Entre 2013 y febrero de 2017, sólo en esa región se registraron 63 buzos que sufrieron enfermedades asociadas a una descompresión inadecuada y que, de haber sido tratados de forma oportuna en las cámaras hiperbáricas de estos hospitales, podrían haber resultado ilesos.
Publicado el 14.01.2018
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El pasado mes de septiembre, la Contraloría General de la República emitió un informe de investigación especial en que detectó graves irregularidades en los hospitales San Pablo de Coquimbo y San Pedro de Los Vilos. ¿La razón? Ambos recintos de salud cuentan desde 2012 con costosas cámaras hiperbáricas que sirven para distintos tratamientos, pero que nunca han sido utilizadas.

Lo más grave de la situación, indican en el organismo fiscalizador, es que estas máquinas suelen usarse para atender emergencias de buzos mariscadores que sufren descompresión, y la Cuarta Región es la que registra más casos de este tipo.

Una atención oportuna, antes de dos horas del accidente, permite que el paciente tenga un 80% de posibilidades de recuperarse sin secuelas neurológicas. A las seis horas, en tanto, esa probabilidad baja a un 20%, con resultado de paraplejia irrecuperable en la mayoría de los casos.

Entre 2013 y febrero de 2017, sólo en esa región se registraron 63 buzos que sufrieron enfermedades asociadas a una descompresión inadecuada y que, de haber sido tratados de forma oportuna en las cámaras hiperbáricas de estos hospitales, podrían haber resultado ilesos. En la actualidad, los pacientes que sufren estos accidentes en el mar son trasladados a Valparaíso, donde llegan, en promedio, cuatro horas después.

Uno de esos casos fue el del buzo Manuel Mendieta, quien el año pasado estuvo al borde de la muerte y quedó con serias secuelas físicas que le impiden actualmente moverse con normalidad. En entrevista con “El Día de La Serena”, dijo que el día del accidente “hice dos buceos seguidos de 45 metros. En la segunda buceada fue que salí pillado, casi inconsciente. Ahí me fueron a buscar y me llevaron al hospital. Tenían que haberme metido a la cámara hiperbárica al tiro, pero como no hay, me tocó pagar las consecuencias no más, como a tantos otros compañeros. Recién a las seis de la tarde me llevaron a Viña y estaba allá como a las dos de la mañana. Ya era demasiado tarde”.

Actualmente, la Contraloría se encuentra realizando un sumario administrativo para establecer las responsabilidades en ambos hospitales y, eventualmente, proponer sanciones.

Las cámaras

La cámara hiperbárica del hospital San Pablo de Coquimbo fue comprada por $163 millones en 2012, pero nunca se ha utilizado, a pesar de tener profesionales contratados para manejarla. En la prensa de esa región, las actuales y las antiguas autoridades del hospital se han responsabilizado mutuamente. Unos dicen que la máquina venía mala y que cuesta muy caro repararla. Otros señalan que la máquina llegó en perfectas condiciones y que sólo hace falta hacerle una revisión técnica y echarla a andar.

La cámara del hospital San Pedro de Los Vilos, en tanto, fue recibida en comodato en 2012, pero nunca se instaló y fue abandonada en un patio del recinto. Al momento de la fiscalización de Contraloría, se encontraba cubierta solamente por un plástico.

 

Foto: Diario El Día