Yo he dicho y demostrado que estoy dispuesta a ir a juicio para probar mi inocencia, no me fugaré, porque soy inocente y porque soy una machi que tiene un rol que cumplir en este mundo, el cual es ayudar y sanar a quien me necesite”, fue parte de lo que le escribió a la Mandataria.

Una vez conocida la formalización de los acusados en esta causa, “El Líbero” realizó un reportaje audiovisual con la reconstrucción del crimen del matrimonio Luchsinger Mackay, con imágenes exclusivas desde un dron. Puede ser visto haciendo click en la imagen que está a continuación.