Coordinador de la reforma a la ley de migraciones que presentó Piñera en 2013: “Negarse a tramitar el proyecto fue la peor cara de la retroexcavadora”

En medio del debate sobre el tema migratorio, Joaquín Barañao sostiene que el nuevo gobierno debería retomar la reforma que en el año 2013 ya había superado su primer trámite legislativo. Acusa al gobierno de Bachelet de irresponsable y de “no haber hecho la pega”, al presentar un nuevo proyecto a sólo cinco meses de finalizar su mandato:...
En medio del debate sobre el tema migratorio, Joaquín Barañao sostiene que el nuevo gobierno debería retomar la reforma que en el año 2013 ya había superado su primer trámite legislativo. Acusa al gobierno de Bachelet de irresponsable y de “no haber hecho la pega”, al presentar un nuevo proyecto a sólo cinco meses de finalizar su mandato: “En asuntos migratorios hoy estamos más atrás de lo que estábamos al final del gobierno de Piñera”.
Publicado el 05.03.2018
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Hoy existen en el Congreso dos proyectos que buscan modificar la antigua Ley de Migración que rige en nuestro país desde 1975 y que además es la más antigua del continente. Y con un fenómeno de inmigración que ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos años -triplicándose el número de extranjeros en Chile en la última década- existe un consenso de que es urgente modificarla.

El futuro ministro del Interior, Andrés Chadwick, señaló que la nueva ley de migraciones será una prioridad para el nuevo gobierno.  El próximo jefe del gabinete de la administración de Sebastián Piñera, pidió la colaboración del futuro parlamento, “porque no puede ser que aún no tengamos una ley de inmigración moderna como Chile necesita hoy día y tener los controles y la eficacia necesaria, y los incentivos para que vengan a aquellas personas como inmigrantes que Chile quiere acoger y necesitamos, y vienen a ser un aporte”.

Mientras tanto, el futuro subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, sostuvo que los flujos migratorios en la actualidad son muy distintos a cuando él mismo presentó en el parlamento el primer proyecto en el año 2013, por lo tanto hay que revisar y actualizar lo que se hizo el 2013, pero también el proyecto del actual gobierno, que se presentó en septiembre del año pasado.

El coordinador de la reforma a la ley de migraciones que presentó el primer gobierno de Sebastián Piñera, Joaquín Barañao (en la foto), recuerda que el proyecto del 2013 alcanzó a ser aprobado en la idea de legislar en la comisión de gobierno interior de la Cámara de Diputados con votos de parlamentarios de la actual Nueva Mayoría, en cambio, la iniciativa de Bachelet ni siquiera pasó ese primer trámite legislativo. Por tanto califica al actual gobierno de “irresponsable”, al no tramitar el proyecto de Piñera y luego presentar una nueva iniciativa: “Perfectamente pudieron haber presentado indicaciones para modificar aquellos elementos con los cuales legítimamente tenían diferencias, o bien la otra opción hubiese sido una indicación sustitutiva. En cambio decidir presentar un proyecto completamente nuevo en septiembre de 2017, es realmente una seguidilla de decisiones muy irresponsables, que nos tienen a pocos días del fin del gobierno de Bachelet, más atrás de lo que estábamos al final del gobierno de Piñera, en un momento en que todos los legisladores estaban de acuerdo, por lo menos, en la idea de legislar”.

“Lo que yo discuto y que es irrebatible -sostiene el ex asesor parlamentario del senador Andrés Allamand– fue no hacer la pega a tiempo. Negarse a tramitar un proyecto que había sido aprobado con votos de parlamentarios de la actual Nueva Mayoría, demostró ser la peor cara de la retroexcavadora”.

Finalmente, el ingeniero civil y coordinador de la reforma a la ley de migraciones sostiene que la decisión que debe adoptar el nuevo gobierno es tramitar el proyecto del 2013: “Está más avanzado, es lo natural, además está alineado con la persona que ganó el 2017. Y si está más avanzado y además es coherente con la coalición que ganó la elección, no veo ninguna razón para no hacerlo”.

Ley migratoria de 1975: “Cada año que pasa es un año más que tenemos que lidiar con una legislación obsoleta”

– ¿Por qué es prioritario legislar sobre esta materia?

– Porque cada año que pasa es un año más que tenemos que lidiar con una legislación obsoleta. En la medida que pasa más tiempo, se intensifica su obsolescencia y cada día más migrantes se acogen a ella.

– ¿Cuáles son los aspectos más obsoletos de la ley de migraciones?

– Que hay insuficientes categorías migratorias, y en particular la visa sujeta a contrato es un tipo de permiso de residencia muy deficiente y no debiera existir. Además, hay una debilidad institucional. El tema migratorio está albergado en un departamento, que ni siquiera es una división del ministerio del Interior, en circunstancias de que hay países que tienen ministerios destinados exclusivamente a estas materias. También hay consenso en las dificultades para reconocer los títulos profesionales de los extranjeros y que es deficiente que sólo el ministerio del Interior y el de Relaciones Exteriores, se hagan cargo de las políticas migratorias, sabiendo que este tema debe ser multisectorial.

– ¿Cuáles son los elementos más destacables de la reforma que se presentó en 2013?

– Se generaba un organismo multisectorial, un menú más amplio de categorías migratorias, se abordaba de dificultad del reconocimiento de los títulos profesionales y se generaban un avance del estatus institucional.

– Ahora, ¿cuáles son los disensos que han hecho que aún no tengamos una reforma a la ley de migraciones?

– Un aspecto es que si los extranjeros pueden o no solicitar permisos de residencia estando ya en Chile. O sea, si puede entrar como turista y luego cambiar a residente. Ese es un gran tema de discusión. Hoy una persona aterriza en Chile, se toma un taxi y de inmediato puede solicitar un permiso de residencia en el departamento de extranjería, eso la legislación lo permite y también está contemplado en el proyecto del actual gobierno. En cambio, el proyecto del 2013 exige que los permisos de residencia deben ser tramitados no en Chile, sino que en los consulados.

Otro punto de disenso es cuan generosos somos de los beneficios sociales de cargo fiscal que se entregan a los extranjeros. Esto tiene que ver con la salud, la educación, subsidio a la vivienda. Y otro aspecto de discusión, son los plazos de reclamación del recurso de expulsión. En el proyecto de Bachelet, estos plazos son holgados, mientras que en el proyecto de Piñera, se establecían plazos más breves.