La convocatoria a la Consulta Popular en el país superó todos los cálculos: sólo en Santiago 29.018 venezolanos acudieron para mostrar su descontento con el gobierno de Nicolás Maduro. Un trabajo que se logró gracias a un pequeño grupo de voluntarios que trabajaron para armar en 10 días la jornada electoral representativa que se realizó el pasado 16 de julio. Hubo donaciones espontáneas de café y alimentos para ayudar a los voluntarios
Publicado el 18.07.2017
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El pasado 16 de julio la temperatura en Santiago de Chile osciló entre los -4º y los 6º C y para muchos fue un día ideal para quedarse en casa, especialmente después de la inusual nevada con la que amaneció la capital el sábado. Pero no fue así para los venezolanos, ya que más de 30.000 ciudadanos provenientes del país caribeño repletaron el Parque Bustamante por una razón: demostrar con su voto el descontento con el gobierno de Nicolás Maduro y su propuesta de una Asamblea Constituyente mediante tres preguntas.

Cada voto se realizó en la Parroquia Latinoamericana -desde las 8:00 hasta cerca de las 22:00 horas-, donde se habilitaron 29 mesas en las que se contabilizaron 29.018 votantes. En los otros 25 llamados “puntos soberanos” ubicados en el interior del país, se totalizaron 11.436 votos. Un 99;89% contestó a todas las preguntas en relación con la opción del “sí” para las tres interrogantes sobre el rechazo a la Asamblea Constituyente, la actuación de las Fuerza Armada Nacional para resguardar la democracia y la necesidad de proceder a la renovación de los Poderes Públicos.

Una cifra que se alcanzó gracias a la labor que realizaron algunos representantes de la coalición de oposición llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en Chile, en conjunto con varios voluntarios independientes desde el pasado 6 de julio, fecha en que se notificó el interés de realizar esta llamada “consulta soberana”, que fue descrita por los partidarios del régimen de Maduro como una “un ejercicio electoral simbólico”, ya que no estaba respaldada por el Centro Nacional Electoral venezolano, si bien fue aprobado por el Poder Legislativo. Un trabajo que, en parte, fue logrado gracias a un grupo de periodistas y diseñadores radicados en Chile que conformaron un pequeño equipo para organizar la estrategia comunicacional del evento sin ninguna remuneración.

Eleazar Briceño, un publicista con residencia en Chile desde 2014, fue el encargado de diseñar distintos materiales con información que se difundió por redes sociales y en puntos estratégicos como restaurantes y minimarkets de comida venezolana. En tanto, Mireya Tabuas, periodista y profesora universitaria que ya suma más de tres años en el país, se encargó junto con otros profesionales de publicar la información en distintos grupos de Facebook de la comunidad venezolana, manejar las redes de varias organizaciones y compartir información vía WhatsApp con la mayor cantidad de contactos posible.

“El focalizar los puntos donde sabíamos que se reunían los venezolanos y desmontar los mitos, fue parte del trabajo. Porque había algunos casos en que tenían temor en que esta firma le pudiera afectar en la entrega del pasaporte y, por otro lado, había un grupo pequeño que no sabía si ir por temas de seguridad, temían que un grupo de chilenos fuera a protestar contra esa votación. Después fue trabajar las comunicaciones explicando que esta era una labor de todos y que era nuestra forma de respaldar a los que hicieron lo mismo en Venezuela. Parte del trabajo también fue informar que si estaban llegando y no tenían abrigos, les íbamos a dar abrigo (en el Parque Bustamante se habilitó un punto de donación de parcas). Aunque yo siento que gran parte de la gente ya estaba informada, pero sin duda las redes sociales fueron clave para la convocatoria”, cuenta Tabuas.

Para el 16 de julio, Carolina Lindorf, quien es la encargada de las comunicaciones de la MUD Chile, tenía contabilizados 23 coordinadores y 136 voluntarios, entre los que estaban al menos siete personas dedicadas a redes sociales, fotografías y diseño para la jornada de Santiago. Pero el domingo, al observar lo masiva que había sido la convocatoria que comenzó a recibir gente a las 8:00 horas, se sumaron -estima- más de 500 voluntarios, que eran ciudadanos que durante el proceso observaron que habían filas desordenadas sin ninguna orientación. Por ejemplo, cerca de las 16:00 horas, la fila se extendía desde la Parroquia que se encuentra en General Bustamante 180, hasta la estación de metro Salvador. Y algunos participantes, aseguraron en redes sociales haber estado más de siete horas en fila para poder votar.

“Creo que la solidaridad fue clave en lo que logramos. Sí, quedaron muchos fuera. Sí, podíamos organizar otros centros de votación, pero todo se logró gracias a donaciones y la gente que se quiso sumar a la organización sin nada a cambio en todo Chile. Esto fue hecho en tiempo récord y de forma artesanal. Por ejemplo, toda la impresión de papeletas, cuadernos y el material previo que se entregó para informar a la comunidad, fue gracias a una imprenta que nos donó todo. Un centro de copiado, al que tuvimos que ir el domingo a hacer más material para abrir más mesas, también, nos donaron. Llegó gente con comida, agua y café para los voluntarios, sin pedirlo. Otros se sumaron en lo que llegaron a votar, se ofrecieron a estar en las mesas electorales para que el vocal de mesa se fuera a estirar las piernas. Lo que vimos ese día fue impresionante y emocionante (…) Y fue algo que se logró gracias a la sociedad civil, aquí los representantes políticos fueron poquísimos, no más del 10% de las personas que trabajaron”, recuerda Lindorf.

Lindorf también cuenta que la colaboración de Carabineros fue clave para alcanzar la cifra de más de 20.000 votos, porque según el permiso otorgado por la Intendencia Metropolitana, la hora de cierre estaba pautada para las 18:00 horas, pero gracias a algunas labores de los policías, pudo extenderse hasta casi las 22:00 horas. Según el cálculo de la institución policial, al momento de contabilizar la gente que aún estaba en la cola al momento de cerrar el centro de votación, más de 3.000 venezolanos no pudieron votar.

Según el resultado entregado por la MUD, se logró una participación de 7.535.259 de personas y de esa cifra, 693.789 votos fueron de venezolanos en el exterior. La referencia de votaciones más cercanas que se tiene en Venezuela es la de las presidenciales de 2013, donde Maduro resultó ganador. La participación de esas elecciones fue de 15.057.480 de venezolanos; 7.787.579 votaron por Maduro (51.7% de votos) y 7.363.980 por el opositor Henrique Capriles (48.9%). En Chile, votaron en esa oportunidad 1.300 venezolanos, todos a favor de Capriles.

Como dato significativo, sólo en el sur de Florida votaron más de 102.000 venezolanos. Ese número es superior al número de venezolanos habilitados por el Consejo Nacional Electoral para votar en el exterior, que son cerca de 100.000. Y entre otras ciudades en la que se alcanzó una cifra similar a la de Santiago de Chile, fue en Madrid donde se contabilizaron 33.600 votos.